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Podemos cambia de estrategia en Galicia y condiciona el futuro de En Marea

Su preocupación es que las mareas que gobiernan A Coruña y Santiago revaliden mandato en mayo y ganar unas cuantas alcaldías más en ciudades, villas y pueblos. A partir de esas experiencias triunfadoras, se trataría de construir un nuevo frente rupturista.

Podemos cambia de estrategia en Galicia y condiciona el futuro de En Marea
Tone Gómez Reino. / Mundiario
Tone Gómez Reino. / Mundiario

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Fernando González Macías

Fernando González Macías

El autor, FERNANDO GONZÁLEZ MACÍAS, es articulista y columnista de MUNDIARIO. Periodista y analista político, fue jefe de redacción del diario La Región de Ourense, coordinador del gabinete de comunicación de la Xunta, redactor jefe de los servicios informativos de TVG y director regional de COPE, Onda Cero y Punto Radio. @mundiario

Como estaba anunciado, asistimos a un nuevo fiasco del rupturismo gallego. Podemos Galicia acaba de certificar la muerte de En Marea tal y como hasta ahora la conocimos. Descanse en paz. Los de Tone Gómez-Reino se van de la confluencia e invitan abiertamente a todos los críticos con Luís Villares y sus afines a explorar la posibilidad de crear otra fórmula de "unidad popular" a través de una coalición de partidos. La ensayarán en las elecciones municipales y, si la cosa sale bien, concurrirán de ese modo a las autonómicas del año que viene. Está decidido. No hay vuelta atrás.

Por ahora es una incógnita si se mantendrá la unidad formal en los grupos del Parlamento gallego y el Congreso de los Diputados. Nadie descarta la ruptura, al menos en el caso de O Hórreo, con lo que en el tramo final de esta legislatura se originaría una situación similar a la que se vivió en la anterior, cuando varios parlamentarios electos por AGE (Agrupación Galega de Esquerda) acabaron en el grupo mixto. En los pasillos de la Cámara gallega hace ya muchos meses que se cruzaban apuestas sobre cuánto tardaría En Marea en desintegrarse. Que no llegaría íntegra a las elecciones de 2020 era algo que se daba por seguro, a pesar del éxito cosechado en la primera cita con las urnas.

Para cargarse de razón en su propósito de reformular el espacio de unidad popular en Galicia, Podemos esgrime un informe pericial en el que un experto contratado al efecto certifica que el proceso de renovación de la cúpula de En Marea, en las que Villares revalidó su cargo de portavoz, no ofreció las garantías de limpieza exigibles en un sistema de votación electrónica. La plataforma empleada tenía, según el perito independiente, graves deficiencias, que la hacían muy vulnerable ante posibles accesos indebidos a los datos personales de los inscritos para votar. La conclusión es que pudo haber "pucherazo" digital. Es posible que no lo hubiera, pero pudo haberlo.

La organización gallega de Podemos ya pasó de pantalla. Las "liortas" orgánicas –las suyas propias y las de En Marea– quedaron atrás. Desde este momento está en otra guerra. Su preocupación ahora es que las mareas que gobiernan A Coruña y Santiago (lo de Ferrol está muy difícil) revaliden mandato en mayo y ganar unas cuantas alcaldías más en ciudades, villas y pueblos. A partir de esas experiencias triunfadoras, se trataría de construir un nuevo frente rupturista con el que evitar la cuarta victoria de Feijóo, si decide recuncar, o que el PP siga gobernando, que para los "podemitas" es la madre de todos los objetivos. A fuer de realistas, cuentan con que les será muy difícil seguir siendo la segunda fuerza más votada, a poco que el Pesedegá levante cabeza, y casi imposible si además tienen que competir con lo que para entonces pueda quedar del "villarismo". @mundiario