Puente, bajo presión: socios y oposición sitúan al ministro en el centro de la crisis ferroviaria
El PP exige la dimisión del titular de Transportes por el descarrilamiento del tren Iryo en Adamuz, mientras ERC apunta a la cúpula de Adif por el prolongado caos del servicio de Cercanías de Cataluña y Junts aprovecha para cargar contra el Govern de Illa.
La crisis ferroviaria en España ya pasa a convertirse en un problema político de primer orden. El descarrilamiento del tren Iryo en Adamuz (Córdoba) que dejó 45 muertos y el prolongado caos en el servicio de Cercanías de Cataluña tras el descarrilamiento de una locomotora en Gelida (Barcelona), han activado una dinámica de desgaste que sitúa al ministro de Transportes, Óscar Puente, en el centro del debate público y parlamentario.
En un primer momento, el Partido Popular optó por una estrategia de contención. En Génova se consideraba prematuro exigir responsabilidades políticas inmediatas tras una tragedia de tal magnitud. Sin embargo, la publicación de nuevas informaciones sobre el estado real de la vía en el punto del accidente —una unión entre un carril antiguo de 1989 y otro más reciente— marcó un punto de inflexión. Desde ese momento, el PP pasó a exigir abiertamente la dimisión o el cese del ministro, acusándolo de haber ofrecido datos inexactos sobre la renovación de la infraestructura y las inspecciones previas.
El giro estratégico se apoyó en que para los populares el problema no sería solo el accidente, sino la gestión de la “semana negra” ferroviaria y el relato posterior. Dirigentes populares, con Alberto Núñez Feijóo y el secretario general Miguel Tellado al frente, han insistido en que las contradicciones en las explicaciones oficiales erosionan la credibilidad del Ministerio y evidencian una forma de actuar centrada en el control del discurso más que en la transparencia. En ese marco, el PP ha elevado el tono, ha reclamado auditorías independientes de la red de alta velocidad y ha solicitado comparecencias tanto del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como del propio Puente y del presidente de Adif.
Pero el desgaste del ministro no procede únicamente de la oposición. Uno de los elementos más relevantes de la actual crisis es que las críticas también llegan desde socios parlamentarios clave del Ejecutivo. Esquerra Republicana ha pedido la comparecencia del presidente de Adif Pedro Marco de la Peña y del ministro de Transportes, y su líder, Oriol Junqueras, ha llegado a reclamar directamente la dimisión de Puente. ERC vincula tanto el accidente como el colapso de Rodalies a una “desinversión histórica” del Estado en la red ferroviaria catalana, una acusación recurrente que en este contexto adquiere mayor carga política.
La exhibición de ignorancia de algunos estos días pasará a los anales de la historia. La renovación de la línea Madrid-Sevilla ha sido INTEGRAL. Lo digo yo, lo dice el proyecto y lo dice cualquiera que sepa algo de infraestructuras ferroviarias. Lo que deberían hacer algunos es… https://t.co/qvUN95U4ij pic.twitter.com/oacSpu1HGO
— Óscar Puente (@oscar_puente_) January 26, 2026
ERC y Junts apuntan a Transportes
Junts se ha sumado a esa presión, exigiendo responsabilidades tanto al Ministerio como a Sílvia Paneque, la consellera de Territori de la Generalitat. El hecho de que dos aliados habituales del Gobierno del PSOE coincidan con el PP en la exigencia de explicaciones refuerza la idea de que la crisis ha desbordado los márgenes del enfrentamiento clásico entre bloques.
En Cataluña, además, la situación ha derivado en un conflicto institucional abierto. El Govern del socialista Salvador Illa, titular del servicio de Rodalies, ha señalado a Renfe y Adif —dependientes del Ministerio de Transportes— como responsables de las reiteradas incidencias, mientras que desde el ámbito estatal se subraya la complejidad técnica del sistema y la necesidad de coordinación. El resultado ha sido una cadena de decisiones de emergencia, suspensiones parciales del servicio, llamamientos al teletrabajo y comparecencias políticas que no han logrado disipar la sensación de desorden.
En paralelo, La Moncloa mantiene una defensa cerrada del ministro. Sánchez ha elogiado públicamente la actuación de Puente, destacando que está “dando la cara desde el primer momento” y que el Gobierno ha puesto a las víctimas en el centro de su respuesta, con empatía y transparencia. “Desgraciadamente, en la vida las tragedias suceden, pero no es igual cómo se responde a esas tragedias. Y este Gobierno ha respondido poniendo a las víctimas en el centro de sus prioridades, con empatía, con eficacia, con transparencia y con unidad”, dijo Sánchez.
La dificultad para el Gobierno radica en que la crisis difumina las líneas de tres planos especialmente sensibles: la investigación técnica de un accidente mortal, la fiabilidad del sistema ferroviario y la coherencia del mensaje político. Las rectificaciones y matices introducidos por el propio ministro —sobre fechas de inspecciones, alcance de la renovación de la vía o hipótesis de la investigación— han alimentado la percepción de que el Gobierno avanza en la crisis a trompicones, aunque Puente defiende que se tratan de errores puntuales bajo presión. @mundiario


