Telefónica confirma su apoyo a la cátedra de Begoña Gómez y aclara su rol en el proyecto

El secretario general de la compañía declara ante el juez que el empresario Rosauro Varo, miembro del consejo asesor de la teleco, intermedió con la esposa del presidente del Gobierno.
Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno de España. / RR SS.
Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno de España. / RR SS.

El representante legal de Telefónica, Nicolás Oriol, ha confirmado este miércoles ante el juez Juan Carlos Peinado que la empresa de telecomunicaciones aportó capital humano valorado en 50.000 euros para colaborar en un proyecto tecnológico de la cátedra extraordinaria dirigida por Begoña Gómez en la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Según fuentes judiciales, Oriol ha señalado que fue Rosauro Varo, entonces miembro del Consejo Asesor de Telefónica, quien facilitó el contacto con Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El juez Peinado instruye una causa contra Gómez en la que se investigan presuntos delitos de tráfico de influencias, corrupción en los negocios, intrusismo profesional y apropiación indebida relacionados con su gestión como docente, codirectora de másteres y responsable de la cátedra. Entre las acusaciones, destaca la supuesta inscripción a su favor de la marca y el software del proyecto tecnológico de la cátedra en una sociedad de su propiedad.

Oriol, quien además es secretario general de Telefónica España, ha detallado que existieron tres reuniones con Gómez entre diciembre de 2023 y enero de 2024 para abordar “temas técnicos” relacionados con el proyecto, según explicó, de acuerdo con fuentes citadas por El País.

Por su parte, la UCM investigó en junio de 2024 si Gómez había registrado la marca o el software a su nombre, tal como sugerían las denuncias. El registro de la propiedad intelectual negó la existencia de dichas inscripciones. Sin embargo, la universidad decidió remitir la investigación al juez Peinado, quien imputó a Gómez en octubre por posibles delitos de apropiación indebida e intrusismo. Según se ha aclarado, Gómez solo registró el dominio web del proyecto, cuyo coste fue de 25 euros, pagados de su propio bolsillo.

Empresas implicadas y su aportación al proyecto

Además de Telefónica, otras empresas como Indra, Google, Fundación Manpower y ARSYS Internet participaron en el desarrollo del proyecto, con una inversión conjunta superior a los 200.000 euros, aunque no exclusivamente en dinero en metálico. Sin embargo, sus representantes no pudieron declarar este miércoles debido a problemas técnicos en videoconferencia o a la falta de representación legal adecuada en la audiencia al enviar apoderados.

En diciembre ante la Asamblea de Madrid, el profesor Juan Manuel Ruano, excodirector del máster con Gómez y titular de la UCM, aseguró que el objetivo de la cátedra no era desarrollar un software, sino “un proyecto tecnológico de medición de impacto, en el que trabajan gratuitamente varias empresas y los miembros de la cátedra”.

Entonces, según su declaración el proyecto tecnológico tenía como objetivo medir el impacto de la actividad de las empresas, especialmente pequeñas y medianas (pymes), para optimizar su productividad. El académico explicó que el proyecto se quedó al 80 % de su desarrollo, lo que impidió su registro formal. También afirmó que el logo del proyecto fue registrado por Gómez, quien lo costeó personalmente.

El papel de Begoña Gómez en la UCM

Gómez inició su relación con la Universidad Complutense en 2012 como directora de un curso de captación de fondos, que posteriormente evolucionó a un máster bajo su codirección en 2014, cuando Pedro Sánchez ya era secretario general del PSOE. En paralelo, asumió la dirección del Máster de Transformación Social Competitiva. Ambos programas quedaron integrados en la cátedra extraordinaria, creada bajo el mandato del entonces rector de la UCM.

Ruano ha subrayado que las cátedras extraordinarias son comunes en universidades españolas y se financian mediante patrocinadores. Según la normativa de la Complutense, estas iniciativas requieren una inversión inicial de unos 30.000 euros. Actualmente, la universidad cuenta con más de 50 cátedras de este tipo.

La defensa de Gómez insiste en que no existen pruebas que respalden las acusaciones de apropiación indebida o intrusismo profesional, señalando que el dominio web registrado por ella es una práctica habitual en los másteres propios. Por su parte, la UCM ha defendido la transparencia en la gestión de sus cátedras y programas, y ha reiterado que la investigación sigue en manos de la Justicia. @mundiario

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