LAS COSAS COMO SON

Fin de semana de definiciones: PSOE y PP se reinventan

Tanto el PSOE como el PP se enfrentan a citas internas que pueden marcar un antes y un después en sus respectivas trayectorias, en un contexto de alta tensión, escándalos y reajustes estratégicos.
Imágenes de Alberto Núñez Feijóo y Pedro Sánchez. / Mundiario
Imágenes de Alberto Núñez Feijóo y Pedro Sánchez. / Mundiario

Este fin de semana promete ser clave para el devenir político de España. Tanto el PSOE como el PP se enfrentan a citas internas que pueden marcar un antes y un después en sus respectivas trayectorias, en un contexto de alta tensión, escándalos y reajustes estratégicos. Dos partidos, dos crisis muy distintas, pero un objetivo común: recuperar el control del relato y marcar el ritmo del nuevo ciclo político.

Por un lado, el Partido Popular encara con aparente confianza su XI Congreso Nacional. Alberto Núñez Feijóo llega a la cita con los deberes hechos: su apuesta por Miguel Tellado como nuevo secretario general y Ester Muñoz como portavoz parlamentaria confirma un giro táctico hacia una línea más dura de oposición. Tellado, su hombre de confianza desde los tiempos en Galicia, simboliza esa estrategia de pulso firme frente a un Gobierno debilitado. Aun así, Feijóo intenta vestir estos movimientos con un barniz de moderación, prometiendo nuevos nombramientos que compensen el sesgo combativo de sus primeras decisiones.

Este ajuste de piezas se lee claramente como una maniobra preparatoria para un posible adelanto electoral. Feijóo quiere un PP engrasado, sin fisuras y con un mensaje claro, que sepa capitalizar el desgaste del Gobierno y los escándalos que lo acechan. Su congreso, más que una catarsis, es una puesta a punto. Pero hay más. Según El País, Feijóo busca vencer la resistencia interna en el PP para tener manos libres con Puigdemont. Para ello negocia un acuerdo de modo que la enmienda del PP catalán que pide el veto a los independentistas no llegue al congreso de este fin de semana.

Muy distinto es el panorama en el Partido Socialista. El comité federal de este sábado se presenta menos como un acto de renovación y más como una respuesta urgente a una situación de extrema fragilidad. El estallido del caso Cerdán ha terminado por dinamitar el clima interno y ha sacudido una mayoría parlamentaria ya de por sí exigente. La presión de los socios, especialmente de Sumar, no deja de crecer, y el Gobierno apenas ha ofrecido respuestas convincentes.

¿Habrá cambios estructurales en el PSOE?

La falta de comunicación por parte de Pedro Sánchez ha alimentado la incertidumbre. Su silencio en las últimas semanas ha reforzado la sensación de aislamiento y desorientación dentro del partido. Apenas se conocen algunas pistas vagas, como la intención de endurecer el código ético del PSOE. Pero más allá de eso, reina la opacidad. ¿Habrá cambios estructurales? ¿Se tocará el núcleo de poder del partido? ¿Se buscará un nuevo pacto con los aliados parlamentarios? Nadie lo sabe con certeza.

El PSOE necesita más que una escenografía de renovación. Necesita recuperar el pulso, ofrecer un relato coherente y creíble, y reconstruir puentes con sus socios. La legislatura sigue viva, pero cada vez más a trompicones, y la comparecencia de Sánchez el próximo día 9 se presenta como una última oportunidad para relanzarla.

Este fin de semana, pues, no es uno más. Es el cruce de caminos de dos formaciones que, por motivos muy distintos, están obligadas a cambiar. El PP afila su maquinaria con la vista puesta en unas urnas que podrían adelantarse. El PSOE, en cambio, busca recomponerse desde dentro para no sucumbir al desgaste. Si ambos lo logran, será el inicio de una nueva etapa política. Si no, el bloqueo y la desafección seguirán ganando terreno. @mundiario

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