El PP se lanza a conquistar a Junts con una ofensiva legislativa tras su ruptura con Sánchez
La política española se adentra en una nueva fase de inestabilidad tras el anuncio de ruptura total de Junts con el Gobierno de Pedro Sánchez. Este giro del independentismo catalán, que abandona formalmente la mayoría progresista, ha abierto un escenario en el que el Partido Popular (PP) se mueve con rapidez para ocupar el espacio parlamentario dejado por el Ejecutivo y tejer alianzas coyunturales con los siete diputados de Carles Puigdemont.
Desde la sede nacional del PP, en la calle Génova, la estrategia está clara: intensificar la ofensiva legislativa para “retratar” al Gobierno, someterlo a un constante desgaste y aprovechar la coincidencia ideológica con Junts en cuestiones económicas, fiscales y de seguridad. “Con más razón vamos a meter iniciativas consecuentes con nuestro ideario”, explican fuentes del entorno de Alberto Núñez Feijóo, convencidas de que “la mayoría del Congreso, en lo ideológico, es de derechas”.
La ruptura de Junts ha dejado a Sánchez sin apoyos suficientes para aprobar leyes clave, como los Presupuestos Generales del Estado de 2026 o nuevos decretos económicos. En este contexto, el PP cree tener una mayor capacidad de influencia en la agenda legislativa, incluso desde la oposición.
Los populares se preparan para presentar un aluvión de iniciativas en materias sensibles: rebajas fiscales, medidas contra la okupación, ampliación de la vida útil de las centrales nucleares, incentivos a la vivienda asequible, reducción de cuotas de autónomos y refuerzo de la seguridad ciudadana. En todos esos ámbitos, Junts ha mostrado en el pasado afinidad ideológica con las propuestas conservadoras, lo que permitiría sumar apoyos de forma táctica y marginar al bloque gubernamental.
El precedente más claro se dio a finales de 2024, cuando el PP y Junts pactaron una enmienda conjunta para suspender el impuesto a la producción eléctrica y fomentar la cogeneración energética. Aquella alianza logró incluso el apoyo de ERC, PNV y Vox, configurando una mayoría alternativa que dejó en evidencia la debilidad parlamentaria del Gobierno.
Feijóo busca consolidar su perfil económico y social
El líder de los populares ha encontrado en este contexto una oportunidad para reforzar su perfil de gestor económico y defensor del votante de clase media y pensionista, dos sectores que el PP considera “huérfanos” ante la falta de estabilidad del Gobierno.
El líder popular ha anunciado una proposición de ley para garantizar la actualización de las pensiones incluso con los presupuestos prorrogados, presentándola como un acto de responsabilidad ante la parálisis del Ejecutivo. “Los pensionistas no son culpables de que el Gobierno de Pedro Sánchez no tenga una mayoría ni proyecto para gobernar”, afirmó Feijóo en Ciudad Real, en el marco del Congreso del XXX Aniversario de la Unión Europea de Mayores.
La iniciativa se complementará con otra propuesta destinada a limitar el abuso de la prórroga presupuestaria, de modo que la falta de cuentas durante dos años consecutivos obligue a convocar elecciones. “Llevamos toda la legislatura denunciando que un país no puede funcionar indefinidamente sin Presupuestos (…) los ciudadanos no deben ser víctimas de la inestabilidad del Gobierno de turno”, subrayan en Génova.
Junts y el desafío de Puigdemont: ruptura sin vuelta atrás
Mientras tanto, en Waterloo y en Barcelona, el discurso de Puigdemont mantiene un tono de máxima beligerancia contra Sánchez. La portavoz de Junts, Míriam Nogueras, anunció esta semana que su grupo vetará todas las iniciativas legislativas del Ejecutivo y de sus socios parlamentarios, bloqueando de facto el funcionamiento ordinario del Congreso.
El intento del Gobierno por reconducir la situación —rescatando del cajón una ley de Junts sobre multirreincidencia delictiva— fue recibido con desdén por el partido independentista, que considera “irreversible” la ruptura con el PSOE.
Esa iniciativa, centrada en endurecer las penas por hurtos reiterados y agilizar los procesos judiciales, cuenta con el apoyo del PP y el PNV, pero divide al bloque progresista, que la tilda de “populismo punitivo”. El enfrentamiento sobre esta norma ilustra el cambio de eje ideológico en la Cámara Baja: Junts, alejado del Gobierno, se aproxima ahora a las posiciones conservadoras en materia penal y económica.
Feijóo ante un tablero volátil
El PP percibe que este contexto puede ser el inicio del fin de la legislatura, si Junts mantiene su bloqueo y el Gobierno no logra aprobar nuevas cuentas. Sin llegar a promover una moción de censura, los populares confían en que la erosión continua y la falta de resultados legislativos acaben debilitando a Sánchez.
Sin embargo, el desafío para Feijóo no es menor: acercarse a Junts sin ceder en sus principios, un equilibrio delicado entre la coincidencia táctica y la prudencia política. El líder popular sabe que el apoyo de los de Puigdemont puede ser efímero, condicionado por el pulso independentista con La Moncloa.
La crisis entre Junts y el PSOE redefine el tablero político español. En un Parlamento sin mayorías estables, el PP se prepara para convertirse en el eje de una mayoría alternativa de facto, construida sobre intereses comunes más que sobre pactos formales.
Mientras Sánchez intenta recomponer una alianza que ya muestra signos de agotamiento, Feijóo se posiciona como el beneficiario directo del desgaste del Ejecutivo, articulando un discurso que mezcla gestión económica, defensa del orden y apelación al votante descontento con la inestabilidad. @mundiario