Los Reichsbürger, el grupo que orquestaba un golpe de Estado en Alemania
Los 25 detenidos por planificar la toma del Bundestag pertenecen al entorno de un grupo radical que no reconoce la existencia de la República Federal tras la II Guerra Mundial.
Las autoridades alemanas llevan años siguiendo la pista de los grupos extremistas, cuya violencia ha escalado recientemente. Este miércoles se conoció que más de 3.000 agentes de todos los departamentos de las fuerzas de seguridad participaron en una redada sin precedentes, en la que han detenido a 22 miembros de un grupo radical y a tres de sus simpatizantes, en una macrooperación en la que, junto a otras decenas de personas que aún no han sido arrestadas, son señaladas de orquestar un intento de golpe de Estado, para derrocar al Gobierno e instaurar su propio Ejecutivo de transición.
Los miembros del movimiento Reichsbürger (Ciudadanos del Reich, en alemán), niegan la existencia de la República Federal de Alemania tras la II Guerra Mundial, no reconocen la Constitución, no responden a las autoridades ni a las instituciones del Estado y consideran que las fronteras de la Alemania Nazi siguen existiendo hoy en día.
En muchos casos, se niegan a aceptar la legalidad de los representantes de las instituciones, pese a ser elegidos democráticamente. La organización, calificada por la Fiscalía como terrorista, está compuesta por un grupo heterogéneo de personas, aunque muchos tienen vínculos con el Ejército y con una ideología de extrema derecha.
Según explicó el miércoles el fiscal federal Peter Frank, los perfiles de los detenidos encajan dentro del entorno radical de los ciudadanos del Reich, que en realidad no es una organización sofisticada, sino más bien pequeños grupos con presencia en 11 de los 16 estados federados que, pese a no tener una ideología definida, los une el pensamiento de que un hay un Estado profundo en Alemania, y que el país no es soberano.
De acuerdo con los detalles que ha explicado la Fiscalía, las autoridades vigilaban a la red golpista, al menos, desde el verano. Tenían sus móviles pinchados y monitoreaban sus conversaciones por chat. Así es como descubrieron a su presunto líder, el aristócrata Heinrich XIII de la casa de Reuss, un linaje que gobernó parte de Turingia.
Un grupo con “alto potencial violento”
Según la Oficina para la Protección de la Constitución, el servicio secreto interior alemán, el entorno de este grupo tiene un “alto potencial violento”. En el último informe de amenazas extremistas a la seguridad nacional, de 2021, el departamento calculó que al menos unas 21.000 personas integran los Reichsbürger. De ellos, 2.100 son potencialmente violentas.
De hecho, muchos simpatizantes tienen armas, ya sea con permiso o ilegalmente, pero este tema se convirtió en un asunto preocupante, toda vez que en 2016 uno de sus miembros en el estado de Baviera disparó y mató a un agente de policía en su casa, cuando los oficiales registraban un alijo de unas 30 armas acumuladas ilegalmente.
Desde entonces, las fuerzas de seguridad han emprendido operativos para retirar sus permisos de porte de armas. Un total de 1.050 vieron sus autorizaciones revocadas, pero se estima que unos 500 reichsbürger aún portan armas de fuego legalmente.
Pese a todo, se trata de una red muy extendida que hasta hace poco era muy conocida en la sociedad alemana por sus ideas afines al nacionalsocialismo y su añoranza por el Imperio alemán. No obstante, hasta hace unos pocos años las fuerzas de seguridad del Estado informaron de que se habían vuelto más radicales, peligrosos y que por ello las autoridades reforzaron su vigilancia, según la BBC.
¿En qué creen los reichsbürger?
Se han dictado órdenes de aprehensión contra al menos 22 integrantes, incluyendo tres simpatizantes del movimiento. Las autoridades informaron de que existe evidencia que vincula a los sospechosos con “decisiones concretas” acerca de la planificación de un golpe de Estado, a través de “medios militares” para deponer el Gobierno alemán y atacar el Bundestag (Parlamento alemán).
Los miembros de este grupo extremista se consideran como sucesores del imperio alemán (1871-1918). Niegan la existencia del Estado alemán, pues creen que es una construcción administrativa todavía “ocupada” por las potencias aliadas que vencieron al Eje en la II Guerra Mundial: EE UU, Francia y el Reino Unido. Por ello, estaban dispuestos a derrocar el Gobierno, estando conscientes de que sus métodos incluían homicidios, que serían asumidos como “paso intermedio” para subvertir el Estado.
Estos extremistas difunden su propia visión del mundo a través de Internet y las redes sociales. Se reforzaron aún más durante la pandemia, cuando ganaron adeptos del movimiento antivacunas y negacionista de la covid-19: Querdenken. Según la cadena Deutsche Welle, “viven en una especie de realidad paralela” en la que rechazan usar los documentos oficiales de identidad alemanes y en su lugar crean sus propias tarjetas ficticias, como un “permiso de conducir del Reich”, carné de identidad, matrículas de coches e incluso imprimen su propia moneda. También se niegan a pagar impuestos o aranceles, así como la cotización del seguro social.
De todas maneras, El País señala que los miembros de este grupo están convencidos de la existencia de un “Estado profundo” y que una “sociedad secreta llamada La Alianza” estaba dispuesta a “intervenir para liberar a los alemanes”. @mundiario


