EE UU retira aviones de Rota y Morón ante el rechazo de La Moncloa a la ofensiva contra Irán
El Gobierno de Pedro Sánchez ha rechazado apoyar la operación militar de EE UU e Israel contra Irán y ha optado por una posición de “equilibrio y moderación”, en contraste con Francia, Alemania y el Reino Unido. La negativa a facilitar respaldo desde las bases de Rota y Morón ha coincidido con la retirada de aviones cisterna estadounidenses, en un episodio que tensiona la política exterior española en plena escalada regional.
La ofensiva conjunta de Washington y Tel Aviv contra Irán ha reconfigurado el tablero diplomático europeo. Mientras París, Berlín y Londres han abierto la puerta a “acciones defensivas proporcionadas” para proteger sus intereses en Oriente Próximo, España ha optado por desmarcarse de cualquier respaldo militar.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, defendió que “la voz de Europa tiene que ser una voz de equilibrio y moderación”, orientada a la desescalada y al retorno a la negociación. Condenó los ataques iraníes contra países del golfo Pérsico y, en particular, contra Chipre —actual presidencia rotatoria de la UE—, pero rechazó una respuesta militar fuera del marco de Naciones Unidas, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) o la Unión Europea.
La consecuencia más visible de esta posición ha sido la retirada de aviones cisterna KC-135 desplegados en las bases de Morón (Sevilla) y Rota (Cádiz). La ministra de Defensa, Margarita Robles, aseguró “rotundamente” que España no ha prestado ningún tipo de asistencia a la operación contra Irán y subrayó que el convenio bilateral con EE UU “debe operar en el marco de la legalidad internacional”.
Según explicó el jefe de la diplomacia española, el ataque contra Irán carece de respaldo de una organización multilateral, por lo que las bases españolas no pueden utilizarse para ese fin. “No vamos a prestar nuestras bases para nada que no esté en el Tratado ni tenga encaje en la Carta de la ONU”, insistió en una entrevista con TVE. “Son bases de uso conjunto, pero de soberanía española y, por lo tanto, España tiene la última palabra sobre el uso de esas bases”, añadió.
Un equilibrio delicado en la alianza atlántica
La salida de hasta una docena de aviones cisterna hacia bases en Alemania, Francia u otros países europeos ha sido interpretada como una decisión operativa de Washington ante la negativa española. El Pentágono dispone de una amplia red de instalaciones en Europa —como Ramstein o Spangdahlem en Alemania, Aviano en Italia o RAF Mildenhall en Reino Unido— que le permite redistribuir activos sin comprometer de forma sustancial la operación.
El episodio no implica una ruptura formal con EE UU, pero sí evidencia una diferencia de criterio en un momento de máxima tensión. España mantiene en Rota destructores estadounidenses integrados en el escudo antimisiles de la OTAN, y dos de ellos, el USS Roosevelt y el USS Bulkeley, se encuentran desplegados en el Mediterráneo Oriental. Al tratarse de buques ya en navegación, España no puede vetar sus movimientos operativos.
El trasfondo jurídico es el Convenio de Cooperación para la Defensa firmado en 1998 entre España y EE UU, que regula el uso de las instalaciones. El texto contempla despliegues y tránsito de aeronaves, pero el Gobierno interpreta que operaciones ofensivas sin cobertura internacional desbordan ese marco.
Desde el Ejecutivo se insiste en que la prioridad es la seguridad de los más de 30.000 españoles en la región y de los más de mil militares desplegados en el Líbano, Irak y Turquía. En Líbano, los efectivos integrados en la misión de Naciones Unidas (Unifil) han pasado la noche “bunkerizados” ante la reanudación de hostilidades entre Israel y Hezbolá.
La decisión española implica una solitaria apuesta por el multilateralismo y la denuncia de la violación del derecho internacional, cuando el resto de grandes países europeos ha insistido en estar dispuesto a actuar militarmente para defender a sus aliados en el Golfo Pérsico ante los ataques de Irán a sus vecinos y Chipre, quien ostenta la presidencia rotatoria del Consejo de la UE. Para el Gobierno, preservar la legalidad internacional y evitar una implicación directa en una guerra abierta en Oriente Próximo es la prioridad. @mundiario





