Los gastos “llamativos” de la era Ábalos: comidas, menús y horarios imposibles a cuenta del PSOE
La auditoría forense sobre los pagos en efectivo del PSOE cumple su objetivo formal: no detecta financiación irregular ni fallos estructurales en el sistema de reembolsos del partido. Sin embargo, el documento introduce un matiz clave que trasciende lo contable y entra de lleno en el terreno político del caso Koldo. Al analizar los gastos asociados al equipo de la Secretaría de Organización entre 2017 y 2021, bajo la dirección de José Luis Ábalos, los expertos detectan una serie de desembolsos “llamativos” que, aun siendo minoritarios, destacan por su cuantía, su contexto o su falta de justificación clara.
El informe, elaborado por dos especialistas en Derecho Financiero y Tributario de la Universidad Autónoma de Madrid, pone el foco en tickets de restauración con importes elevados y conceptos genéricos que dificultan comprobar su adecuación a una actividad de partido. Lo que recoge el informe no se trata de un problema sistémico —la mayoría de los gastos se ajustan a parámetros habituales—, pero sí de una acumulación de excepciones que, vistas en conjunto, erosionan el discurso de austeridad y ejemplaridad que el PSOE ha defendido en los últimos años.
Entre los ejemplos más citados figura una factura de 332 euros por “un menú” en un restaurante madrileño, considerada por los auditores como un “gasto extraordinario” al no cuadrar con el coste medio por comensal en ese mismo local. A ello se suma un ticket de 193,5 euros por un supuesto “menú del día” en Aranda del Duero y otro, el de mayor importe, que alcanza los 703,95 euros sin que el recibo permita identificar ni el número de comensales ni el detalle del consumo.
Especialmente llamativa resulta una comida para nueve personas en un restaurante de Valencia el día de Navidad de 2019, un contexto difícil de encajar en la lógica de una comida de trabajo. También aparecen menús infantiles incluidos en facturas supuestamente profesionales y comidas en localizaciones poco habituales para la actividad orgánica del partido, como Andorra, Bruselas o Brujas, siempre dentro del mismo periodo.
Uno de los autores del informe es Félix Alberto Vega Borrego, catedrático de Derecho Financiero y Tributario y candidato de Podemos para el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) en 2018. El otro autor es César Martínez Sánchez, también profesor en la misma cátedra y quien desde 2020 y hasta 2023 fue primero vocal y luego jefe de gabinete de la Secretaría General de Asuntos Económicos y G-20 del Gabinete de la Presidencia del Gobierno.
El problema no es la legalidad, sino la explicación
Para evaluar si los gastos podían considerarse excesivos, los auditores toman como referencia la dieta oficial por manutención de altos cargos, redondeada en torno a 60 euros por persona. Hasta 2019, menos del 5 % de los recibos superaban ese umbral. En 2020, sin embargo, el porcentaje se dispara hasta el 25 %, un dato que refuerza la percepción de un cambio de patrón en el último tramo de la etapa de Ábalos.
El informe también señala la existencia de facturas de distintos restaurantes imputadas el mismo día y en franjas horarias coincidentes, sin una explicación “evidente”. El PSOE apunta a que podrían corresponder a gastos de diferentes miembros del equipo, pero el documento subraya que, en muchos casos, ni siquiera consta quién realizó el pago. Esa falta de trazabilidad, aunque no implique irregularidad penal, alimenta la sospecha política.
Desde el punto de vista estrictamente jurídico, la auditoría blinda al partido porque no detecta indicios de financiación ilegal ni de uso fraudulento de fondos. Pero en términos de imagen pública, el efecto es distinto. Los detalles —una comida navideña para nueve, un menú de más de 300 euros, cenas duplicadas a la misma hora— tienen una carga simbólica que pesa más que las conclusiones técnicas del informe.
El PSOE se enfrenta así a una paradoja incómoda: demostrar que su contabilidad es legal no basta para disipar la sensación de desorden, laxitud o falta de control político durante una etapa clave de su organización. En un contexto de creciente escrutinio sobre el uso de recursos públicos y partidarios, estos gastos, aunque excepcionales, se convierten en munición para la crítica y obligan a reforzar los mecanismos internos de control y transparencia. @mundiario





