Guerra por Nagorno Karabaj: claves para entender un conflicto heredado de la Unión Soviética

Bakú anunció el inicio de una operación “antiterrorista” en el enclave armenio, pero apenas 24 horas después las fuerzas étnicas armenias aceptaron rendirse por un alto al fuego.

Un militar con la bandera de Azerbaiyán. / RR.SS.
Un militar con la bandera de Azerbaiyán. / RR.SS.

El territorio montañoso de Nagorno Karabaj, una región de aproximadamente 11.500 kilómetros cuadrados con una población mayoritariamente armenia, ha sido objeto de disputa durante décadas entre Azerbaiyán, el país cuya soberanía es internacionalmente reconocida, y los habitantes étnicos del enclave, respaldados por Armenia.

El martes Bakú anunció el inicio de una operación “antiterrorista” en el enclave armenio, pero apenas 24 horas después, y junto a la mediación de las unidades militares rusas desplegadas en el Nagorno Karabaj, las fuerzas étnicas armenias aceptaron los términos propuestos por Rusia para concretar un alto al fuego con las tropas azeríes. Una de ellas es la disolución de las fuerzas de resistencia armenia y la entrega de todos sus arsenales.

Durante años esta complicada región del Cáucaso Sur ha sido un polvorín en la región en la que las fronteras entre Europa y Asia comienzan a desdibujarse. Han estallado dos guerras con diferentes resultados en la década de los 90 y en 2020, pero en los últimos meses la tensión subió de tono con el control de las fuerzas separatistas de la autoproclamada República de Artsaj, donde viven unos 120.000 armenios étnicos de religión cristiana armenia ortodoxa en un país de mayoría islámica, y el bloqueo de las autoridades azeríes que impedían la llegada de la ayuda humanitaria.

Estaba en vigor un frágil cese al fuego que el Ministerio de Defensa de Azerbaiyán rompió este lunes supuestamente en respuesta a la muerte de seis personas, incluidos cuatro policías, por las detonaciones de varias minas terrestres el martes por la mañana. Las autoridades de la principal ciudad de la región, Khakendi (Stepanakert para los armenios), reportaron entonces que Azerbaiyán había “violado el alto el fuego a lo largo de toda la línea de contacto con ataques de artillería y misiles”.

Los conflictos territoriales bajo la Unión Soviética

La génesis del conflicto se remonta a 1988, hacia el final del régimen soviético de Moscú, cuando las fuerzas azerbaiyanas y los separatistas armenios se involucraron en una sangrienta guerra. Este conflicto bélico, provocada por la decisión del Parlamento regional de Nagorno Karabaj de adherirse a Armenia para reunificarse, resultó en la muerte de entre 20.000 y 30.000 personas. Azerbaiyán intentó reprimir el movimiento separatista, mientras que Armenia lo apoyó, lo que desencadenó enfrentamientos étnicos y, una vez que ambos países obtuvieron su independencia de la Unión Soviética, se sucedió una guerra a gran escala.

La primera guerra culminó en 1994 con un alto al fuego mediado por Rusia, tras lo cual, aunque el territorio siguió siendo parte de Azerbaiyán en términos legales, estuvo bajo el control de facto de una república separatista autoproclamada dirigida por armenios étnicos y respaldada por Armenia, la de Artsaj. Esta situación creó una compleja red de fronteras y divisiones territoriales que algunos críticos han descrito como una estrategia de “divide y vencerá” impuesta por la Unión Soviética, un legado que aún afecta a varios Estados de la región.

La región del Cáucaso ha sido históricamente un crisol de diversas etnias, religiones e imperios que han competido por el control de sus tierras montañosas. En 1920, Armenia y Azerbaiyán se integraron en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), y Nagorno Karabaj, también conocida como Alto Karabaj, pasó bajo el control de Azerbaiyán en 1923, aunque su población era mayoritariamente armenia. Para los armenios, esta región es parte de la Gran Armenia, una idea que une territorios históricamente poblados por la etnia armenia ortodoxa en un solo conjunto.

Esta compleja historia territorial influyó en una serie de conflictos étnico-políticos que surgieron tras la desintegración de la URSS, incluidas las guerras chechenas en la década de 1990, la invasión rusa a Georgia en 2008 y, por supuesto, las disputas en Armenia y Azerbaiyán.

Artsaj, un “Estado fantasma”

Nagorno Karabaj se encuentra en una categoría especial conocida como “Estados fantasma”, que son entidades que desean ser reconocidas como países soberanos e independientes, pero no cuentan con el reconocimiento de la comunidad internacional. Estos “Estados fantasma” suelen surgir en contextos de conflictos étnicos y nacionalistas, como los que se produjeron durante la desintegración de la URSS, dado que el antiguo régimen soviético aglutinó una vasta cantidad de países, grupos étnicos y regiones. Hoy en día Rusia sigue teniendo varias minorías nacionalistas que buscan la independencia de su región del grupo mayoritario que las gobierna, así como China y la India.

Desde la firma del acuerdo de alto al fuego en 1994, la región ha experimentado períodos intermitentes de relativa calma interrumpidos por episodios de enfrentamientos. Sin embargo, el conflicto se intensificó nuevamente hace tres años, durante seis semanas de combates intensos. Azerbaiyán logró recuperar territorio, rodeando el enclave y en noviembre de 2020, ambas partes firmaron un acuerdo de paz mediado por Rusia. A raíz de este acuerdo, las fuerzas armenias se retiraron de las zonas circundantes a Nagorno Karabaj, quedando confinadas a una parte más pequeña de la región.

 

En este conflicto, Rusia y Turquía han desempeñado papeles vitales. Ankara, miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), fue la primera nación en reconocer la independencia de Azerbaiyán en 1991 y ha sido un firme defensor del país. Se cree que los aviones no tripulados Bayraktar de fabricación turca jugaron un papel crucial en los combates de 2020, lo que permitió a Bakú ganar territorio. Por otro lado, Armenia ha mantenido relaciones cercanas con Rusia y ambos son miembros de la alianza militar Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), el organismo de Moscú paralelo a la Alianza Atlántica.

Armenia se distancia de Rusia

Sin embargo, las relaciones entre Armenia y Rusia se han deteriorado desde que Nikol Pashinián, líder de las protestas antigubernamentales en 2018, asumió el cargo de primer ministro de Armenia. Pashinián ha expresado que la dependencia de Armenia de Rusia como su única fuente de seguridad fue un “error estratégico”, y ha acusado a Moscú de ser permisivo con Bakú durante el conflicto, pues ambas naciones también tienen buenas relaciones. Recientemente, Armenia anunció ejercicios conjuntos con fuerzas estadounidenses, lo que fue criticado por Moscú como “pasos poco amistosos”.

El futuro del conflicto en Nagorno Karabaj sigue siendo incierto. El acceso de observadores independientes a la zona es extremadamente limitado, lo que dificulta la verificación de los acontecimientos actuales. Mientras tanto, la enemistad entre Armenia y Azerbaiyán persiste, y existe la amenaza constante de un conflicto a gran escala. La comunidad internacional ha instado a un alto el fuego inmediato, pero la situación sigue siendo volátil en esta región del Cáucaso, lo que genera preocupaciones tanto regionales como geopolíticas.

La Unión Europea, en particular, busca mantener la paz en Azerbaiyán, ya que importa una gran cantidad de gas de este país después de perder el suministro de gas ruso debido al conflicto en Ucrania. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia ha instado a ambas partes a respetar el alto el fuego firmado en 2020, mientras que el representante especial regional de la Unión Europea ha destacado la necesidad urgente de un alto el fuego inmediato en la región. @mundiario

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