Sánchez carga contra Feijóo y Abascal por respaldar a Trump: “Confunden soberanía con servilismo”
El rechazo a la guerra ha vuelto a instalarse en el centro del debate político español. Con la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán reconfigurando el tablero internacional, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha convertido el “No a la guerra” en una bandera política y en un arma directa contra la oposición. Desde Soria, en pleno acto de campaña de las elecciones autonómicas de Castilla y León, el líder socialista acusó al presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, y al dirigente de Vox, Santiago Abascal, de actuar con “servilismo” hacia Donald Trump al respaldar la intervención militar contra Irán.
El mensaje no fue improvisado ni circunstancial. En un escenario marcado por el eco de las protestas contra la guerra y por la memoria aún viva de la crisis política que provocó la invasión de Irak en 2003, Sánchez situó a su Gobierno en el lado de la “fuerza de la ley” frente a lo que definió como “la ley del más fuerte”. Para el presidente, la diferencia no es retórica: marca la línea entre una política exterior basada en el multilateralismo y otra subordinada a las decisiones de Washington.
En su discurso, el jefe del Ejecutivo defendió que negarse a apoyar una guerra no significa romper alianzas, sino ejercer soberanía. “Ser aliado no es decir amén siempre”, afirmó en una clara alusión al expresidente estadounidense Trump. Con esa frase trató de proyectar la idea de que España puede mantener su compromiso con sus socios internacionales sin respaldar operaciones militares que considera erróneas o contraproducentes.
De acuerdo con EL PAÍS, la confrontación política se intensificó cuando Sánchez acusó a la derecha de confundir “soberanía con servilismo”. Según su argumento, tanto el Partido Popular como Vox repiten el mismo patrón que, a su juicio, siguieron hace más de dos décadas con la guerra de Irak: respaldar sin matices la estrategia militar estadounidense incluso cuando la opinión pública española se inclina mayoritariamente en sentido contrario.
El “No a la guerra” como eje político
El eslogan que marcó las movilizaciones contra la guerra de Irak hace más de veinte años reaparece ahora con fuerza en el discurso socialista. Sánchez lo ha recuperado como un mensaje capaz de conectar con una parte significativa de la sociedad española que observa con inquietud la escalada bélica en Oriente Próximo.
España se ha ganado el respeto de todo el mundo.
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) March 7, 2026
Ese no a la guerra es un SÍ A LA PAZ, y a nuestras empresas, trabajadores y autónomos. A nuestro campo.
Feijóo y Abascal apoyan la guerra de Trump en Irán.
Son unos hipócritas.
Es muy fácil ser belicoso a costa del bolsillo de… pic.twitter.com/zCbq7hyuJO
En el acto celebrado en el Teatro Palacio de la Audiencia de Soria, los asistentes corearon el lema incluso antes de que comenzara el mitin. Ese clima sirvió al presidente para reforzar la idea de que su posición no responde únicamente a una estrategia política, sino a un sentimiento ampliamente compartido por la ciudadanía.
El Gobierno insiste en que la guerra contra Irán tendrá consecuencias directas para los hogares españoles. Sánchez mencionó el encarecimiento del combustible como una primera señal del impacto económico del conflicto. A su juicio, apoyar la intervención militar significa aceptar un coste que terminarán pagando los ciudadanos.
La batalla política contra el PP y Vox
La crítica más dura del presidente se dirigió a Feijóo y Abascal. Sánchez les acusó de respaldar una política internacional basada en la fuerza y de alinearse automáticamente con las decisiones de Washington.
Desde la perspectiva del líder socialista, la derecha española repite un patrón histórico: situarse junto a la estrategia militar estadounidense incluso cuando esa posición resulta impopular en España. La referencia implícita al precedente de Irak busca reactivar un recuerdo político que todavía tiene peso en el electorado.
Al mismo tiempo, el presidente trató de reforzar su propio perfil como defensor del multilateralismo. Frente a la lógica del poder militar, reivindicó el papel del derecho internacional y de las instituciones globales como marco para resolver conflictos.
Una guerra lejana con efectos inmediatos
El trasfondo de esta confrontación política es un conflicto internacional que amenaza con extenderse por todo Oriente Próximo. La ofensiva militar contra Irán no solo tiene implicaciones geopolíticas, sino también económicas.
Los mercados energéticos reaccionaron de inmediato al inicio de los bombardeos, con subidas en los precios del petróleo y del gas. Para el Gobierno, ese impacto demuestra que la guerra no es un fenómeno distante, sino una realidad que termina reflejándose en la factura energética y en el coste de vida.
En ese contexto, Sánchez busca consolidar una narrativa política clara: oponerse a la guerra no es solo una postura moral, sino también una defensa directa del bienestar económico de los ciudadanos.
La elección de Soria como escenario del discurso tampoco es casual. La provincia, una de las menos pobladas de España, se ha convertido en un terreno estratégico en las elecciones autonómicas de Castilla y León.
Para el PSOE, recuperar apoyo en este territorio supone una oportunidad de disputar escaños clave en las Cortes regionales. El candidato socialista, Carlos Martínez, confía en que su implantación local permita atraer a votantes desencantados con la política tradicional. @mundiario



