Harry Potter es catalán y vive en Waterloo
Por supuesto que el menú del día de hoy debería incluir, de postre, ese Nicolás que aspira a Maquiavelo que, en realidad, es solo un fruto tropical excesivamente maduro, prácticamente podrido. O, bueno, de primer plato, un Sánchez, de los Sánchez esos de todos los días, que mantiene a la UCO, a la Justicia, a los inquietos reporteros como clones de Indiana Jones en busca de una oficina, un despacho perdido. Y de segundo plato, por ejemplo, a un Fiscal General del Estado que, cuando su estado era sencillamente una plaza de fiscal de algún Tribunal Superior de Justicia autonómico (como el de Galicia), se habría mantenido con la mosca detrás de la oreja si un imputado hubiese ocultado pruebas, borrado mensajes y haciendo, con un teléfono como hipotético arma del delito, lo que hacen los presuntos asesinos con el arma, con la cual, han segado una vida, tantas vidas, y que tantas veces, en forma de pistola, de cuchillo, aparecen o desaparecen en el fondo de los mares: dónde está el móvil, matarile, lire, lire,; en el fondo del mar, matarile, lire, ron, chimpón.
Lo que pasa es que, los menús del día, fijos y continuos, con los que los chef mediáticos se repiten como el ajo en los restaurantes de información, de opinión, hasta una saciedad que acaba indigestando a oyentes, lectores y todo tipo de hambrientos y, a veces glotones, consumidores de información, deformación, tertulias, twits y bulos nuestros de cada día, de vez en cuando hay que hacer una innovación a lo Arzac, Dabiz Muñoz, chef de esos que se salen por la tangente y consiguen que acabe agradeciéndoselo Michelín con una estrella.
Lejos de mí la funesta manía de alcanzar las estrellas, oye. Pero me ha dado hoy por pasar de Venezuela, de la familia de Pedro Sánchez, del MÁR en el que flota Ayuso, de la Fiscalía Particular del Estado, del Ninot de Mazón condenado a ser quemado en Las Fallas, del duelo en el OK corral entre Yolanda y Cuerpo, de los sacrificios humanos que se están practicando en el Sanchismo para aplacar a su dios Pedro, del Golfo de Mexico amenazado por el Golfo de América: ese honor que se disputan entre Maduro y Donald Trump.
Tenemos muchos días para seguir digiriendo, por desgracia, dramas en Ukrania, drones de Rusia, santos inocentes en Gaza, delirios imperiales en Panamá, en Canadá, en Groenlandia, como nueva isla del tesoro de piratas yanquis, rusos o chinos.
Porque hoy, Director, con sabor agridulce, celebro que Dani Olmo pueda seguir demostrando su esplendor sobre la hierba, naturalmente, pero me jode reconocer, con perdón, una sospecha pandémica que se extiende por una inmensa mayoría de españolas/os: que, en Waterloo, un tal Puigdemont no es simplemente un expresident nostálgico, sino talmente un Harry Potter, oye. O sea, un tipo que, con su varita mágica, sostiene gobiernos, aparece y desaparece en Barcelona, hechiza a Consejos de Ministros, sostiene unos Presupuestos Generales del Estado en la cuerda floja, nos hace a 49 millones de habitantes la picha un lío y, en el colmo del caso Dani Olmo, ya ves, todo parece indicar su capacidad para hacer girar del revés, nada más y na menos que al planeta fútbol.
Nos pongamos como nos pongamos, ese tipo, actualmente, es como Dios: está en todas partes. @mundiario



