Vox se desmarca de la protesta de Feijóo y el PP le reprocha “equivocarse de adversario”
La respuesta del PP al ingreso en prisión de José Luis Ábalos —una concentración “sin siglas” en el Templo de Debod para exigir la dimisión del Gobierno y un adelanto electoral— no ha logrado sumar al único partido nacional que comparte plenamente esas mismas demandas: Vox. La portavoz de la formación ultraderechista, Pepa Millán, rechazó acudir con el argumento rotundo de que el partido de Santiago Abascal no participará “en esa tomadura de pelo”.
Según Vox, la movilización convocada por Alberto Núñez Feijóo contrasta con los pactos a los que el PP ha llegado históricamente con el PSOE en el Congreso, así como el respaldo de los populares europeos a la Comisión Europea de Ursula von der Leyen, sostenida por una mayoría europeísta moderada con los socialdemócratas, liberales y el apoyo externo de los verdes. La decisión, además, va en sintonía con la línea de desgaste de la formación ultra al bipartidismo.
Millán acusó a los populares de “engañar” a los ciudadanos y defendió que su partido seguirá centrado en la vía judicial, a la que atribuye mayor contundencia frente al Ejecutivo. La formación de Abascal considera insuficiente exigir responsabilidades políticas y califica directamente al Gobierno de “mafia”, un mensaje habitual en sus discursos.
La dirección popular ha replicado con dureza. Miguel Tellado, secretario general del PP, reclamó al partido de Abascal que “no se equivoque de rival” y defendió que la protesta del domingo es “una concentración de demócratas que quieren blindar la democracia en España”. El número dos de Feijóo invitó explícitamente a los votantes de Vox a sumarse, aun ante la negativa de sus dirigentes.
🇪🇸 | Pepa Millán se pregunta cómo es posible que el domingo Feijóo convoque una manifestación contra el PSOE y el miércoles se reúna con Page para un acto político conjunto. pic.twitter.com/NFjeup9x47
— ʜᴇʀQʟᴇs (@herqles_es) November 28, 2025
Una doble convocatoria a 600 metros de distancia
Ester Muñoz, portavoz popular en el Congreso, también reprochó a Vox su rechazo a la convocatoria y criticó que una organización cercana al partido haya promovido una manifestación paralela: “sé que no le ha gustado la concentración”, ha dicho.
La fractura se ha hecho visible con la aparición de una protesta paralela impulsada por grupos afines a Vox —entre ellos Hazte Oír y Revuelta, la marca juvenil del partido— convocada a las 13.00 ante la sede del PSOE en Ferraz, una hora después del acto del PP y a tan solo 600 metros. El objetivo, según interpretan en Génova, es arrastrar a parte de los asistentes del acto popular hacia la protesta ultra, siguiendo el patrón de las movilizaciones que se produjeron en Ferraz en noviembre de 2023.
La tensión se intensificó tras el mensaje de Santiago Abascal exigiendo a Feijóo que abandone las “manifestaciones partidistas” y presente una moción de censura, a sabiendas de que Génova no tiene los apoyos amarrados de Junts y el PNV para que la iniciativa pueda ser viable. El PP descarta por el momento esa vía, convencido de que la iniciativa estaría abocada al fracaso parlamentario y reforzaría al Gobierno. La distancia entre ambos partidos en esta cuestión refleja un desacuerdo profundo sobre las prioridades de la oposición.
PP y Vox, dos estrategias divergentes hacia un mismo objetivo
El impasse por las manifestaciones confirma la incapacidad de la sintonía estratégica que PP y Vox han mostrado en algunas autonomías. Mientras el los populares recurren a una oposición institucional que desgaste al Ejecutivo a medio plazo y sin tener resultados inmediatos, Vox prefiere acciones de alto impacto —como protestas frente a la sede del PSOE o mociones simbólicas— que refuercen su identidad combativa.
La pugna vuelve a exhibir la dificultad de la derecha para presentarse como un bloque cohesionado. En un momento de máxima tensión política, el distanciamiento entre Feijóo y Abascal deja al descubierto dos lecturas distintas sobre cómo canalizar el malestar contra el Gobierno, con consecuencias directas en la percepción pública de ambos partidos.
La concentración del PP apunta a convertirse en un nuevo termómetro de apoyo ciudadano a la estrategia de Feijóo. Sin embargo, la ausencia de Vox y la contramovilización de su entorno enturbian la intención inicial de mostrar fortaleza y unidad. La derecha llega al domingo enfrentada, con discursos cruzados y objetivos divergentes, mientras el Gobierno observa cómo sus rivales vuelven a enzarzarse entre sí. @mundiario


