Crecen las prisas y aceleraciones de la “era Trump”

El tiempo de las viejas querencias no cesa de ser como siempre han querido las élites dominantes. Vuelve sin haberse ido.
Donald Trump, presidente de EE UU. / @TeamTrump.
Donald Trump, presidente de EE UU. / @TeamTrump.

En las últimas semanas, con ritmo creciente desde el 20 de enero, el trasfondo informativo de cuanto ocurre parece determinado por las prisas, como si el tiempo se acelerase con ritmo creciente. Como reflejo de cuanto ocurre en EE UU, las noticias de los asuntos españoles portan también aceleraciones, aunque a menudo  siga todo encomendado a la apariencia de cambio, igual que decía el Príncipe de Salina, el Gatopardo, ante lo que pasaba en la Sicilia del último tercio del XIX , que no era la del Cambia, todo cambia de Mercedes Sosa en 1982.

En la “Era Trump”, la gestualidad del 47º presidente americano, expeditiva y veloz en la firma de multitud de decretos ante las cámaras de los medios afines, quiere enterrar cuanto se hubiera dispuesto en la anterior etapa presidencial; nombra a sus fieles mosqueteros, se venga de quienes le investigaron como convicto y traza el sendero por donde caminan aprisa sus iniciativas. En el papel –y en los medios- nada se le resiste, bien sean emigrantes, ansiedades expansionistas, negacionismos diversos y hasta reversiones toponímicas que ya sobrepasan el Golfo de México; según su ínclito Elon Musk, han de extenderse al propio espacio europeo, donde el Canal de la Mancha deberá llamarse George Washington. Estamos empezando. El mundo mundial, empezando por Groenlandia y Panamá, deberá estar bajo su jurisdicción o, al menos, bajo la égida de su americanización. Quienes empezamos a beber Coca-Cola en 1953 –con motivo de aquella Paz de Madrid patrocinada por Dwigt Eisenhower-, después de que el Concordato con el Vaticano facilitara la reversión del veto de la ONU al franquismo, estamos a disposición de que la Heritage Foundation nos colonice un poco más. Después de El fin de la historia en 1992 y de “la globalización”, aquí andamos con la IA y sus derivados, al retortero de los amos de X y otras plataformas digitales. Esta gente va tan tan aprisa que, sin rematar lo de Gaza y el Líbano, que no está “tan limpio” como le gustaría a Trump. Con que los nativos desaparezcan en Jordania y Egipto, parece querer repetir la vieja conquista del Oeste cuando hicieron desaparecer a los indios y a los bisontes de las grandes praderas. Enseguida dará rienda suelta a su ambición de recolonizar aquel espacio mediterráneo con resorts turísticos entreveradas con industrias extractivas del gas y petróleo que atesore la zona.

Viejas querencias

Recolonizar, redefinir, resituar la posición de dominio y control, con el apoyo de los socios plutócratas del nuevo Gobierno, ya era objetivo propagado desde antes de que Trump renovara el inquilinato de la Casa Blanca. Desde ahí, le corearan como hacían los romanos cada vez que algún cónsul o emperador entraba triunfal cerca del Coliseo. Ya le dan prisa para que sea más evidente el cumplimiento  providencial que demanda toda moneda de dólar desde 1864: In God we Trust (En Dios confiamos), no sea que China les arrebate ese dudoso honor de someter a más gente que ellos a sus intereses. La Guerra de las Galias es poca cosa; será interesante ver qué pasa con la incursión de la herramienta de IA, DeepSeek, en el mercado internacional. Esta primera escaramuza, a cuenta del gran competidor de Amazon, ALIBABA, ha sacudido la Bolsa. La pelea mundial alcanza a otros niveles del control de materias primas, comercio e industria, carrera por el control de las órbitas baja y  geoestacionaria de los satélites y las rutas del Pacífico.

En la cotidianidad española, el “desastre del 98” se revuelve entre borrascas que van y vienen más repetitivas y raudas que nunca. Las prisas  heredadas de entonces se inclinan hacia la ignorancia y que demos por inexistente lo más evidente. Asuntos merecedores de especial atención están siendo trabajados intensamente por la propaganda  de convicciones que se creían desplazadas del mapa. Después e 80 años de la liberación de Auschwitz –y Mauthausen-Gusen, Treblinka y demás circuitos del horror nazi-, sigue habiendo narrativas empeñadas en hacer ver que los allí sacrificados en honor de la supuesta supremacía aria hubieran sido solo judíos, ocultando, por ejemplo, que también allí fueron masacrados los derechos civiles y políticos de gitanos, migrantes apátridas, homosexuales y los de 9.328 republicanos españoles, de los que el 60% no sobrevivieron. Esta desigualdad en la mirada no es única y, haciendo como que fuera “natural”, augura continuidades larvadas en violencias del presente. Algunas prisas españolas porque no se noten mucho se esconden bajo tardanzas administrativas que sufren los afectados de la dana en la Horta Sur valenciana; a tres meses de este desastre, no han encontrado todavía la debida atención a problemas que ocuparán gran parte del tiempo de sus vidas. Por otro lado, este asunto repite a su vez urgencias partidistas de la actividad parlamentaria, en que votaciones retorcidas de los últimos días, han encontrado acomodo por más que enturbiaran la vida de millones de ciudadanos de todo color político. En el Parlamento de todos, que los representantes de los ciudadanos  conversen, dialoguen y trabajen conjuntamente en la solución imprescindible de problemas comunes sigue tan enlodado como lo siga estando Paiporta, o cualquier pueblo del entorno de la Albufera.  Para colmo, si los envites entre supuestos responsables de distintos niveles administrativos son inútiles para lo que importa –incluida su responsabilidad en la gestión-, la larga cambiada que, con  las comunicaciones del fiscal general del Estado, se pretende  dar a la presunta conculcación del derecho a la intimidad en cuestiones fiscales de un particular como el novio de Isabel Díaz Ayuso, va camino de cegar a quien quiera aproximarse a la venda de la Justicia en una sociedad supuestamente democrática.

Este territorio del freno y del retraso es muy coherente con lentitudes heredadas del pasado. En Educación –siempre tan en el centro de todo-, no son fruto exclusivo de cuarenta años que, fueran o no fascistas, no fueron antifascistas y sólo se interesaron por “los selectos”. La prensa alababa este 29 de enero de 2024 el avance habido en una estructura escolar cuyo retroceso en “abandono”  respecto a 2023 -un 0,7% respecto a 2023, y cinco puntos menos que en 2018- dejaba un 13% de chicos y chicas de entre 18-24 años únicamente con estudios de ESO para afrontar su vida. Cierto que es un mínimo “histórico” en España, pero ¿no debe dar que pensar que, dentro de la UE, sólo en Rumanía sea mayor este “fracaso del sistema educativo”? Tanto o más “histórico” es que, desde antes de la ley Moyano en 1857, a muy pocos les importara la existencia de una gran masa de personas analfabetas o semianalfabetas. Para una digna vida individual y colectiva, no da igual; y cuantas políticas educativas no concuerden en ello aceleran el cumplimiento de las profecías de Trump y sus neoliberales intrépidos. @mundiario

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