El rey Felipe VI defiende el multilateralismo como garantía de estabilidad en tiempos de incertidumbre
La intervención del rey Felipe VI en el Foro World In Progress celebrado en Barcelona ha dejado claro un mensaje esencial para el panorama internacional: el multilateralismo no es una opción idealista, sino una necesidad pragmática. En un momento donde el orden global parece estar desmoronándose, el monarca subraya la importancia de seguir apostando por la cooperación internacional, entendida no como un lujo, sino como un salvavidas. El rey se pronunció en favor del diálogo entre naciones, argumentando que cualquier alternativa al multilateralismo sería perjudicial para el mundo entero, y especialmente para Europa.
🎙️ #WIPBcn2025 | Felipe VI: "En este mundo de preguntas sin respuesta con una certeza podemos contar: la calidad democrática de las sociedades del mañana dependerá, y mucho, de la educación de hoy"https://t.co/estPtr66xq pic.twitter.com/k4JkTj4FJ5
— Cadena SER (@La_SER) October 21, 2025
La amenaza del individualismo global
En un escenario donde las tensiones políticas entre grandes potencias son cada vez más palpables, la idea de una gobernanza global basada en el diálogo se presenta como el último refugio ante el caos. Felipe VI no se detuvo en discursos vacíos sobre la utopía de la cooperación, sino que abordó el tema con realismo. En un contexto de recursos cada vez más escasos, conflictos territoriales sin resolver y un reposicionamiento de las potencias globales, el monarca español advirtió sobre los riesgos de una política internacional basada únicamente en los intereses individuales de los Estados.
El acuerdo comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos, que muchos analistas han criticado por su falta de ambición y de visión estratégica a largo plazo, es solo uno de los ejemplos de cómo Europa puede estar cediendo ante la presión de actores más poderosos. Sin embargo, en lugar de caer en una retórica pesimista, Felipe VI hace un llamado a la reflexión: un mundo gobernado por los intereses de una sola nación sería un escenario en el que los principios de democracia y derechos humanos estarían en serio peligro. Asegura que un mundo sin un marco multilateral de cooperación es un mundo sin un orden ético, donde las relaciones entre Estados se reducirían a un mero juego de poder.
La educación como pilar de una sociedad democrática
El monarca también aprovechó su intervención para recordar que la salud de la democracia no solo depende de las decisiones políticas o económicas, sino de la formación de una ciudadanía responsable y educada. En este sentido, Felipe VI destacó la educación como el elemento central para garantizar una democracia sana, citando al autor catalán Josep Pla para ilustrar la importancia del conocimiento como un viaje continuo y no como un destino final. En un mundo donde la desinformación y la manipulación de los hechos están a la orden del día, la única vía para formar ciudadanos capaces de tomar decisiones informadas es apostar por una educación ética, inclusiva y crítica.
Además, el rey mencionó la irrupción de la Inteligencia Artificial como un desafío urgente que debe ser abordado desde la educación. El futuro de nuestras sociedades está condicionado por la forma en que decidimos integrar la tecnología en la vida diaria, y ese camino debe estar marcado por la responsabilidad y el sentido común. La educación, en este sentido, no solo debe ser académica, sino también moral y ética, capacitando a los individuos para convivir en sociedades diversas y globalizadas.
El futuro de la humanidad está en nuestras manos
La intervención de Felipe VI en el foro World In Progress pone de manifiesto una realidad preocupante: el mundo atraviesa un momento de incertidumbre y polarización, donde los valores fundamentales de convivencia, cooperación y respeto mutuo se ven amenazados. La apuesta por el multilateralismo es, por tanto, un ejercicio de pragmatismo que debe prevalecer sobre cualquier otra opción. La cooperación internacional, aunque imperfecta, sigue siendo la única vía para mitigar los efectos de una globalización descontrolada y para garantizar un futuro en el que las naciones puedan convivir en paz.
En cuanto a la educación, es claro que el desafío es mucho mayor que garantizar el acceso a conocimientos académicos. Vivimos en una época donde la información es abundante pero no siempre veraz. Es necesario formar a ciudadanos que sean capaces de discernir la verdad, que respeten la diversidad y que comprendan que el progreso humano no puede lograrse a costa de los más vulnerables. Solo a través de una educación integral, que combine la formación intelectual con los valores éticos, podemos aspirar a un futuro más justo y equitativo. @mundiario



