Los bosques gallegos y su industrialización
La propuesta de la empresa portuguesa Altri para instalar una planta de celulosa en Palas de Rei (Lugo) ha desatado una ola de preocupación en Galicia, un lugar donde el equilibrio entre el desarrollo industrial y la protección del medio ambiente es vital. Aunque el proyecto se presenta como una iniciativa innovadora destinada a impulsar el progreso económico y la descarbonización, los efectos negativos sobre el entorno natural y la salud pública son innegables. Pero la industrialización y los bosques gallegos están llamados a un equilibrio necesario para la sostenibilidad.
El doctor Ramón Varela Díaz, catedrático de Biología y Geología, y la profesora María do Carme García Negro, de la Universidad de Santiago de Compostela, han expresado su inquietud ante los posibles impactos del proyecto. Según Ramón Varela, Altri no ha proporcionado suficiente información sobre las sustancias contaminantes que emitirá, y la falta de un sistema cerrado de reutilización del agua muestra un escaso compromiso con la sostenibilidad. Las emisiones proyectadas, incluyendo altas cantidades de partículas PM10 y óxidos de nitrógeno y azufre, superan las de cualquier otra planta de celulosa en Europa, planteando serios riesgos para la salud y el medio ambiente.
La profesora García Negro ha señalado que la industria gallega no se beneficiaría directamente de la producción de fibra tipo lyocell de Altri, ya que Galicia se enfoca más en la confección que en la producción textil, y depende en gran medida de tejidos importados. La declaración del proyecto como estratégico por parte de la Xunta de Galicia parece basarse, pues, más en intereses políticos que en una evaluación técnica rigurosa. un enfoque que pone en cuestión la utilidad real de otorgar privilegios y subvenciones a una multinacional extranjera.
A la vista de los informes académicos son evidentes las consecuencias negativas que conllevan determinados proyectos. Pero puede haber proyectos capaces de reformular el bosque gallego, como intentó Ence bajo la presidencia de José Luis Méndez, cargo que ocupó durante cinco años. El monte de Galicia constituye actualmente una riqueza mal gestionada, sin un proyecto que lo contemple como una riqueza integral donde puedan convivir distintas especies arbóreas, ubicadas en los lugares adecuados.
Hay alternativas
El denostado eucalipto gallego hay zonas donde podría permanecer, como el norte de Galicia, en los bosques que van desde San Sadurniño hasta Viveiro, ideales para su cultivo, ya que otras especies arbóreas, como el roble, no tendrían ahí un hábitat adecuado. El problema surge cuando se quiere industrializar el eucalipto, teniendo en cuenta que el eucalipto gallego es el mejor para producir pasta de celulosa, a menudo exportada a Europa para regresar a España transformada en productos acabados. Hay coches, por ejemplo, que utilizan en los salpicaderos un papel que imita a la madera. Sin olvidar el papel tisú, que es el papel higiénico, cuya dificultad está en que su transporte es voluminoso y de poco peso; es decir, viaja mal. Además, está el caso de la lignina, utilizada para quemar en una caldera de biomasa con el fin de producir vapor y electricidad, que es otro negocio rentable de la industria celulosa. Lo que hay que lograr es explotar racionalmente la mayor riqueza autóctona de Galicia, de tal forma que el binomio monte - industrialización guarde el cuidado de no contaminar el hábitat gallego. ¿O acaso en Galicia no hay talento suficiente para ello?
La experiencia de la planta de celulosa Ence en la ría de Pontevedra sirve como un recordatorio de los errores que no deben repetirse. La contaminación y los conflictos generados por esta planta subrayan la necesidad de una cuidadosa consideración antes de implementar otro proyecto similar. La prioridad debe ser siempre la protección del medio ambiente y la salud pública, más allá de los beneficios económicos a corto plazo. Es necesario un enfoque integral que vea el monte gallego como una riqueza a gestionar de forma sostenible.
Es imperativo que las decisiones políticas y económicas en Galicia se alineen con los principios de sostenibilidad y protección ambiental. La oposición de expertos y organizaciones ecologistas al proyecto de Altri debe ser considerada seriamente, teniendo en cuenta que la explotación forestal y la industrialización pueden coexistir, pero deben hacerlo dentro de un marco que garantice la salud y el bienestar de las comunidades y el entorno natural.
La capacidad para gestionar de manera adecuada el binomio bosque-industrialización no solo es una cuestión de talento local, sino de voluntad política y compromiso con un futuro sostenible. Galicia tiene el potencial de convertirse en un modelo de desarrollo equilibrado, donde la riqueza natural se gestione de manera sostenible para el beneficio de todas las generaciones futuras. @mundiario


