El hombre de Sánchez en Canarias, protector de narcos: ¿y ahora qué, Pedro?
Hace años, en un tórrido verano del siglo XXI, un joven político gallego llamado Alberto Núñez Feijóo fue linchado en plazas públicas mediáticas por haberse subido un día, hace décadas, a un barco de recreo junto a un conocido de entonces que más tarde resultó estar vinculado al narcotráfico. No hubo acusación formal, ni investigación judicial, ni contactos reiterados. Bastó una foto. Una imagen fue suficientes para que muchos en la izquierda sacaran la guadaña moral.
“Feijóo es amigo de narcos”, gritaban los titulares y las tertulias. “No puede gobernar España alguien que compartió cubierta con un criminal”, sentenciaban algunos que, ahora, miran para otro lado.
Gustavo Matos: del respaldo a Sánchez a la sospecha de encubrimiento
Ahora, el escándalo no es una foto antigua ni una anécdota veraniega. Es un informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil que apunta a Gustavo Matos, ex presidente del Parlamento canario, actual vicepresidente segundo y figura clave del PSOE en las islas. El mismo que, en 2014, lideró una plataforma para aupar a Pedro Sánchez a la Secretaría General del partido. El mismo que, según el informe, ofreció su mediación para ayudar a un supuesto capo libanés de la droga con autoridades del Gobierno. “Yo ayudo a mis amigos”, habría dicho. Literal.
Pero esta vez no hay hoguera mediática. Solo un denso silencio institucional. Ningún telediario abre con la noticia. Ningún editorial exige responsabilidades. Ningún ministro dimite.
El doble rasero como sistema de poder
El escándalo no es solo la presunta implicación de un alto cargo socialista en una red de narcotráfico. El escándalo real es la asimetría moral que se ha instalado como forma de gobierno: un delito si lo comete tu adversario, un malentendido si lo comete tu aliado. Lo que hace años era motivo de inhabilitación automática, hoy se convierte en un tema menor, sepultado por la agenda del día.
¿Imaginan qué diría el Pedro Sánchez de 2015 si Mariano Rajoy tuviera un presidente autonómico involucrado en algo semejante? ¿Y qué dice el Pedro Sánchez de 2025? Nada. Absolutamente nada.
Canarias, drogas y poder institucional
Gustavo Matos no es un militante cualquiera. Ha sido concejal durante más de una década, director general del Gobierno canario, presidente del Parlamento autonómico y vicepresidente segundo del mismo en la actualidad. Ha presidido también la CALRE, que agrupa a los parlamentos regionales europeos. Su cercanía con el aparato de poder socialista es incuestionable.
Y ahora, aparece como protector político de un entramado criminal vinculado al tráfico de cocaína. No se trata de una foto antigua ni de una imprudencia de juventud. Se trata de gestiones activas, recientes, en nombre de “amigos” muy peligrosos.
¿Y ahora qué?
¿Habrá alguna reacción en La Moncloa? ¿Pedirán explicaciones desde el PSOE? ¿Veremos a Gustavo Matos dimitir o ser cesado? ¿O asistiremos, una vez más, al milagro de la impunidad progresista?
Este caso debería abrir una reflexión profunda sobre el tipo de poder que se ha consolidado en España: uno maquiavélico, opaco, y con tendencia al silencio cuando los escándalos afectan a los suyos. Y, sobre todo, uno que ha sustituido la ética por la conveniencia.
Feijóo subió un día a un barco. Matos, al parecer, ayudó a proteger una trama de cocaína. Ustedes juzguen. @mundiario


