Sorprendente denuncia de Bolaños ante la Audiencia Nacional

Félix Bolaños, ministro de Presidencia, Relaciones con la Cortes y Memoria Democrática.
Félix Bolaños, ministro de Presidencia, Relaciones con la Cortes y Memoria Democrática.
La noticia con la que nos sorprendió el ministro de la Presidencia el pasado 2 de mayo, fiesta del levantamiento de los madrileños contra los franceses, ha sido casi más desconcertante que la propia invasión napoleónica.
Sorprendente denuncia de Bolaños ante la Audiencia Nacional

El anuncio fundamental que hizo a los españoles el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, fue que habían puesto, ante la Audiencia Nacional, una denuncia por vulneración ilegal del teléfono del presidente del Gobierno y de la ministra de Defensa. No anunció el hecho del espionaje en sí mismo, afirmó que tan pronto tuvieron certeza documentada del hecho, lo llevaron ante la Audiencia Nacional, órgano judicial competente para juzgar estos delitos, según el denunciante.

No fue el ministro a los tribunales cuando había sospechas, cuando se enteraron de la posibilidad, no. Fue al día siguiente, tan pronto le entregaron la documentación en la que, según explicó, quedaba constatada la certeza del espionaje. Podríamos asegurar que hasta aquí todo parece normal, pero al entrar en detalles surge la confusión, la perplejidad, el desconcierto y la incredulidad.

Según va explicando Bolaños, se trata de un ejercicio de transparencia con los ciudadanos que tienen derecho a conocer estos contratiempos del Gobierno. Pero en la denuncia no señalan a quien ha llevado a cabo las escuchas ilegales a los teléfonos del Gobierno ni desde dónde. Que investiguen los jueces, viene a decir Bolaños, que tienen las competencias y los instrumentos para hacerlo.

Pero la realidad nos demuestra que los más modernos medios de espionaje y contraespionaje están en manos del Gobierno, bajo el mando orgánico del Ejecutivo, tales como el Centro Nacional de Inteligencia y el Centro Criptológico Nacional y los muy eficaces Servicios de Información de la Guardia Civil.

Estos super centros cuentan con todos los medios para poder detectar quién se introduce en los sistemas del Gobierno español, desde donde, de qué forma y el material que se han llevado. Y casi siempre, estos problemas, interferencias, espionajes, informes y contrainformes se solucionan dentro de los organismos, bajo la decisión del Ministerio correspondiente o del presidente del Gobierno, sin salir a la luz, aunque solo sea por la seguridad y el prestigio del Estado.

Si Bolaños presenta una denuncia en la Audiencia Nacional, tendría que ir documentada con el nombre del país, organismo o persona que ha cometido el delito de espionaje. Si el delincuente fuese español y dentro del territorio nacional, estaría justificada la denuncia del delito sin más detalles. Pero si estamos ante una acción cometida por un servicio de inteligencia de otro país, como podría ser Marruecos, Rusia o Argelia, los tribunales españoles no tienen competencia para juzgarlos. Si, por ejemplo, hubieran sido los servicios de inteligencia de la “Generalitat de Catalunya” quienes espiaron los teléfonos del Gobierno español, estaría muy justificado el recurso a la Audiencia Nacional. Lo mismo se podría decir si se tratase de algún topo dentro del CNI.

Pero se da la circunstancia de que los únicos que pueden determinar quien cometió el espionaje son los propios servicios de inteligencia españoles. Y si le dicen al juez que investigue, éste pedirá al fiscal que trate de determinar quién y desde dónde se cometió el delito. Y el fiscal se verá obligado a pedir la colaboración de los servicios de inteligencia españoles para conocer a los delincuentes, cerrando así lo que podríamos llamar “círculo de Bolaños”. Sería un tanto absurdo que la Audiencia Nacional pudiese acudir a una empresa no estatal con capacidad de determinar lo que no han podido descubrir las del Estado.

Existe otra posibilidad: que la no determinación del autor del espionaje sea una argucia para poner nervioso al espía ya conocido y llegue a auto delatarse. Pero esto supondría que Bolaños ha tratado de engañarnos a todos los españoles con la artimaña.

Se mire por donde se mire, ir a la justicia a denunciar que alguien desde algún país o lugar desconocido ha espiado al Gobierno español, no parece nada cabal. Lo siento. @mundiario

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