El grabarse entre sí y a otros del caso Cerdán-Abalos-Koldo, típico de una mafia
La sucesión revelación de elementos de nivel de la organización que sigue usando las siglas PSOE, tan alejada en lo cotidiano y de los principios de este partido, en el orden de su propia regla moral (en nuestro tiempo adaptada, como se ha probado, a las necesidades inmediatas de Pedro Sánchez), denota una lamentable similitud con los métodos de organizaciones como la mismísima mafia, en sus diversas formulaciones. Que unos graben las conversaciones con otros, de modo ordinario, para su uso posterior si fuera necesario, como se ha demostrado en la triada Koldo-Cerdán Ábalos, revela algo más importante, que ni siquiera se fían los unos de los otros, y que se guardan munición explotable llegado el caso. De esta “anécdota”, como dice el doctor Pedro Sánchez, todavía apenas sabemos nada. Pero, ¿alguien se puede creer que esta estructura delictiva la formaban sólo tres, sin subalternos, colaboradores y ayudantes de campo? Su elevado rendimiento dice otra cosa.
En nuestros tiempos, el concepto de organización mafiosa ha emigrado desde la vieja imagen de la criminalidad siciliana y calabresa trasladada a los filmes de gánsteres de los Estados Unidos, y ahora puebla la crónica diaria de la política, lo que en España se ha hecho tristemente evidente.
Como señala la experta Lucero Maribel Herrera Soria, que ha estudiado este fenómeno desde una documentada perspectiva jurídico-social, la delincuencia organizada “es un grupo estructurado, con la finalidad de cometer actividades ilícitas de forma constante y obtener beneficios económicos, el cual se ha convertido en un fenómeno global contemporáneo, de carácter político, económico y social”. Esta otra mafia o mafias no tiene relación directa con los actos propiamente criminales conocidos, pero comparte con la mafia clásica en que cuenta con una dirección, en su caso colegiada.
Una de las etapas de estas organizaciones no sólo es extender la corrupción en todos los ámbitos a los que tiene acceso, sino que crea y disponer de un sistema de blanqueo de los beneficios obtenidos por sus ilegales actividades, que quedan de este modo saneadas. Véase lo que vamos sabiendo de las actividades y ramificaciones de Santos Cerdán, Koldo y Ábalos. Estos dos últimos aportan un elemento característico de la mafia tradicional, cual es el trato comercial con mujeres prostitutas, que da por la condición de éstas, obligadas a venderse a estos mafiosos, un carácter que el propio Sánchez resaltó como especialmente repugnante.
Sobre el telón de fondo de la tríada Koldo-Santos-Abalos, destaca el uso de su propia posición en el PSOE y los cargos que del mismo se derivaban, para enlazar con empresas y actividades de donde obtener y canalizar los fondos obtenidos y presentarlos como el fruto de actividades licitas para que circulen sin problema en el sistema financiero. Nos queda mucho por saber de esta anécdota. De momento esa minucia se va extendiendo por ministerios y servicios, donde aparece que anidaron los sujetos que, por lo visto, son una reducida banda de tres, de limitada importancia y efectos. Una anécdota que no empaña a Pedro Sánchez para nada. @mundiario



