Los cálculos de los dirigentes del PP han fallado estrepitosamente

O todo ha sido una azarosa coincidencia temporal o alguien ha coordinado los relojes del poder legislativo y judicial para evitar incómodos solapamientos que alimentasen decisiones irreversibles de fuerte calado político

Mariano Rajoy, expresidente del Gobierno español. / RR SS
Mariano Rajoy, presidente del Gobierno español. / RR SS.

¿Qué habría ocurrido si la sentencia de la Audiencia Nacional sobre el caso Gürtel se hubiese conocido hace una semana? ¿Apoyarían Ciudadanos y el PNV los presupuestos presentados por el gobierno Rajoy?

Una de dos: o todo ha sido una azarosa coincidencia temporal o alguien ha coordinado los relojes del poder legislativo y judicial para evitar incómodos solapamientos que alimentasen decisiones irreversibles de fuerte calado político. En todo caso, no es descabellado pensar que Albert Rivera y Urkullu eran conscientes de que, 24 o 48 horas después del balón de oxígeno proporcionado al PP gobernante, iba a trascender una decisión judicial presumiblemente demoledora para la reputación de Mariano Rajoy y su partido. Sabedores de esa hipótesis altamente verosímil, tal vez prefieran la continuidad de un ejecutivo sometido a un insoportable proceso agónico.

Zaplana primero y la Gürtel después han certificado el alcance de la penitencia que tiene que pagar el PP por haber renunciado a la vía de las responsabilidades políticas en la lucha contra la corrupción y haber puesto todos los huevos en la cesta de las actuaciones judiciales.A corto plazo, las ventajas de esa estrategia eran indiscutibles: todo elmundo seguía en sus puestos y se utilizaban con la máxima intensidad las prerrogativas asociadas a lógica de los contenciosos jurídicos (presunción de inocencia, reclamación de las garantías procesales, recurso a la mentira como arma defensiva). Como, además, la administración judicial padece una endémica falta de diligencia -en muy buena medida por falta de recursos humanos y materiales- los posibles efectos negativos de la opción elegida en los despachos de Génova se dilatarían mucho y quizás perdieran buena parte de su carga tóxica.

Los cálculos de los dirigentes del PP han fallado estrepitosamente. Apostar, exclusivamente, por la judicialización de la vida política ha provocado que vayan estallando varias “bombas” de efecto retardado que han colocado a la defensiva a quienes afirmaban que estabamos ante unas pocas “manzanas podridas” en el cesto virtuoso de los cuadros políticos que han administrado diversas comunidades autónomas y ayuntamientos.

Ahora mismo, se acumulan las incógnitas: ¿es realista la perspectiva de agotar la legislatura que maneja Mariano Rajoy después de la gravedad de los hechos probados contenidos en la sentencia de la Audiencia Nacional? ¿Va a presentar el PSOE una moción de censura? Y, en caso afirmativo, ¿apoyará Ciudadanos una iniciativa que colocaría a Pedro Sánchez en la Moncloa hasta el 2020? La única certeza es que, a diferencia de lo ocurrido en el año 2016, Pablo Iglesias ha proclamado su apoyo a la eventual presentación de esa iniciativa parlamentaria.

Saldremos de dudas en los próximos días. @mundiario

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