Feijóo gasta su cartucho y cita a Sánchez en el Senado: la ofensiva del PP entra en su fase más dura

El líder del PP decide activar el recurso que Génova guardaba en reserva desde hace más de un año al emplazar al presidente del Gobierno a comparecer tras el informe de la UCO en la comisión de investigación sobre el caso Koldo.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno y Alberto Núñez Feijóo, líder del PP. / Mundiario
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno y Alberto Núñez Feijóo, líder del PP. / Mundiario

El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha puesto fin a la prudencia táctica y ha decidido gastar una de sus principales bazas políticas: citar a Pedro Sánchez a declarar en la comisión de investigación del caso Koldo. La decisión, anunciada en plena sesión de control en el Congreso, marca un punto de inflexión en la ofensiva del PP, que aspira a situar la supuesta corrupción del entorno socialista en el centro del debate nacional. La fecha fijada —entre el 21 y el 30 de octubre— colocará al presidente del Gobierno ante un escenario inédito: comparecer en sede parlamentaria mientras ejerce el cargo.

Feijóo justificó el paso por el “nuevo alcance” del informe de la Unidad Central Operativa (UCO), que detalla pagos en sobres con el membrete del PSOE presuntamente dirigidos al exministro José Luis Ábalos y a su asesor Koldo García. Según Génova, el documento “cruza la línea roja” al apuntar a “la caja fuerte de Ferraz” y, por tanto, a la dirección del partido. El líder popular, durante su intervención, subrayó: “se acabó la huida. Esta mañana será citado en la comisión de investigación del Senado. Y usted estará en el mes de octubre en la comisión. Le resultará muy difícil, pero está obligado a decir la verdad”.

El anuncio provocó la ovación de la bancada popular, mientras Sánchez respondió con una sonrisa irónica y dos palabras que ya se han convertido en virales: “ánimo, Alberto”. La réplica, medida y sarcástica, buscó transmitir serenidad frente a la embestida del PP. Pero el gesto no oculta la magnitud del movimiento político: Feijóo ha liberado el cartucho que llevaba guardando más de un año, reservado para un momento de máxima oportunidad. Y ese momento, según fuentes de la dirección popular, “ha llegado” con el calendario judicial que se avecina: las declaraciones ante el Supremo de Koldo y Ábalos el 15 de octubre y el juicio al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, previsto para noviembre.

La maniobra responde a una doble lógica. En primer lugar, reforzar la idea de que el PSOE está “rodeado de casos de corrupción”, desde los supuestos sobres hasta las investigaciones sobre Begoña Gómez, esposa del presidente. También busca reposicionar a Feijóo como un líder combativo, tras varias semanas en las que su figura ha sido cuestionada incluso dentro del partido por su falta de contundencia política. El PP quiere que Sánchez se vea obligado a rendir cuentas en el Senado en plena legislatura.

Sánchez reta a Feijóo

Durante su intervención, Feijóo vinculó directamente al presidente con las investigaciones judiciales en curso. “Es imposible haber delinquido sin usted”, afirmó, y acusó al PSOE de manejar “295 cuentas bancarias sin incluir en la contabilidad oficial”. En el hemiciclo, las palabras resonaron como un disparo de salida para una nueva etapa de confrontación política. “Un presidente limpio y decente hubiera hecho dos cosas. Trasladarse a Ferraz y preguntar de dónde salen los billetes de 500 que llaman txistorras. Segunda, llamar al despacho del ministro de Política Territorial y preguntarle si lo que se está publicando es cierto”, añadió, en alusión al lenguaje usado por los implicados en el caso Koldo.

Sánchez, por su parte, respondió con tono irónico y apeló al informe de la UCO para asegurar que las acusaciones “son absolutamente falsas”. “Léase la página 28 del informe y verá que sus acusaciones son falsas. Elija bien sus batallas”, le espetó al líder del PP, antes de devolverle la ofensiva ideológica. El presidente defendió la gestión económica y social de su Gobierno y contrastó sus políticas con las de los ejecutivos autonómicos populares, en especial en materia de sanidad pública, derechos reproductivos y política exterior. “Este Gobierno defiende a la gente de a pie; ustedes, a la élite de siempre”, concluyó.

La cita de Sánchez ante la comisión de investigación tiene un evidente componente político, más que judicial. En Génova lo saben y buscan esa imagen inédita: la de un presidente del Gobierno rindiendo cuentas ante una comisión controlada por la oposición. Es, además, un golpe de efecto en un momento en que el PSOE ya no muestra graves signos de desgaste en las encuestas, mientras el PP ve cómo Vox domina terreno entre los votantes conservadores.

El movimiento de Feijóo, por tanto, puede interpretarse como un intento de recuperar iniciativa y de blindar su liderazgo ante las presiones internas de su partido y el empuje de la ultraderecha. Con esta citación, el PP abre una fase de confrontación directa que podría dominar el debate político de otoño. En el horizonte, más que un enfrentamiento parlamentario, se dibuja un pulso estratégico: la batalla por el relato entre un Feijóo que quiere presentarse como garante de la limpieza institucional y un Sánchez decidido a proyectar estabilidad ante el ruido judicial y mediático. @mundiario

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