La ausencia de España en la reapertura de Notre Dame genera tensiones en el Gobierno

El Ejecutivo evita la confrontación en público, pero fuentes del Ministerio de Exteriores reprochan a Cultura y a la Casa Real que se hayan declinado las invitaciones a Urtasun y los Reyes sin informar.
José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores, y Pedro Sánchez, presidente del Gobierno. / RR.SS.
José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores, y Pedro Sánchez, presidente del Gobierno. / RR.SS.

La falta de representación oficial de España en la ceremonia de reapertura de la catedral de Notre Dame de París, celebrada el pasado sábado, ha provocado tensiones entre el Gobierno y la Casa Real. El evento, al que acudieron unos 40 líderes mundiales, se convirtió en una cumbre global de alto simbolismo tras la restauración del icónico templo, destruido por un incendio hace cinco años. Sin embargo, la ausencia española ha desatado críticas y explicaciones cruzadas entre distintas instituciones.

La portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, intentó minimizar la controversia calificándola de una “polémica artificial” durante una rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Sin embargo, fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores han manifestado su malestar porque no fueron informados de las invitaciones enviadas desde el Elíseo tanto a los Reyes de España como al ministro de Cultura, Ernest Urtasun. Ambas invitaciones fueron declinadas sin notificación previa a Exteriores. “No se nos comunicó”, señalaron fuentes ministeriales.

El descontento de Exteriores también responde a una situación que, según indican, “empieza a ser habitual”. Las mismas fuentes aluden a la gira de Felipe VI por las repúblicas bálticas en junio pasado. Durante esa visita, el monarca mantuvo reuniones de carácter político con líderes de los países del flaco Este de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) sin la compañía de ningún miembro del Gobierno, una circunstancia que generó polémica y obligó a la ministra de Defensa, Margarita Robles, a unirse al último tramo del viaje.

Esta situación se produce en un momento delicado para las relaciones entre instituciones. La visita de Estado del Rey a Roma, que comenzó este martes con el acompañamiento del jefe de la diplomacia española, José Manuel Albares, podría servir para aclarar los desencuentros. Según fuentes diplomáticas, esta será una oportunidad para abordar el problema de coordinación en los actos de representación internacional.

La polémica por la ausencia de Urtasun

Por otro lado, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, justificó su ausencia en la ceremonia de París alegando compromisos familiares ineludibles. Sin embargo, su departamento se deslindó de responsabilidades al afirmar que la política exterior y la coordinación de la agenda internacional son competencia de Exteriores. “Todo el mundo sabe quién dirige la política exterior”, señalaron fuentes del Ministerio de Cultura. La respuesta desde Exteriores fue clara: “no se puede coordinar la política exterior si no se nos informa”.

Este intercambio de declaraciones refleja una falta de comunicación que ha quedado expuesta públicamente. Aunque Exteriores aclaró el malentendido con Urtasun, la situación ha puesto de manifiesto tensiones internas sobre el protocolo de representación exterior.

La ausencia de representación española en un evento tan relevante no pasó desapercibida para la opinión pública ni para la oposición. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, criticó al Gobierno en la red social X: “la ausencia de España en la reapertura de la catedral de Notre Dame es una vergüenza para nuestro país. Una vez más, el Gobierno no está a la altura de la sociedad a la que debe servir”.

Desde el Congreso, el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, Patxi López, sugirió que la responsabilidad de la ausencia recaía en la Casa Real, recordando que la invitación estaba dirigida a los jefes de Estado. “A mí me dio pena que no hubiera nadie, pero lo que había era una invitación a los jefes de Estado, es decir, a la Casa Real en este caso”, declaró.

La postura del Gobierno en un evento de relevancia global

Alegría, en su intento por restar importancia a la polémica, explicó que las invitaciones para este tipo de eventos son nominales e intransferibles. Aclaró que el presidente francés, Emmanuel Macron, invitó específicamente a Felipe VI, mientras que la ministra de Cultura francesa, Rachida Dati, hizo lo propio con Urtasun. “La no asistencia se comprende por cuestiones de agenda”, insistió Alegría.

La falta de explicaciones públicas por parte de la Casa Real y las respuestas del Gobierno no han logrado disipar del todo las dudas sobre los motivos reales de la ausencia.

La ceremonia de reapertura de Notre Dame fue más que un acto cultural; simbolizó la recuperación de un monumento religioso icónico y reunió a líderes de todo el mundo, incluidos Donald Trump y Volodímir Zelenski. @mundiario

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