Junts se desmarca de la financiación singular de ERC y amenaza con hacerla descarrilar
El pacto alcanzado entre el Gobierno de Pedro Sánchez y la Generalitat de Cataluña para una financiación “singular” amenaza con encallar antes siquiera de iniciar su recorrido legislativo. El motivo no reside únicamente en la oposición frontal de la mayoría de comunidades autónomas, sino en el rechazo firme de Junts per Catalunya, que considera el modelo pactado con ERC como insuficiente, cosmético y ajeno a las aspiraciones del independentismo.
La fractura entre los dos principales partidos soberanistas catalanes ha quedado nuevamente al descubierto, y los siete escaños de Junts podrían convertirse en el obstáculo definitivo para que la propuesta no llegue a ver la luz en el Congreso de los Diputados.
Carles Puigdemont ha marcado distancias con el acuerdo. Su mensaje ha sido que el pacto no resuelve el déficit fiscal de Cataluña y “perpetúa el café para todos”, una fórmula que, en opinión del líder de Junts, oculta un reparto desigual disfrazado de equidad. “Cuando los españoles dicen ‘café para todos’, significa, en realidad, ‘poso para los catalanes’”, sentenció Puigdemont en redes sociales. Con esta frase, lanzaba un dardo tanto a la Moncloa como a ERC por, a su juicio, conformarse con un acuerdo “de gestión” que no modifica el statu quo.
La posición de Puigdemont fue refrendada públicamente por Jordi Turull, secretario general del partido, que en una entrevista en TV3 fue tajante al asegurar que el pacto “es el café para todos, que es a lo que los independentistas nos oponíamos. Si lo de ayer va en un papel al Congreso, no lo podremos votar”. Turull dejó claro que ni siquiera una enmienda bastaría para corregir el fondo del problema, ya que, según Junts, el acuerdo no contiene ningún avance real en materia de soberanía fiscal ni reduce el déficit fiscal catalán, estimado en 22.000 millones de euros anuales. “¿Cuántos recuperaremos con este acuerdo? De momento, cero. Ni un euro más”, zanjó.
A ojos del espacio posconvergente, la propuesta firmada por el Gobierno y ERC es un paso atrás en sus aspiraciones históricas, porque “es la perpetuación de lo que se quería cambiar, una tomadura de pelo en toda regla”, reiteró Turull. Lejos de aceptar la financiación singular como una solución transitoria o parcial, Junts exige su propio modelo, reflejado en el pacto de Bruselas firmado con el PSOE para facilitar la investidura de Sánchez. Este contempla la salida de Cataluña del régimen común de financiación y la creación de una Hacienda propia con plena capacidad para recaudar y gestionar todos los tributos.
El modelo de concierto como única vía aceptable
El referente que propone Junts es claro: un concierto económico similar al del País Vasco y Navarra, con cesión del 100 % de los impuestos y una aportación al Estado negociada exclusivamente por el Govern. “Pedimos cesión, no recaudación”, matizó Turull, aludiendo a que la clave del nuevo modelo debe ser la soberanía normativa y de gestión, no meras transferencias de fondos pactadas bilateralmente. Esta visión choca con la de ERC y con el Gobierno central, que defienden una financiación “singular pero extrapolable”, lo que para Junts diluye la especificidad catalana en un marco más amplio que consideran inaceptable.
Quan els espanyols diuen "cafè per a tothom" volen dir, en realitat, "marro per als catalans". La intenció de generalitzar allò que és singular, justament perquè deixi de ser singular, ja hauria hagut de donar alguna pista sobre quines eren les seves veritables intencions...
— krls.eth / Carles Puigdemont (@KRLS) July 15, 2025
El distanciamiento entre Junts y el PSOE no se limita al ámbito económico. La confianza entre ambas formaciones sigue erosionándose a pesar de la continuidad de la mesa de diálogo en Suiza, donde un mediador internacional actúa como garante de los acuerdos. Turull ha admitido que, aunque la negociación técnica continúa, la relación política se ha resentido tras los escándalos de corrupción que afectan al entorno de Sánchez y por la falta de avances concretos en la agenda pactada.
“El camino cada vez es más estrecho”, advirtió el número dos de Junts, quien también indicó que los socialistas ya han comunicado los nombres de sus nuevos negociadores para Suiza. Sin embargo, recalcó que la paciencia tiene un límite y que su formación no prolongará indefinidamente una interlocución que no dé frutos tangibles, como el concierto fiscal o la autodeterminación.
📺 Secretari general @jorditurull a @elsmatins: “Som 14 diputats independentistes al Congrés dels Diputats. Hem d’aprofitar aquesta força per arribar a un acord com cal sobre el finançament. Resignar-se ara a fer pedaços sobre això que van acordar ahir és perpetuar allò contra el… pic.twitter.com/5Tk9iHz05a
— Junts per Catalunya🎗 (@JuntsXCat) July 15, 2025
Una propuesta herida antes de nacer
El rechazo de Junts al acuerdo entre el Gobierno y ERC complica gravemente la viabilidad parlamentaria de la reforma. Aunque el Ejecutivo cuenta con el apoyo de Esquerra y de su propio grupo, necesita de Junts para alcanzar la mayoría necesaria en el Congreso. Y ahora mismo, esa posibilidad parece remota.
A ello se suma la oposición frontal de una decena de comunidades autónomas, tanto del PP como del PSOE, que han acusado al Gobierno de romper la igualdad territorial y vulnerar los principios constitucionales. Presidentes autonómicos como Juanma Moreno, Isabel Díaz Ayuso, María Guardiola o el propio socialista Emiliano García-Page han denunciado que el pacto “dinamita” el sistema de financiación y “quiebra la solidaridad”.
En este contexto, el anuncio de la “financiación singular” para Cataluña podría quedar en papel mojado antes de materializarse legalmente. Sin Junts, no hay mayoría, y sin mayoría, el acuerdo no pasará de ser un gesto político que genera más división que consenso.
El rechazo de Junts al acuerdo fiscal con Cataluña pone en evidencia la fragilidad de la mayoría parlamentaria del Gobierno y revela la dificultad de satisfacer al independentismo mientras se intenta conservar un equilibrio institucional en el conjunto del país. Con el respaldo de ERC, Sánchez pensó haber desbloqueado una de las demandas más simbólicas del soberanismo. Pero Junts recuerda que el verdadero objetivo no es gestionar mejor los recursos, sino recaudarlos y decidir sobre ellos desde Cataluña.
El proyecto de financiación singular no solo se enfrenta a la resistencia del resto del país, sino también a un bloqueo interno que podría abortarlo en su origen. En el nuevo mapa político catalán, la “singularidad” sin soberanía no basta, y Junts no parece dispuesto a avalar ninguna solución que no tenga el concierto fiscal como columna vertebral. @mundiario





