Entre la guerra y el “día después”: la UE busca su sitio para evitar una escalada en Oriente Próximo
La escalada entre Irán, EE UU e Israel ha colocado a la Unión Europea en una posición delicada. Tras los bombardeos estadounidenses e israelíes y la respuesta iraní contra objetivos en Israel y en varios países del Golfo, los Veintisiete han optado por un mensaje común centrado en la contención, la protección de civiles y el respeto a la legalidad internacional.
Al mismo tiempo, desde Washington, el presidente Donald Trump afirma que las nuevas autoridades iraníes están dispuestas a hablar, pese a que la operación militar —bautizada como ‘Furia Épica’— continúa activa.
La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, emitió un comunicado en nombre de los 27 Estados miembros tras una reunión extraordinaria por videoconferencia. En el documento, la UE ha pedido la “máxima contención”, la protección de los civiles y el pleno respeto del derecho internacional, incluidos los principios de la Carta de las Naciones Unidas y el derecho humanitario.
El texto también condena los ataques iraníes y subraya que “Irán debe abstenerse de realizar ataques militares indiscriminados”. La declaración refleja un equilibrio interno: mientras algunos Gobiernos europeos han mostrado una mayor comprensión hacia los objetivos de Washington, otros han criticado abiertamente la intervención.
Fuentes diplomáticas reconocen a Euractiv que la capacidad de influencia directa de Europa en el conflicto es limitada. Sin embargo, sus efectos económicos y de seguridad sí impactan de lleno en el continente.
El factor económico: energía y rutas estratégicas
La declaración europea incorpora una preocupación explícita por las consecuencias económicas. El conflicto “no debe conducir a una escalada que pueda amenazar a Oriente Próximo, a Europa y al resto del mundo, con consecuencias imprevisibles, también en el ámbito económico”.
Bruselas menciona expresamente la necesidad de evitar la interrupción de “vías de navegación críticas, como el estrecho de Ormuz”. La estabilidad de esta vía es clave para el suministro energético europeo y para las cadenas de suministro globales. La dimensión económica explica en parte la insistencia en la desescalada. Una guerra prolongada podría disparar los precios del petróleo y tensionar la recuperación económica europea.
Por su parte, el canciller alemán Friedrich Merz planteó la necesidad de trabajar en una agenda para el “día después”. Berlín respalda el objetivo de impedir que Irán desarrolle armamento nuclear, pero advierte de los riesgos de una escalada mayor. Merz afirmó que quiere trabajar con socios de Estados Unidos, Israel, la región y Europa para diseñar un marco que garantice estabilidad, ponga fin al programa nuclear y balístico iraní y permita a la población decidir su futuro.
Este enfoque introduce un elemento estratégico: más allá del conflicto inmediato, la UE empieza a debatir qué arquitectura regional podría surgir tras la muerte del líder supremo iraní y la eliminación de buena parte de su cúpula.
Trump: ofensiva militar y apertura a negociar
Mientras la UE insiste en la moderación, Trump ha anunciado que la Marina iraní está siendo destruida y que los bombardeos continúan con el despliegue de bombarderos B-2 contra instalaciones militares subterráneas.
En paralelo, el presidente estadounidense afirmó estar dispuesto a dialogar con el nuevo liderazgo iraní: “Ellos quieren hablar y yo he aceptado, así que hablaré con ellos. Deberían haberlo hecho antes”. No obstante, un alto cargo de la Casa Blanca matizó que la “Operación Furia Épica continúa imparable”. Esta combinación de máxima presión militar y apertura al diálogo dibuja nuevamente su estrategia de coerción clásica: debilitar al adversario antes de sentarse a negociar.
La muerte del líder supremo y de numerosos altos cargos ha generado incertidumbre sobre la cadena de mando en Teherán. La ausencia de un sucesor claro complica tanto la estabilidad interna como cualquier intento de diálogo. Además, la continuidad de los ataques dificulta la emergencia de interlocutores consolidados.
#Canal24Horas | Reunión de urgencia de los ministros de Exteriores de los 27
— RTVE Noticias (@rtvenoticias) March 1, 2026
La alta representante, Kaja Kallas, se ha referido a la muerte de Jamenei como "un momento decisivo" para Irán y el pueblo iraní
La última hora, con @mavidonatehttps://t.co/LcwSDmwcxL pic.twitter.com/lI5kfnqCx7
Para la UE, este vacío incrementa la urgencia de preparar escenarios alternativos. La referencia al “día después” no implica reconocimiento de un cambio de régimen, sino la constatación de que el equilibrio interno iraní podría alterarse de forma significativa.
La postura comunitaria intenta combinar defensa del derecho internacional, condena de ataques indiscriminados y preocupación por la estabilidad regional. El mensaje evita alineamientos absolutos y subraya la necesidad de evitar una espiral que trascienda Oriente Próximo.
Al mismo tiempo, la narrativa estadounidense apunta a una posible negociación futura bajo nuevas condiciones de poder. Si ese diálogo se materializa, Europa buscará previsiblemente recuperar un papel diplomático como ya hizo en el acuerdo nuclear de 2015. @mundiario


