Feijóo declara al PSOE como “partido en extinción” y responsabiliza a Sánchez del caso Koldo

El líder del PP aprovecha el terremoto político que desató el último informe de la UCO para presentar a su partido como una alternativa viable a lo que considera un Gobierno “en descomposición” y sin escapatoria.
Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, en un acto. / X @NunezFeijoo
Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, en un acto. / X @NunezFeijoo

La tensión política en España ha alcanzado un nuevo clímax. La batalla parlamentaria entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, se ha visto agudizada por la creciente presión del caso Koldo, una presunta trama de corrupción que ha salpicado a las más altas estructuras del PSOE, incluyendo a sus dos últimos secretarios de Organización: José Luis Ábalos y Santos Cerdán. Y el Partido Popular ha decidido no dejar pasar la oportunidad.

Durante la sesión de control al Gobierno de esta semana, Feijóo formuló una de sus intervenciones más duras hasta la fecha. “¿Le queda algo de respeto por los españoles?”, inquirió al presidente antes de desplegar una retahíla de acusaciones que retrataban a Sánchez como líder de un Ejecutivo “atrapado en una trama de corrupción”. El líder del PP no se anduvo con rodeos: exigió la dimisión del presidente y enfatizó en que, si consigue los apoyos necesarios, presentará una moción de censura.

Esta ofensiva verbal no solo buscaba desgastar al Gobierno, sino marcar un punto de inflexión en el relato político. Según Feijóo, “en este momento el Partido Socialista es un partido en fase de extinción” y ya no representa un proyecto de país, sino la defensa de una sola figura: el presidente del Gobierno. “Lo que hay es el Partido de Sánchez”, afirmó con vehemencia, que ha perdido la conexión con los ciudadanos y con la ética institucional. Desde Génova, la consigna es clara: identificar el liderazgo socialista con una marca contaminada por escándalos y prometer una regeneración política liderada por el PP.

El enfrentamiento se extendió más allá del hemiciclo. En distintos actos públicos, Feijóo reforzó su mensaje. En Ifema, durante un foro sobre automoción, denunció que el caso Koldo es una muestra de una política “profundamente frustrante, moralmente inaceptable y políticamente impresentable”. Se presentó como alternativa sensata frente a lo que calificó como un Gobierno “en descomposición”, atrapado en escándalos que desvían la atención de los problemas reales del país.

En este contexto, el líder del PP aprovechó también la indignación que ha suscitado entre sectores feministas la difusión de audios machistas recogidos en el informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. En el foro Women Now, Feijóo hizo un guiño a este electorado, denunciando las actitudes de desprecio hacia las mujeres que emergen del caso y reclamando una política que “despenalice la maternidad” y fomente el talento femenino, en contraste —dijo— con los “eslóganes ideológicos de la izquierda”.

El PP busca perfilarse como alternativa viable

Desde la cúpula popular, la estrategia es mantener el foco en la “institucionalidad”, evitar que el PSOE logre reagrupar fuerzas y no caer en provocaciones. Feijóo, que ha moderado sus formas desde su llegada a Madrid, se permite ahora subir el tono en momentos puntuales como este, en los que el Gobierno aparece acorralado por los acontecimientos judiciales. Para el PP, este es un momento propicio para proyectar una imagen de alternativa viable, frente a un PSOE dañado y una izquierda fragmentada.

Pero la oposición también sabe que esta ofensiva no garantiza una victoria automática. En los pasillos del Congreso, algunos dirigentes del PP admiten que Sánchez no tiene previsto anticipar elecciones y que sus socios parlamentarios, por ahora, no romperán la baraja. En Génova también temen que parte del descontento ciudadano termine reforzando a partidos “de los extremos” y no necesariamente a ellos.

Mientras tanto, Feijóo sigue articulando un discurso que busca capitalizar el hartazgo de una parte del electorado con la corrupción y la polarización. En su tercera intervención del día, en el Gran Foro Anual Talent, insistió: “llevo tres actos públicos hoy y constato que la pornocorrupción del Gobierno ocupa toda la conversación en un país que debe dedicarse a los problemas de la gente. No es Sánchez quien debe elegir entre una agonía larga o corta. Tienen que elegir los ciudadanos en las urnas”.

El caso Koldo, lejos de diluirse, amenaza con convertirse en el catalizador de una nueva etapa política. Feijóo quiere erigirse como garante de la “buena política”, pero para lograrlo necesita no solo mantener la presión, sino también ofrecer soluciones claras y movilizar un electorado que hasta ahora ha mostrado más desafección que entusiasmo. La batalla apenas comienza. Y el desenlace, como casi siempre, dependerá de lo que ocurra fuera del Congreso: en las calles, en los juzgados y, finalmente, en las urnas. @mundiario

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