Del 26-J al 28-A, así ha cambiado la intención de voto de los españoles

Mariano Rajoy y Pedro Sánchez. / RRSS.
Mariano Rajoy y Pedro Sánchez. / RR SS.

MUNDIARIO explica cómo han cambiado de idea los votantes en relación a las últimas elecciones generales, las cuales fueron ganadas por el Partido Popular.

Del 26-J al 28-A, así ha cambiado la intención de voto de los españoles

Casi tres años han pasado desde que España acudió por última vez a las urnas para unas elecciones generales. De aquel 26 de junio para hoy en día las cosas han cambiado y mucho, tal y como demuestra una serie de gráficos publicadas por eldiario.es y analizadas por MUNDIARIO a las puertas de los comicios del 28 de abril.

De entrada, el Partido Popular, que buscaba repetir Gobierno en junio de aquel año, volvió a quedarse con el primer lugar de las elecciones gracias a los 134 diputados obtenidos. Su electorado se mantuvo fiel al inicio de la nueva legislatura presidida por Mariano Rajoy. No obstante, los escándalos de corrupción fueron menguando lentamente esta confianza. Probablemente el evento más estrepitoso fue la declaración que el entonces presidente de Gobierno debió hacer por el caso Gürtel. Tener al jefe del Ejecutivo sentado en el estrado de los testigos fue mucho para el sector más conservador de la población, que empezó a emigrar hacia Ciudadanos.

Es precisamente el partido de Albert Rivera uno de los principales beneficiados del proceso dilatado de autodestrucción en que se metió el PP. Si se analizan los números presentados por el medio en cuestión, queda en evidencia que cada desliz celeste traía de forma intrínseca un paso al frente de los naranjas. Eso se mantuvo desde la ya mencionada declaración de Rajoy en el caso Gürtel hasta las elecciones en Andalucía, donde C's, siempre según la misma fuente, tuvo un ligero desplome. Haber pactado con Vox en aquella comunidad fue mucho para el resto del país, para el que la extrema derecha sigue siendo un anatema. Si el referendo independentista en Cataluña y las elecciones del 21-D en la misma comunidad habían lanzado hacia arriba a Rivera, la decisión de asociarse con Santiago Abascal y los suyos los envió de vuelta hacia abajo.

El renacer del PSOE

Nada menos que un 20% de los votantes socialistas optaron por abstenerse en las elecciones del verano de 2016. El partido rojo se encontraba entonces en una crisis sin precedentes, luego de que su líder Pedro Sánchez, renunciara tras la previa renuncia de 17 miembros de su Ejecutiva. Con la mesa redonda prácticamente desocupada, y con sus diputados insistiendo en abstenerse para dejar gobernar a Rajoy, Sánchez dio el paso al costado y dejó acéfalos a los suyos, algo que sus votantes no estaban dispuestos a aguantar.

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No queda duda que Sánchez era el espíritu y alma del partido, porque a su regreso empezó también el repunte del partido, que vivió meses de oscuridad a causa de su ausencia. La crisis de Cataluña menguó paulatinamente este repunte en su momento, aunque siendo justos fue así con todos los grandes partidos salvo con C's. Como sea, el hoy presidente de Gobierno olió la sangre que derramó Rajoy por el caso Gürtel y se precipitó a una moción de censura que ganó, lo encumbró a su actual puesto y terminó de confirmar la resurrección socialista. Eso sí, la torpeza con la que negoció los presupuestos le condicionó sobremanera y sufrió una leve caída al convocar a las elecciones del domingo.

La guerra civil de Unidas Podemos

El partido morado llegó a las elecciones generales de junio de 2016 con la idea clara de que eran capaces de dar un sorpasso y dejar atrás al PSOE en los resultados finales. La ambiciosa intención de Pablo Iglesias y sus chicos fracasó, pero aquello sería solo el inicio de una de las etapas más negras de su corta historia.

El partido entró en un cisma luego de que íñigo Errejón, a la sazón segundo del partido, le declarara la guerra a Iglesias en la disputa por el liderato de la organización. Iglesias se lo quitó de encima sin despeinar su brillante cabellera y terminó con el debate del liderazgo. De paso promovió a Irene Montero a la segunda posición del organigrama del partido y luego terminarían ambos como pareja. Sin intención de hacer periodismo rosa, lo cierto es que el desgaste de los dos principales jefes del partido se quedó corto a la par del hecho de que Iglesias echó al que había sido su hombre de confianza y principal asesor durante años para poner a su pareja, que no estaba entre los principales fundadores del movimiento morado.

A eso hay que sumar la resurrección de Pedro Sánchez en el PSOE, lo cual volvió a atraer a los votantes socialsitas que habían emigrado a la plataforma de Iglesias tras su renuncia. El partido no ha sabido responder desde entonces a los principales eventos que han acontecido en España, pues su popularidad se cayó en el referendo del 1-O en Cataluña, así como con las elecciones de dicha comunidad. Tan solo la moción de censura a Rajoy representó un leve aumento en sus estadísticas, pero se perdió con las elecciones de Andalucía, que lo han llevado a ser la cuarta fuerza del país, detrás incluso de C's. @mundiario

Del 26-J al 28-A, así ha cambiado la intención de voto de los españoles