Cerdán se desmarca de Chivite en el Parlamento navarro tras el caso Koldo y elude hablar de Sánchez

El exsecretario de Organización del PSOE carga contra los informes de la UCO, rechaza cualquier vinculación con la ampliación de los túneles de Belate y, aunque no mantiene contacto con Ferraz, afirmó que “tengo muchos amigos socialistas que están conmigo”.
Santos Cerdán, exsecretario de Organización del PSOE. / Parlamento de Navarra
Santos Cerdán, exsecretario de Organización del PSOE. / Parlamento de Navarra

La comparecencia de Santos Cerdán en la comisión parlamentaria de Navarra ha dejado al exdirigente socialista intentando separar su situación judicial de la estructura política del PSOE. Al reconocer que ya no mantiene relación con la presidenta María Chivite y al reservar su opinión sobre Pedro Sánchez, Cerdán dibuja una línea de distanciamiento que reduce el riesgo de que el caso se interprete como un problema estructural del partido.

Este posicionamiento coincide con el avance de las investigaciones judiciales relacionadas con el denominado caso Koldo, en el que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha señalado posibles irregularidades en adjudicaciones de contratos públicos. Cerdán, imputado en el procedimiento, ha reiterado que demostrará su inocencia y ha cuestionado la veracidad de algunos informes policiales, defendiendo que no existen pruebas concluyentes que acrediten su participación en las supuestas tramas de corrupción.

El exsecretario de Organización ha negado tener relación empresarial con la compañía Servinabar, pese a que informes de la UCO apuntan a que contaba con el 45 % de la participación accionarial. También ha rechazado haber realizado gestiones en ministerios o administraciones públicas para favorecer adjudicaciones, insistiendo en que su papel como dirigente político se limitó a impulsar inversiones para Navarra en calidad de representante institucional.

En el plano político, su discurso ha sido el mismo. “Tengo muchos amigos socialistas que están conmigo”, dijo Cerdán, aunque ha subrayado que no mantiene contacto con dirigentes actuales ni ha solicitado respaldo público. Este enfoque apunta a una defensa individualizada que intenta evitar que el caso escale hacia una crisis orgánica dentro del partido.

El impacto en la política navarra y nacional

La desvinculación respecto a Chivite adquiere especial relevancia en Navarra, donde Cerdán fue una figura clave en la articulación de mayorías políticas en los últimos años. El reconocimiento de que ya no existe relación entre ambos simboliza el intento de aislar la investigación judicial del actual Ejecutivo foral, cuando la oposición de UPN ya ha vinculado la rama navarra del caso Koldo con la polémica ampliación de los túneles de Belate, y de limitar las consecuencias políticas del caso.

A nivel nacional, el silencio respecto a Sánchez refleja una estrategia similar. Evitar referencias directas al presidente del Gobierno reduce el riesgo de que el proceso judicial se interprete como una derivada directa del liderazgo del PSOE, aunque la oposición continúa utilizando el caso como el principal ariete político.

La comparecencia de Santos Cerdán confirma que el caso Koldo seguirá teniendo efectos políticos más allá del ámbito judicial. Mientras el exdirigente socialista centra su defensa en negar las acusaciones y cuestionar las pruebas existentes, el distanciamiento respecto a figuras clave del partido muestra hasta qué punto la investigación ha alterado los equilibrios internos del socialismo.

El desarrollo de las diligencias judiciales será determinante para medir el alcance real del caso, pero la dimensión política ya es evidente: el proceso ha obligado a redefinir relaciones dentro del PSOE, ha intensificado el debate público sobre la contratación pública y ha añadido un nuevo foco de presión en el escenario político nacional. @mundiario

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