España llama a la desescalada en Oriente Próximo tras los ataques de EE UU e Israel en Irán

El rey Felipe VI y el Gobierno de Pedro Sánchez apelan a la "moderación", el respeto al derecho internacional y la vía diplomática ante el riesgo de una escalada regional con consecuencias imprevisibles.
El rey Felipe VI. / Casa Real.
El rey Felipe VI. / Casa Real.

La ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel sobre Irán ha provocado una reacción contundente en España. En un contexto de creciente tensión en Oriente Próximo, la posición oficial se ha centrado en pedir contención, diálogo y respeto al marco legal internacional.

Tanto la Jefatura del Estado como el Ejecutivo han coincidido en subrayar el riesgo de ampliación del conflicto y la necesidad de evitar una deriva hacia una guerra de mayor alcance.

Durante la cena oficial en el Mobile World Congress celebrada en el Museu Nacional d'Art de Catalunya, Felipe VI llamó a "la máxima moderación en el uso de la fuerza" en Oriente Próximo.

El monarca advirtió del riesgo de una "coyuntura crítica" con "consecuencias impredecibles" tras los ataques sobre Irán y la posterior respuesta iraní contra varios países de la región. En su intervención, defendió la necesidad de restaurar el diálogo "para prevenir una situación caótica y una represión total".

Felipe VI vinculó esta crisis con la experiencia reciente de Ucrania y recordó: "Cuatro años después del inicio de la agresión de Putin, todavía no hay un camino claro hacia la paz. Debemos seguir siendo firmes en nuestra defensa de la dimensión ética de la humanidad, sus valores y sus principios, que son universales".

El mensaje del jefe del Estado se enmarca en la tradicional defensa española del multilateralismo y de la solución negociada de conflictos.

Sánchez: rechazo a la acción militar unilateral

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, expresó el rechazo del Ejecutivo a "la acción militar unilateral de EEUU e Israel" porque "contribuye a un orden internacional más incierto y hostil".

El presidente reclamó una "desescalada inmediata" y sostuvo que el mundo no puede permitirse "otra guerra prolongada y devastadora en Oriente Próximo". Al mismo tiempo, marcó distancia con el régimen iraní al afirmar que se puede estar en contra de un "régimen odioso como el iraní y a la vez estar en contra de una intervención militar".

En su discurso en Barcelona insistió en que "siempre hay espacio para una solución negociada en vez de dejarse arrastrar por la solución de las armas". También afirmó: "Hay que elegir el camino que debemos tomar. Uno, donde lo prioritario es atacar, defenderse con drones, bombas, bots y aranceles u otro, que cree en prosperidad compartida en lugar de matarnos entre nosotros".

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, trasladó la posición española al Consejo de Asuntos Exteriores de la UE. "Esta acción sin ninguna cobertura legal, desde luego nosotros no la acompañamos" y "Se ha producido una acción militar por parte de Estados Unidos e Israel unilateral que no tiene cobertura legal y no está amparada por una resolución del Consejo de Seguridad", afirmó.

España sitúa así el debate en el terreno del derecho internacional y de la legalidad multilateral, subrayando la ausencia de respaldo explícito del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Reacciones políticas internas: matices y coincidencias

Dentro del Gobierno de coalición, el movimiento Sumar expresó su "condena sin paliativos" a lo que considera una agresión contra Irán y pidió el fin inmediato de los bombardeos.

Desde la oposición, Alberto Núñez Feijóo reclamó "Contención, evitar una escalada y volver a la negociación", además de instar al Ejecutivo a activar un plan de protección para los españoles en la zona. Al mismo tiempo, sostuvo que "el régimen iraní masacra a sus propios ciudadanos, persigue la bomba nuclear, financia el terror y desestabiliza la región".

Aunque con diferencias de enfoque, la mayoría de actores políticos coinciden en la necesidad de evitar una ampliación del conflicto.

La reacción española se produce en un contexto complejo. España es aliado de Estados Unidos en el marco de la OTAN, pero también mantiene una política exterior basada en el multilateralismo y el respeto al derecho internacional.

El énfasis en la desescalada y en la solución diplomática responde tanto a una tradición diplomática como a una lectura pragmática del riesgo regional. Una escalada en Oriente Próximo tendría impacto directo en los mercados energéticos, en la estabilidad del Mediterráneo y en la seguridad europea. @mundiario

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