Llega la acusación del impeachment: se decide el futuro político de Trump

Los congresistas demócratas que presentaron este lunes la acusación formal contra Trump en el Senado. / El País
Los congresistas demócratas que presentaron este lunes la acusación formal contra Trump en el Senado. / El País
Para que Trump sea declarado culpable se necesita el apoyo de dos tercios de los senadores, 67 de los 100. Si es así, quedará inhabilitado y no podrá lanzarse como candidato en 2024.
Llega la acusación del impeachment: se decide el futuro político de Trump

Un nuevo debate jurídico y constitucional llega a Estados Unidos en medio de la peor crisis política de su historia moderna. ¿Se puede juzgar a un presidente que ya no está en ejercicio, o lo que es lo mismo, a un expresidente? Aunque una parte de la balanza se inclina por el ‘no’, este caso es muy particular, pues el delito político cometido por el ahora expresidente Donald Trump acarrea una responsabilidad que podría ser incluso penal. Este entramado de conflictos en que el magnate republicano incurrió, podría costarle su futuro político. 

Y es que a pesar de que ya hay un nuevo presidente en la Casa Blanca, Joe Biden, y que la mayor potencia mundial se encamina hacia una senda de posible retorno a la estabilidad política con las medidas de equilibrio económico tomadas por el nuevo Gobierno, el juicio político (impeachment) contra Donald Trump avanza a toda máquina y este martes ha llegado al Senado la acusación formal de los congresistas de la Cámara de Representantes, que activó el proceso para remitir la imputación al exmandatario a la Cámara Alta. 

Para entender por qué un hombre que ya no tiene poder político ni inmunidad presidencial ha llegado a estas instancias tan comprometedoras, es necesario hacer retrospectiva: el pasado 6 de enero, una turba de simpatizantes y fanáticos extremistas de ultraderecha, así como varias milicias civiles armadas, asaltaron el Capitolio, sede del Congreso de EE UU, tras haber sido animados en un mítin político por quien en ese momento todavía era el presidente. Trump cometió el delito de incitación a la insurrección, lo que a su vez constituye un acto de traición y sedición contra la nación, estipulado en el Código Penal, y conlleva hasta 20 años de prisión.

Las condiciones del impeachment

Pero por el momento, Trump enfrentará solo un juicio político, no penal, bajo el cual el Senado (Cámara Alta) se encargará de determinar si realmente tuvo responsabilidad directa en ese hecho de disturbios, violencia y evidente obstrucción a la democracia. Aludiendo un presunto fraude electoral que no nunca existió, Trump dio una falsa justificación a sus acólitos para boicotear el proceso de confirmación de Biden como presidente electo, un “acto de terrorismo doméstico”, según la presidenta del Congreso, Nancy Pelosi, que dejó cinco muertos y decenas de heridos. 


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Este proceso es la prueba decisiva que pondrá al límite la influencia de Trump sobre el Partido Republicano, que aún sigue viva en los sesgos radicales de senadores y congresistas ultraconservadores que, sorprendentemente, han optado por el silencio ante los hechos del 6 de enero sin atreverse a condenar la incitación provocada por su líder. Cuando el efecto real y constitucionalmente original del impeachment ya es inexistente -la destitución del presidente en ejercicio- solo queda una posible consecuencia condenatoria para Trump; ser inhabilitado para postularse en las elecciones presidenciales de 2024, lo cual sería igual de contraproducente o incluso peor para el ahora ciudadano común, pues echaría por tierra sus pretensiones de volver al poder a como dé lugar. 

A las siete de la tarde de este lunes 25 de enero, los llamados managers del impeachment llegaron al Senado para presentar la acusación formal contra Trump. Esos acusadores ejercen como ‘fiscales’, mientras que la Cámara Alta se convertirá en un tribunal donde, esta vez, por ya no ser presidente, el acusado podría tener que estar en el banquillo frente al juez que presidirá el juicio, así como delante del resto de los senadores que una vez Trump llegó a influenciar, quienes harán las veces del jurado, cuyo decisión determinará el veredicto final sobre si el afectado quedará absuelto (como en el primer impeachment en febrero de 2020) o condenado (a ser inhabilitado de por vida para volver a ejercer cargos públicos).

Este martes, los senadores jurarán como panel decisor y emitirán la citación formal para el expresidente, quien se vería obligado a acudir presencialmente al ‘tribunal’, pues ahora es solo un civil sometido a un proceso acusatorio de gran magnitud. El juicio comenzará la semana del 8 de febrero. En el plazo actual, Trump tendrá el tiempo suficiente para formar su equipo defensor, que no estará encabezado por su abogado predilecto, el exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani, quien lideró la cruzada judicial del derrotado presidente para anular los resultados de las elecciones del 3 de noviembre en tribunales estatales y hasta en la Corte Suprema de Justicia, sin éxito. 

¿Qué sigue ahora?

El proceso avanzará en paralelo a la agenda legislativa de Biden, es decir, el Senado deberá seguir atendiendo y estudiando las propuestas de proyectos de ley que el presidente remita mientras sigue en curso el enjuiciamiento a Trump. Una vez que los senadores sean juramentados como panel de jurados este martes, el proceso será activado por segunda y última ocasión, esta vez en la Cámara Alta, lo que da luz verde definitiva al impeachment para iniciar el 8 de febrero. Lo que continúa en ese lapso son los preparativos legales de la defensa para poder presentarse con argumentos ante el ‘tribunal’. 

Hasta ahora, Trump no cuenta con un equipo de abogados, sino solamente con un solo defensor, quien será Butch Bowers en sustitución de Rudy Giuliani, despedido por incompetencia. Entretanto, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, el magistrado John Roberts, no dirigirá el juicio político. En su lugar, lo encabezará el presidente pro témpore del Senado, Patrick Leahy, pues esta vez el acusado no es un presidente de EE UU en ejercicio, sino un ciudadano común con condición de expresidente, por lo cual deberá ser juzgado por una figura menor a la de un alto juez, en este caso, un legislador. 

Para que Trump sea declarado culpable o inocente, se necesita el apoyo de dos tercios de los senadores, 67 de los 100, y republicanos y demócratas están empatados, 50 frente a 50 (en este caso no cuenta el voto de desempate de la vicepresidente de EE UU, Kamala Harris, quien también es la presidenta del Senado), de modo que harían falta 17 votos de su propio partido para declararlo culpable. En el impeachment de hace un año, Trump fue absuelto de abuso de poder —por 52 votos frente a 48— y de obstrucción al Congreso —por 53 a 47—. En este juicio, un solo cargo está puesto sobre la mesa; incitación a la insurrección. Ante el profundo malestar que impera entre los republicanos por la deriva autoritaria y antidemocrática en la cual incurrió Trump, es probable que el veredicto se produzca en el límite mínimo de los 67 votos a favor de su culpabilidad bajo la influencia del líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, quien hace unos días señaló a Trump de haber provocado el asalto al Capitolio. @mundiario

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