El PP debe respetar la Constitución

Francina Armengol. / Mundiario
Francina Armengol. / Mundiario
Los demócratas hemos de cuidar y respetar la Constitución, las instituciones y órganos democráticos.
El PP debe respetar la Constitución

El PP está en una vorágine de deslegitimación de los órganos constitucionales de manera permanente.  Está atacando a los elementos más importantes del sistema democrático y para ello moviliza todos los resortes del espectro de la derecha y de la ultraderecha: políticos, económicos, sociales, mediáticos y judiciales, sin importarle el daño que está causando a España.

Feijóo está ejerciendo de ariete fundamental en esta desacreditación de las instituciones y por tanto, hay que atribuirle la máxima responsabilidad política, porque representa a un partido con mucho poder y presencia en las instituciones y administraciones del Estado español.

RESPETAR  EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

Como ya sabemos, acaba de nombrar como portavoz parlamentario a Miguel Tellado, que nada más y nada menos ha realizado manifestaciones cuestionando la independencia del Tribunal Constitucional (TC), al decir que es un tribunal de parte porque el Gobierno lo ha invadido todo. Lo dice sin el menor escrúpulo o recato, cuando este tribunal sí que ha sido renovado de acuerdo con el mandato constitucional y contrariamente a lo ocurrido con el Consejo General del Poder Judicial, que el partido popular no ha querido renovar y mantiene su ocupación fuera de mandato. Es bueno recordar, que el  órgano de gobierno de los jueces lleva cinco años por encima del tiempo que le correspondería ejercer, y tendría que haber sido elegido en su momento de acuerdo con la voluntad soberana del pueblo español.  

También a estos mensajes antidemocráticos, se ha sumado recientemente un conselleiro de la Xunta, Alfonso Villares, que en una entrevista en el diario El Progreso de Lugo, sobre la constitucionalidad o no de la ley del litoral de Galicia, recurrida ante el TC por el Gobierno de España,  ha manifestado que el Tribunal Constitucional va a decir lo que le diga el Gobierno.

Gregorio Peces-Barba Martínez, en el prólogo de la Constitución de 1978, expresaba entre las competencias del TC la preservación de la Constitución, para amparar derechos fundamentales y para resolver conflictos entre órganos. En su articulado se le reconoce su competencia para conocer del recurso de inconstitucionalidad contra leyes y disposiciones normativas con fuerza de ley y por supuesto de los conflictos de competencia entre el Estado y las comunidades autónomas. Por eso proclamar, que el TC está a lo que diga el Gobierno, sí que es un ataque brutal al sistema democrático que contribuye a enardecer a los extremismos contrarios a nuestra Carta Magna.

NO DAÑAR LAS INSTITUCIONES

La degradación de la democracia se está haciendo en el Parlamento, en la calle, en las instituciones europeas…con la no aceptación de los resultados electorales y de las mayorías parlamentarias que eligen al presidente del Gobierno. Sin embargo, se le profieren todo tipo de insultos como si no fuese un dirigente legalmente designado. Los insultos también alcanzan a ministras y ministros; se acosa a diputados y a las sedes del PSOE. Para este domingo, el PP ha anunciado una manifestación a 700 metros de la sede socialista de Ferraz. ¿Por qué la hacen ahí? ¿Quieren emular a Vox?...

La última afrenta se ha producido en el Parlamento, y la han protagonizado coordinadamente el PP y Vox, con motivo de la inauguración de la XV Legislatura de las Cortes, en la que no aplaudieron el discurso de la presidenta del Parlamento, basándose en falsos argumentos como que la presidenta del congreso, Francina Armengol, hizo una intervención partidista, cuando en realidad con sus palabras destacó la legitimidad de las mayorías parlamentarias y del Gobierno, basadas en la decisión que tomaron los españoles el 23 de julio; también expuso que la crispación no es un elemento deseable en el parlamentarismo y recordó las leyes más significativas en la ampliación de derechos y en la mejora de la calidad de vida de las personas como la ley del divorcio; la de despenalización del aborto; la ley general de sanidad, la ley de pensiones no contributivas, la del matrimonio no igualitario, la ley de la dependencia; la ley de supresión de mili obligatoria; la  de igualdad efectiva de hombres y mujeres; la del ingreso mínimo vital; la ley de eutanasia y la de cambio climático y transición energética. En definitiva, ha hecho una intervención en el que ha hablado de lo propio, de lo que es consustancial a la Cámaras, en cuanto a funciones, actuaciones y leyes aprobadas.

Como conclusión hay que resaltar que estos ataques al Tribunal Constitucional, al Gobierno de España, al Parlamento, a las sedes del PSOE y el no permitir la elección de un nuevo CGPJ, y por tanto de las presidencias de las más altas instancias judiciales son un “golpe” muy fuerte a la Constitución y a la legislación vigente. 

Para terminar, recojo en parte las palabras del máximo responsable del partido popular, que consideraba necesario dotarse de más instrumentos para proteger la dignidad del Estado -aunque yo añadiría y para salvaguardar la Constitución y la democracia-, incorporando al código penal un delito de deslealtad constitucional. En mi opinión si lo hubiese, seguro que determinadas actitudes que ahora proliferan se acabarían. @mundiario

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