Sánchez retoma el control de la legislatura tras recomponer su alianza con Junts

El Gobierno supera la crisis parlamentaria y acelera su agenda con la reducción de jornada y la subida del SMI mientras el PP queda descolocado.

Pedro Sánchez en el Consejo Europeo en Bruselas. / La Moncloa
Pedro Sánchez en el Consejo Europeo en Bruselas. / La Moncloa

El Ejecutivo de Pedro Sánchez ha logrado dar un giro a la crisis política que amenazaba su estabilidad tras el revés sufrido en el Congreso con el decreto de pensiones. En cuestión de días, el pacto alcanzado con Junts ha restablecido la mayoría parlamentaria y ha despejado el camino para seguir avanzando en su agenda legislativa. Con la oposición en una posición incómoda, el Gobierno se prepara para aprobar en las próximas semanas medidas clave como la reducción de la jornada laboral y el aumento del salario mínimo interprofesional.

La semana comenzó con un ambiente de incertidumbre en Moncloa, pero concluyó con una sensación de victoria. La presión era máxima después de que la semana anterior el Gobierno sufriera una dura derrota parlamentaria con la votación del decreto de pensiones. Sin embargo, el equipo negociador del Ejecutivo, liderado por Félix Bolaños, María Jesús Montero y Santos Cerdán, consiguió desbloquear la situación y llegar a un acuerdo in extremis con Junts, asegurando la continuidad de la legislatura.

El pacto no solo permitió salvar el decreto de pensiones, que afecta a 12 millones de ciudadanos, sino que también dejó en evidencia la falta de estrategia del Partido Popular. Alberto Núñez Feijóo, que había intentado capitalizar la crisis para debilitar a Sánchez, terminó dando un giro inesperado al apoyar el decreto, una decisión que ha generado malestar en su propio partido y que deja en entredicho su liderazgo.

Con la estabilidad parlamentaria restaurada, el Ejecutivo se dispone a acelerar algunas de sus reformas más emblemáticas. La próxima semana, el Consejo de Ministros aprobará la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales, una medida impulsada por la vicepresidenta Yolanda Díaz y que, nuevamente, dependerá del respaldo de Junts en el Congreso. Poco después, se prevé dar luz verde a la subida del salario mínimo en 50 euros mensuales, otro de los compromisos clave del Gobierno de coalición.

La estrategia de Sánchez y la falta de rumbo del PP

El éxito del Ejecutivo en esta negociación ha estado marcado por la flexibilidad táctica de Sánchez. A pesar de que inicialmente el presidente se mostró reacio a fragmentar el decreto y a aceptar la tramitación de la cuestión de confianza exigida por Junts, finalmente cedió en ambos puntos. No obstante, en Moncloa consideran que el resultado es lo que realmente importa: el decreto ha salido adelante, las medidas sociales han sido aprobadas y la mayoría parlamentaria se ha reforzado.

Desde el Gobierno no ocultan su satisfacción por haber desactivado la ofensiva del PP, que ha quedado en una posición incómoda. “Una vez más se ha demostrado que apostar contra Sánchez es un error”, señala un ministro del Ejecutivo. En Moncloa creen que Feijóo jugó mal sus cartas y que su estrategia ha resultado fallida. Según fuentes del Gobierno, el líder del PP confiaba en que el Ejecutivo no lograría recomponer su mayoría y que la crisis con Junts abriría una brecha insalvable. Sin embargo, ocurrió lo contrario: el partido independentista optó por mantener su apoyo al Gobierno, consciente de que una alianza con PP y Vox es inviable en Cataluña.

Junts y el nuevo clima de negociación

El acercamiento entre el Gobierno y Junts ha permitido restablecer un canal de diálogo más fluido. El viernes, Santos Cerdán, secretario de Organización del PSOE, y Jordi Turull, secretario general de Junts, se reunieron en Madrid para afianzar esta nueva dinámica y evitar futuras crisis como la vivida con el decreto de pensiones. Sobre la mesa está la transferencia de competencias en materia de inmigración a la Generalitat, una de las exigencias clave de Junts para mantener su respaldo al Ejecutivo.

En el horizonte también se perfila un posible encuentro entre Pedro Sánchez y Carles Puigdemont. Aunque por el momento no hay fecha prevista, tanto en Moncloa como en Junts consideran que este paso será inevitable en el marco de las negociaciones sobre los Presupuestos Generales del Estado. Esta reunión supondría un gesto político de gran calado y reforzaría el reconocimiento de Puigdemont como interlocutor legítimo del independentismo catalán.

Un Gobierno fortalecido ante una oposición debilitada

Con la crisis parlamentaria superada y la agenda legislativa retomando su curso, el Gobierno encara las próximas semanas con optimismo. La aprobación de medidas sociales como la reducción de jornada y la subida del salario mínimo, junto con los datos positivos de la economía, refuerzan la posición del Ejecutivo en un momento clave de la legislatura.

Mientras tanto, el PP se enfrenta a un escenario complicado. La falta de una estrategia clara y los errores de cálculo de Feijóo han debilitado su capacidad de oposición. La formación conservadora ha quedado atrapada entre su discurso de confrontación con el Gobierno y la necesidad de no aparecer como un obstáculo para medidas que benefician a millones de ciudadanos.

Sánchez, una vez más, ha conseguido sortear una crisis política que amenazaba con desestabilizar su Gobierno. La legislatura continúa, y el presidente ha demostrado que sigue teniendo la capacidad de maniobrar en un escenario político complejo y lleno de desafíos. @mundiario

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