Consecuencias para España de la guerra en Ucrania

En la autorreferente política española, la guerra ha abierto las ventanas al mundo. Unidas Podemos se ha dividido, los nacionalismos están perdidos y el PP con el Gobierno.

sanchezotan_opt
El presidente del Gobierno con el secretario general de la OTAN.

Tras diez días de una guerra de gran violencia cuyas imágenes se hurtan a la prensa que sólo tiene acceso a las consecuencias pero no a los frentes de combate, las dudas sobre los objetivos últimos de Rusia persisten.

Ocupar militarmente un país del tamaño de Francia y con la población de España durante largo tiempo es sencillamente insostenible militar y económicamente.

Es posible que Putin intente derrocar al actual Gobierno ucraniano e instalar un Gobierno títere que garantice el normal funcionamiento de la sociedad, renuncie a los compromisos europeos y se pliegue a los intereses rusos, como Bielorrusia. Una ficción que requerirá una base social que los bombardeos continuados volverán muy difícil.

Por otra parte, la intensa destrucción que se está provocando significará una factura importante para el futuro que se añade al coste que ya suponen la guerra y las sanciones de Occidente.

La rápida evolución de los acontecimientos ha obligado al Gobierno de España a cambiar sobre la marcha su posición. Si hace varias semanas tras el envío de tropas españolas en el marco de la OTAN, Podemos exigió y consiguió que el Gobierno se manifestase a favor de la paz, el cambio de actitud de casi todos los países europeos, dispuestos a enviar armamento ofensivo dejó a España aislada con Hungría.

A tres meses de la cumbre madrileña de la OTAN la situación era insostenible, por lo que Pedro Sánchez se sumó a los demás países con gran malestar de las ministras de Unidas Podemos que lo exteriorizaron en las Cortes. No así Yolanda Díaz, cada día más vinculada al Presidente del Gobierno y que funciona ya como una marca blanca del PSOE, necesaria para conseguir los escaños a los que no llega el socialismo.

El giro copernicano de Alemania

Frente a los intereses de España que defendía una mayor atención de la OTAN al Norte de África, la guerra está obligando a reconsiderar en profundidad la capacidad defensiva de Europa. Alemania ha dado un giro copernicano comprometiendo cien mil millones de euros en armamento para sus tropas y todos los demás países se verán obligados a seguir un camino parecido, mejorando el equipamiento de sus ejércitos y acopiando la tecnología más moderna.

La vieja demanda de Estados Unidos que reclamaba un mayor gasto de los países europeos en su propia defensa, está siendo atendida ahora por la fuerza de los hechos. Tensiones pues sobre el presupuesto en un contexto de inflación ya desatada y que puede escalar todavía mucho más.

La guerra afecta a varios sectores económicos españoles. Las importaciones de trigo, maíz o  girasol y sus efectos sobre los piensos afectan a la ganadería y a la industria alimentaria, provocarán incremento de precios y crisis de muchas explotaciones que ya estaban ahogadas económicamente. Las repercusiones directas en energía y combustibles e indirecta en todos los demás productos ya son evidentes. Y la crisis de refugiados, se prevén cinco millones de desplazados, obligará a adoptar medidas de distribución y financiación entre todos los países.

Las empresas europeas han comenzado a retirarse de Rusia o a cancelar sus actividades allí. Las industrias textiles españolas Inditex y Cortefiel también lo hicieron, del mismo modo que los competidores directos que habían bajado la persiana con anterioridad. La suspensión de las relaciones bancarias y el bloqueo de los medios de pago abocan a las empresas que importan o exportan a Rusia a situaciones difíciles, a veces irrecuperables. Si bien el pragmatismo se impone de modo que Europa sigue comprando gas a Rusia a falta de una alternativa mejor.

La guerra afecta a la política española

En la autorreferente política española, la guerra ha abierto las ventanas al mundo. Descubrimos que nuestras decisiones u omisiones nos alinean con unos o con otros. El Presidente del Gobierno lo ha entendido con rapidez situándose con la mayoría de la OTAN que es la misma de la Unión Europea. A los nacionalismos los ha sorprendido en sus contradicciones de modo que ERC y BNG han emitido mensajes contradictorios. Y a Unidas Podemos los ha situado en su lugar habitual, apoyando a todo tipo de autócratas aunque lo envuelvan en lamentos pacifistas. Al PP le permite mostrar sentido de Estado apoyando al Gobierno pero al tiempo la situación le deja sin espacio propio en un momento de cambio de liderazgo. Electoralmente gana terreno el PSOE en detrimento de todos los demás.

Sin embargo, la prolongación de la guerra introducirá debates nuevos. No parece sostenible mantener el mecanismo de fijación de precios de la energía, totalmente ligado al gas cuando éste es diez veces más caro que hace un año salvo que asumamos tasas de inflación como en los primeros años ochenta. La propuesta de un pacto de rentas obligará a retratarse a todos los grupos políticos. Por otra parte las próximas decisiones de la OTAN significarán niveles de gasto militar inéditos que situarán a varios de los aliados del Gobierno ante contradicciones severas mientras que la crisis provocada en algunos sectores dará nuevas oportunidades a Vox. Como tantas veces en la Historia, si queremos evitar la guerra tenemos que rearmarnos: si vis pacen para bellum. @mundiario

Comentarios