Guerra abierta en la derecha: PP y Vox luchan por abanderar la oposición a Sánchez

Con las elecciones de Extremadura a la vuelta de la esquina, Feijóo y Abascal vuelven a enfrentarse con dureza para captar el voto antisanchista con un Gobierno cercado por los escándalos, tras la breve paz en Valencia.
Alberto Núñez Feijóo, líder del PP y Santiago Abascal, líder de Vox. / Mundiario
Alberto Núñez Feijóo, líder del PP y Santiago Abascal, líder de Vox. / Mundiario

La batalla interna en la derecha española, apenas aparcada durante las negociaciones en la Comunidad Valenciana, para investir a Juanfran Pérez Llorca como sustituto de Carlos Mazón al frente de la Generalitat, ha regresado con fuerza. El adelanto electoral en Extremadura, donde la presidenta María Guardiola busca una mayoría absoluta que las encuestas del CIS no le garantizan, ha reactivado la pugna entre PP y Vox por el electorado más crítico con Pedro Sánchez.

Ambas formaciones comparten un objetivo —desalojar al presidente del Gobierno—, pero difieren en la estrategia. El PP acusa a Vox de favorecer indirectamente al PSOE con su “pinza”, mientras que la formación de Santiago Abascal reprocha a Alberto Núñez Feijóo no asumir el liderazgo de la oposición por negarse a impulsar una moción de censura, a sabiendas de que Génova no tiene amarrados los votos para que sea viable.

La estrategia del PP ha cambiado. Antes del verano, Feijóo rara vez entraba en choque directo con Abascal. Pero el ascenso de Vox en las encuestas llevó a los populares a un cuerpo a cuerpo cada vez más evidente en mítines y entrevistas. Esta línea se interrumpió con la crisis valenciana, pero ha regresado con fuerza en vísperas de la campaña extremeña.

El acto multitudinario del PP en el Templo de Debod marcó un punto de inflexión. Feijóo apeló directamente a Vox, pidiéndole que “no se equivoque de adversario” y abandone la pinza con los socialistas. El silencio incómodo del líder popular antes de lanzar su mensaje reflejó la fragilidad de una relación política que oscila entre la necesidad y el recelo.

“Hay una mayoría de españoles que exigen madurez y responsabilidad. Déjense de pinzas y no repitan los errores que cometieron hace dos años. No os equivoquéis ni de objetivo, ni de prioridad, ni de adversario”, lanzó el líder de los populares

Ayuso reabre el frente madrileño

A la confrontación estatal se sumó la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, quien arremetió contra Vox por su contraprotesta frente a la sede del PSOE en Ferraz. “No parece raro que Vox haya promovido una nueva trifulca, seguramente para restar protagonismo y fuerza a miles de ciudadanos de bien, a quienes agradecemos nuevamente su confianza. Vox trabaja para Sánchez hasta en domingo”, espetó la baronesa.

Sus palabras desataron una respuesta contundente de los ultras, acusando al PP de “estafar” a sus votantes. “La concentración-mitin del PP en el Templo de Debod ha sido una estafa: ni rompéis todos vuestros pactos con el PSOE, ni ponéis una moción de censura, ni os presentáis en el juzgado contra la mafia del PSOE (como, por cierto, sí hacemos nosotros). Y nadie de Vox ha convocado nada en Ferraz; es a los ciudadanos españoles libres a los que estás insultando. Háztelo mirar”, lanzaron desde la cuenta oficial de Vox. La tensión creció con nuevas declaraciones de Abascal, quien advirtió a Ayuso y a Génova que la formación popular no puede reclamar unidad mientras rehúye una moción de censura contra Sánchez.

El PP sabe que Vox está volcado en Extremadura. Abascal ha multiplicado sus actos en la comunidad y presenta a su partido como la única “alternativa real” frente a lo que denomina “la estafa del bipartidismo”. Su candidato, Óscar Fernández, insiste en que Guardiola rechazó acuerdos clave en los presupuestos y acusa a PP y PSOE de haber empobrecido a la autonomía.

Vox aspira a duplicar resultados y convertirse en fuerza imprescindible para formar gobierno. El escenario obliga al PP a pedir el voto útil y a advertir del riesgo de bloqueo o repetición electoral, porque los ultras no abaratarán sus exigencias para favorecer a Guardiola, la primera baronesa popular que abiertamente se negó a pactar con el partido de Abascal, aunque terminó haciéndolo de todos modos tras las elecciones autonómicas de 2023.

El mapa catalán complica la estrategia de Génova

Mientras la derecha se desangra en el eje PP-Vox, en Cataluña surge otro foco de tensión. El llamamiento de Feijóo a los empresarios catalanes para empujar a Junts hacia una moción de censura ha inquietado al PP catalán, que teme cualquier señal de acercamiento al independentismo.

El líder popular matizó en privado que no aceptará las condiciones de Junts —como facilitar una amnistía total para Puigdemont—, pero la duda ya genera fricciones internas, más aún cuando el CIS catalán refleja que Vox podría superar al PP en escaños si hoy hubiera elecciones autonómicas.

La derecha española entra en una fase decisiva marcada por tensiones crecientes. PP y Vox compiten por capitalizar el voto antisanchista mientras se acusan mutuamente de beneficiar al adversario. La campaña extremeña será un termómetro crucial para medir fuerzas y definir si la confrontación fortalece a alguno de los dos o si, por el contrario, ahonda la fragmentación del bloque.

La tregua valenciana fue apenas un paréntesis. La batalla por liderar la oposición —y por decidir quién representa con mayor legitimidad el rechazo a Pedro Sánchez— vuelve a estar en su punto más álgido. @mundiario

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