De Bruselas no solo van a venir regalos, del FMI tampoco

Edificio del FMI en Washington.
Edificio del FMI en Washington.
Habrá regalos, habrá créditos y habrá ajustes. Las pensiones y el mercado laboral deben ir preparándose para satisfacer a Bruselas, que no soltará miles y miles de millones de euros a cambio de nada. En crecimiento, el FMI rebaja las expectativas.
De Bruselas no solo van a venir regalos, del FMI tampoco

Los fondos europeos están compuestos por ayudas y créditos. Los préstamos habrá que devolverlos y las ayudas llevan consigo condiciones. Por eso el Gobierno ha tenido que preparar nada menos que 170 reformas para poder sacar adelante sus proyectos, cuya aprobación definitiva corresponde a Bruselas.

Habitualmente se le presta mucha atención a las peleas de autonomías y Gobierno por esos fondos, con las empresas de por medio, ya que por lo general se trata de proyectos industriales, no de obras públicas como en otras ocasiones. Incluso hay disputas en el seno del Gobierno de coalición. Pero al final lo que va a pesar es el criterio de Bruselas.

Ahora, a todos esos líos entre instituciones, partidos y empresarios se suman los sindicatos, ya que quieren hablar de las reformas que lleva consigo la consecución de los fondos. Es lógico, al tratarse de asuntos en los que los agentes sociales deben ser cuando menos consultados por el Gobierno, como la reforma de las pensiones o la reforma laboral.

Es evidente que si hay tantas tensión y controversia es porque en España no hay un liderazgo político claro, lo cual tiene que ver con la gravedad de la crisis y las desigualdades pero también con la fragmentación y la polarización política. No hay una idea clara –consensuada– sobre lo que se quiere hacer y, por el contrario, hay infinidad de opiniones entre los agentes sociales, económicos y políticos. Algo que en buena lógica debería propiciar un gran acuerdo de país para salir a flote amenaza con abrir la caja de los truenos. De hecho, ni siquiera se descartan las movilizaciones. Mal asunto.

En juego está la salida de la crisis, la política económica a medio plazo y la propia continuidad de la legislatura. Pero a día de hoy no hay acuerdo y, lo que es peor, los agentes sociales ignoran lo que se está hablando. Solo saben que en cuestión de días el Gobierno tiene que informar de sus planes a la Comisión Europea.

Sindicatos y empresarios creen que todo esto no es de recibo y que no pueden firmar un cheque en blanco. Intuyen que esas 170 reformas que el Gobierno oculta no son precisamente caramelos.

Sánchez le ha endosado a Nadia Calviño los ajustes y se ha quedado con  los proyectos europeos que podrían salvar su legislatura 

Da la impresión de que esta vez Pedro Sánchez ha delegado en la vicepresidenta Nadia Calviño la resolución de semejante marrón, ante el que ella tiene buenas palabras –“nuestro Gobierno está determinado a tratar de lograr el máximo consenso político y social”– pero poco o nada que ofrecer a quienes aspiran a mejorar el mercado laboral y las pensiones. Pinta mal la cosa.

Hablar, como hacen los sindicatos –y hacían antes PSOE y Podemos–, de derogar “los aspectos más lesivos de la reforma laboral” no parece que esté en el ánimo de la alemana Ursula von der Leyen, una madre de siete hijos que pone orden en Europa desde la Comisión. Tampoco están pensando en Bruselas en subir el salario mínimo ni en otras reivindicaciones sindicales, sino más bien en elevar de 25 a 35 años el periodo de cómputo de las pensiones, una medida que supone un recorte para la clase trabajadora.

A esta creciente tensión de los sindicatos con el Gobierno se añade la tirantez de las autonomías –no todas, pero casi– con respecto a los proyectos enviados a Bruselas. Igual que puede pasar con las misteriosas 170 medidas de Calviño, ya se ha ido para Bruselas una treintena de proyectos opacos de Sánchez, que intenta quedarse con el reparto de caramelos dejándole a Calviño poco más que carbones.

Del mismo modo que de Bruselas no solo van a venir regalos, del FMI tampoco. El Fondo Monetario Internacional ya ha enfriado las previsiones del Gobierno al anticipar este año un rebote menor del esperado. El organismo global con sede en Washington vaticina que tras el fuerte desplome del año pasado, también menor del previsto, la economía crecerá un 5,9% en 2021, alejándose del 7.2% en el que aún confía Nadia Calviño, fruto de un optimismo tal vez desbordante, sobre todo cuando llegó a plantear un crecimiento del 9,8% si fuese posible ejecutar con éxito las ayudas europeas de casi 30.000 millones de euros que aspira a recibir este año.  @J_L_Gomez

Advertencias que no son nuevas

Bruselas avaló los Presupuestos de Pedro Sánchez pero le advirtió de los “riesgos” que entraña la elevada deuda para la sostenibilidad de las finanzas públicas, camino del 120% del PIB. A su vez, la Airef alertó de ese mismo porcentaje de deuda en los próximos años si no se toman medidas. Las emisiones brutas de deuda alcanzarán en 2021 la cifra récord de 299.138 millones de euros y la emisión neta estará próxima a los 110.000 millones de euros, según se desprende de los Presupuestos.

Pero para expansivos, los estadounidenses. El premio Nobel de economía Paul Krugman, afín a los demócratas, sostiene que EE UU puede soportar una economía “caliente”, con desempleo bajo y grandes déficits presupuestarios, sin que la inflación se desate. “Y Biden debería hacer todo lo posible para que la economía estadounidense vuelva a calentarse”, abandera este profesor de la Universidad de Princeton. Resumiendo, que lo tiene claro: el mensaje es “al cuerno con los torpedos, adelante a toda máquina”. Veremos si le hacen caso. @mundiario

–––––– PROTAGONISTAS ––––––

> Nadia Calviño, vicepresidenta del Gobierno.- Los sindicatos exigen a la vicepresidenta económica que los tenga en cuenta para negociar las reformas prometidas a Bruselas, a cambio de las ayudas. Por primera vez, tanto UGT como CC OO amagan con movilizarse contra el Gobierno de izquierdas. 

> Pepe Álvarez, secretario general de UGT.- “Es muy difícil hablar así”. Pocas palabras le bastaron al líder del primer sindicato español para expresar su posición ante las reformas que se propone llevar a cabo el Ejecutivo. “Necesitamos conocer la orientación de las reformas”, advierte. 

> Unai Sordo, secretario general de CC OO.- No hay que descartar movilizaciones. “No vamos a asumir los compromisos previos que el Gobierno mantenga con Europa y que no sean tratados previamente en las mesas de diálogo social”, alerta el líder del segundo sindicato del país.

> Juan Manuel Vieites, candidato a la CEG.- Puede ser un buen presidente de la patronal gallega pero no porque lo diga la Xunta. La idea –ampliamente extendida e incluso jaleada– de que es un candidato propuesto por el Gobierno gallego para presidir la CEG es impropia de una democracia. @mundiario

De Bruselas no solo van a venir regalos, del FMI tampoco
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