Ayuso defiende al alcalde del PP que relativizó un crimen machista
La Asamblea de Madrid vivió un momento de tensión inédita cuando Isabel Díaz Ayuso defendió públicamente al alcalde del PP de Alpedrete, quien trató de justificar un brutal crimen machista alegando “estrés laboral” y problemas de espalda. La presidenta calificó el relato del alcalde como “el más certero”, generando un aire sombrío en el hemiciclo y un torrente de críticas desde la oposición y la sociedad civil.
El debate, que había comenzado con un tono irónico y referencias casi folclóricas a personajes de la cultura española, dio un giro trágico tras la mención del asesinato de una mujer a manos de su pareja, que le asestó 50 puñaladas. Hasta ese momento, los diputados habían intercambiado bromas y comentarios sobre compras millonarias o la vida privada de dirigentes políticos. La transición hacia un tema de violencia de género dejó al descubierto un choque de sensibilidades y prioridades en el Gobierno regional.
La reacción de Ayuso sorprendió a propios y extraños. En lugar de condenar el comentario del alcalde, respaldó su versión de los hechos y afirmó que los hijos del agresor habían retratado a su padre como “un hombre ejemplar, buen padre y mejor marido”. Su defensa generó un fuerte rechazo, ya que fue interpretada como una normalización de la violencia machista, poniendo en evidencia la brecha entre la sensibilidad política y el dolor de las víctimas.
Un respaldo polémico que rompe la unidad moral
La posición de Ayuso frente a un caso de violencia extrema evidencia un patrón preocupante: la política del PP en Madrid parece priorizar la defensa de sus afiliados incluso en situaciones moralmente inaceptables. La presidenta argumentó que la izquierda intentaba “dividir” y que su intención era proteger a la familia, pero el mensaje enviado fue diametralmente opuesto: relativizar un asesinato por motivos circunstanciales.
El momento coincidió con una serie de ataques cruzados entre Ayuso y el PSOE, donde se mencionaron casos de corrupción y se cuestionó la gestión del Ejecutivo central. Sin embargo, la defensa explícita de un crimen machista eclipsó cualquier otra cuestión parlamentaria, y la indignación se mantuvo flotando en el hemiciclo mucho después de que la presidenta abandonara la sala.
Violencia machista y política: un relato que hiere
Los expertos en violencia de género señalan que la relativización de los crímenes machistas por parte de figuras políticas tiene un efecto devastador en la percepción social: envía un mensaje de impunidad y erosiona la confianza de las víctimas en las instituciones. La declaración de Ayuso fue interpretada como una manera de proteger a un miembro del partido por encima de los derechos humanos y la justicia.
El caso de Alpedrete refleja una preocupante normalización de actitudes machistas en la política local. Mientras la oposición y la sociedad reclaman condenas claras y contundentes, algunos dirigentes optan por discursos tibios o por respaldar versiones que minimizan la gravedad de los hechos. Este enfoque no solo genera controversia, sino que contribuye a un ambiente de desprotección hacia las mujeres víctimas de violencia.
Lo sucedido en la Asamblea de Madrid también muestra cómo la política se ha convertido en un espectáculo donde los titulares y las polémicas eclipsan la empatía y la justicia. Entre referencias culturales, ataques a la oposición y menciones a Franco, el debate sobre un asesinato brutal pasó a un segundo plano, dejando la sensación de que la política se mide más por su capacidad de generar titulares que por su responsabilidad ética. @mundiario

