El PP estudia si la cesión del palacete en París al PNV sería “financiación irregular”

Según los populares, la transferencia de este inmueble al partido nacionalista, aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez pero no convalidada por el Congreso, constituye un privilegio que beneficia a los jeltzales.
Miguel Tellado, portavoz del PP y Aitor Esteban, portavoz del PNV en el Congreso. / Mundiario
Miguel Tellado, portavoz del PP y Aitor Esteban, portavoz del PNV en el Congreso. / Mundiario

El Partido Popular del País Vasco ha anunciado que actuará judicialmente contra lo que considera una “financiación irregular” del PNV a raíz de la entrega del emblemático palacete de la avenida Marceau en París. Según los populares, la transferencia de este inmueble al partido nacionalista, aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez pero no convalidada por el Congreso, constituye un privilegio que beneficia a los jeltzales frente al resto de formaciones políticas.

El edificio, adquirido en 1937 y hoy sede del Instituto Cervantes en la capital de Francia, tiene una superficie de 1.309 metros cuadrados y se encuentra en una zona privilegiada cerca de los Campos Elíseos.

Según el PP, su compra fue posible gracias a un préstamo de 500 millones de pesetas otorgado por el Gobierno de la República al Ejecutivo vasco liderado por José Antonio Agirre durante la Guerra Civil. Javier de Andrés, presidente del PP vasco, asegura que el PNV no ha podido demostrar que destinó fondos propios para adquirir el inmueble y sostiene que “los testaferros que intervinieron en la compra lo eran del Gobierno vasco”, no del partido.

“En plena guerra, no tenía sentido que un partido político adquiriera un palacete”, argumentó De Andrés. Además, el líder popular destacó que los fondos utilizados provenían de los créditos otorgados por el Banco de España y el Banco de Crédito Local, afirmando que el inmueble siempre fue propiedad del Gobierno vasco, no del PNV.

La reivindicación del PNV y la transferencia del inmueble

El PNV considera la recuperación del palacete como un acto de justicia histórica. La formación nacionalista sostiene que el edificio fue adquirido con aportaciones económicas de sus militantes en América Latina y utilizado como sede del Gobierno vasco en el exilio hasta 1940, cuando fue confiscado por la Gestapo durante la ocupación alemana de París. Tras la II Guerra Mundial, el inmueble pasó a manos del Gobierno franquista, que lo integró en el patrimonio estatal.

Desde 1976, el PNV ha reclamado la devolución del edificio en reiteradas ocasiones. Iñaki Anasagasti, exportavoz peneuvista, recordó que incluso el PP, bajo el mandato de José María Aznar, mostró disposición para transferir la propiedad al partido nacionalista. “Nuestro apoyo a Aznar tuvo pocos acuerdos, pero uno de ellos fue este: Marceau”, afirmó Anasagasti esta semana en su blog.

“Pues nosotros no vendemos nada. Para nosotros es un símbolo. Es nuestro y representa nuestra lucha en el siglo XX y un referente de muchísimas cosas”, afirmó el peneuvista.

Una brecha política cada vez más profunda

La reciente transferencia del inmueble al PNV fue aprobada en diciembre mediante un decreto del Gobierno de Pedro Sánchez que no logró ser convalidado en el Congreso porque el PP, Vox y Junts tumbaron el decreto ómnibus que, además de esa, incluía medidas de diversa índole incluyendo el “escudo social” del Ejecutivo.

A pesar de ello, los nacionalistas vascos sostienen que el traspaso es irreversible. La formación considera que el decreto se ampara en la Ley de Memoria Democrática, aprobada en 2021, que permitió reabrir investigaciones históricas sobre bienes incautados durante el franquismo.

El portavoz del PP en el Congreso, Miguel Tellado, calificó la entrega como un “regalo de patrimonio público” y acusó al PNV de convertirse en un “partido aprovechategui”. Estas declaraciones han tensado aún más las relaciones entre ambas formaciones, ya deterioradas desde la moción de censura de 2018, cuando el PNV apoyó a Sánchez para desalojar a Mariano Rajoy de la presidencia.

La disputa por el palacete ha reavivado las tensiones entre el PP y el PNV. Mientras que los populares critican la falta de transparencia en la transferencia, los nacionalistas defienden que se trata de una reivindicación legítima basada en pruebas históricas. Aitor Esteban, portavoz del PNV en el Congreso, ha señalado que la entrega del inmueble es un “acto de justicia” y lamenta el uso político que, a su juicio, el PP está haciendo del tema.

Una historia marcada por la ocupación y el exilio

El edificio parisino ha sido testigo de episodios clave de la historia contemporánea de España. Fue la sede del Gobierno vasco en el exilio hasta que, en 1940, las tropas alemanas ocuparon París y la Gestapo confiscó el inmueble. En 1943, un tribunal de La Rochelle falló a favor del régimen franquista, argumentando que los fondos utilizados para la compra eran de origen fraudulento.

Con la llegada de la democracia, el PNV retomó su reivindicación del palacete como símbolo de la resistencia vasca durante la Guerra Civil y la dictadura franquista. Ahora, con el inmueble oficialmente transferido, el partido nacionalista considera cerrada una larga batalla histórica, aunque la polémica con el PP promete continuar en los tribunales.

El caso del palacete no es solo una disputa patrimonial, sino un reflejo de la creciente distancia entre el PP y el PNV. Aunque ambos partidos han coincidido por motivos ideológicos en votaciones recientes, como el rechazo al impuesto a las grandes energéticas, la relación entre las dos formaciones sigue marcada por estrategias políticas incompatibles, porque los jeltzales necesitan al PSOE para gobernar en Euskadi, y los socialistas necesitan al PNV para mantenerse en el Congreso. @mundiario

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