La ausencia de representación española en la reapertura de Notre Dame: ¿qué pasó?

El Gobierno argumenta que las invitaciones del Elíseo que fueron dirigidas únicamente a Felipe VI, Letizia y al ministro de Cultura eran “personales e intransferibles”. Pero ninguno acudió a París.
Ernest Urtasun, ministro de Cultura y portavoz de Sumar. / RR.SS
Ernest Urtasun, ministro de Cultura y portavoz de Sumar. / RR.SS

La falta de representación oficial de España en la ceremonia de reapertura de la catedral de Notre Dame en París, celebrada el sábado, ha generado una ola de críticas y ha puesto de manifiesto tensiones dentro del Gobierno de coalición. El evento, que reunió a cerca de 40 líderes mundiales, incluido el presidente electo de EE UU, Donald Trump, y el mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski, simbolizaba la reconstrucción de un icono del patrimonio europeo tras el devastador incendio de 2019.

El líder del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, fue uno de los primeros en cargar contra el Ejecutivo. “La ausencia de España en la reapertura de la Catedral de Notre Dame es una vergüenza para nuestro país. Una vez más el Gobierno no está a la altura de la sociedad a la que debe servir”, expresó en la red social X. Otros dirigentes del PP, como la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, añadieron matices religiosos a la crítica, afirmando que el Gobierno “prefiere aislar a nuestro país a reconocer la verdad: las raíces cristianas de Europa”.

Por su parte, fuentes del Gobierno han defendido su postura alegando que las invitaciones cursadas por el Elíseo eran “personales e intransferibles”. Dichas convocatorias fueron dirigidas a los reyes Felipe VI y Letizia y al ministro Ernest Urtasun, de Sumar. Ni los monarcas ni el titular de Cultura asistieron a la ceremonia. La Casa Real no ofreció explicaciones oficiales, aunque el evento nunca figuró en su agenda. Este lunes, los Reyes acudieron a la misa funeral en la catedral de Valencia por las víctimas de la última dana.

Respecto a la ausencia de Ernest Urtasun, fuentes del Ministerio de Cultura explicaron a la prensa que el jefe del departamento que declinó su asistencia debido a “motivos familiares”. Sin embargo, su justificación ha sido insuficiente para calmar las críticas. Este lunes Urtasun ha comparecido ante los medios en calidad de portavoz de Sumar y, en función de ese cargo en la rueda de prensa en la sede del partido, ha eludido el tema. Según El Mundo, el ministro aseveró que “jamás” emite opiniones “como ministro” desde la sala de prensa de Sumar. “Lo lamento, habrá otros momentos a lo largo de la semana”, zanjó.

Tensiones internas en el Gobierno

Desde el sector socialista del Ejecutivo señalan directamente al Ministerio de Cultura como responsable de la falta de representación española en París. Fuentes diplomáticas confirmaron que el Ministerio de Exteriores no fue consultado sobre posibles alternativas a la inasistencia del ministro.

El protocolo establece que, para actos internacionales de esta magnitud, los Reyes deben estar acompañados por un “ministro de jornada”. En este caso, Urtasun habría desempeñado esa función. Sin embargo, pese a su ausencia, la normativa no impide que el monarca viaje solo o con un representante de menor rango, como un embajador, algo que sí ha ocurrido en ocasiones anteriores.

De hecho, en junio pasado, Felipe VI realizó una gira por las repúblicas bálticas sin acompañamiento ministerial hasta que, por la polémica que generaron sus fotografías manteniendo reuniones con figuras políticas y visitando tropas españolas, tuvo que incorporarse la ministra de Defensa, Margarita Robles, en el último tramo del viaje al flanco Este de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

La polémica también revela una falta de coordinación dentro del Gobierno. Desde el Ministerio de Cultura se defienden afirmando que no les compete la organización de la presencia internacional de España. “Nosotros no coordinamos la presencia internacional de los Reyes y del Gobierno”, insisten desde el departamento de Urtasun, trasladando la responsabilidad al Ministerio de Exteriores. La falta de claridad en las explicaciones ha alimentado aún más las críticas.

Mientras el PP ve en este episodio una muestra de “vergüenza y falta de altura” del Gobierno, la coalición gubernamental continúa enfrentando acusaciones internas. La ausencia en Notre Dame, uno de los actos internacionales más importantes del año, ha derivado en un cruce de reproches entre los socios del Ejecutivo, con una evidente fractura entre el ala socialista y el ala de Sumar. @mundiario

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