Las primarias de la izquierda en Chile: lo que está en juego más allá de la sucesión de Boric
Las elecciones primarias del bloque Unidad para Chile este 29 de junio no solo definirán la candidatura presidencial de la izquierda para las elecciones de noviembre, sino que marcan un punto de inflexión para el espacio progresista chileno. Con el fin del mandato de Gabriel Boric en el horizonte, la coalición de Gobierno enfrenta un momento crucial para redefinir su liderazgo, su narrativa y su viabilidad electoral en un escenario que, hoy por hoy, se inclina hacia la derecha. Más allá de los nombres en disputa, lo que está en juego es el rumbo político y simbólico de la izquierda post-Boric.
La contienda se concentra en dos figuras con trayectoria en la actual administración: Carolina Tohá, representante del Socialismo Democrático Y exministra del Interior, y Jeannette Jara, carta del Partido Comunista y exministra de Trabajo. Aunque también participan Gonzalo Winter (Frente Amplio) y Jaime Mulet (Federación Regionalista Verde Social), el verdadero duelo es entre dos mujeres que encarnan visiones distintas de la izquierda chilena: una moderada, institucional y socialdemócrata; la otra, más tradicional, con arraigo en el PC y con un discurso más confrontacional.
Este enfrentamiento tiene implicaciones que van más allá de la definición de una candidatura. Se trata de establecer cuál será el sello del progresismo tras la era Boric. ¿Se impondrá una izquierda de corte moderado, como propone Tohá, que recupere parte del centro político y apueste por consensos amplios? ¿O emergerá un liderazgo más ideologizado, con mayor protagonismo del PC, que ha ganado terreno en los últimos años dentro de la institucionalidad chilena? Esa es la disputa de fondo.
Uno de los principales factores de incertidumbre es la participación ciudadana. En 2021, Boric (FA) y el Daniel Jadue (PC) convocaron a 1.750.000 votantes en la primaria de Apruebo Dignidad. Hoy, con ocho partidos involucrados y cuatro candidaturas, se espera superar los dos millones de votos. Algunos elementos alimentan ese optimismo: el llamado “factor acostumbramiento” tras la implementación del voto obligatorio en 2022, la competitividad del duelo entre Tohá y Jara y el alto nivel de consultas en la web del Servicio Electoral (Servel). Sin embargo, también hay razones para el escepticismo.
El liderazgo de la izquierda en Chile
En un clima político dominado por el avance de las derechas que no lograron consensuar una primaria —con figuras como la centroderechista Evelyn Matthei, el ultra José Antonio Kast y el libertario Johannes Kaiser liderando las encuestas—, esta primaria puede percibirse como un acto testimonial. Sin un favorito claro para llegar a La Moneda desde la izquierda, muchos electores podrían restarse, especialmente si se suman factores climáticos adversos. La participación se vuelve, por tanto, un indicador político en sí mismo: un umbral superior a los dos millones daría oxígeno al bloque oficialista, mientras que una cifra inferior a 1.5 millones complicaría gravemente la instalación de una candidatura competitiva.
El margen de victoria también será clave. No es lo mismo ganar por cino puntos que por 20, y tanto Tohá como Jara lo saben. Una diferencia amplia legitimaría a la ganadora como figura indiscutida del progresismo y facilitaría su proyección hacia noviembre. En cambio, un resultado ajustado podría acentuar las divisiones internas, dificultar la reunificación del bloque y debilitar al nuevo liderazgo desde su origen.
En este contexto, el rol del Frente Amplio es incierto. Winter, quien hereda parte del capital político de Boric, difícilmente superará el tercer lugar, pero su desempeño servirá como termómetro del desgaste de la coalición que llevó a Boric al poder. Su votación será comparada con los 1.058.000 votos del propio Boric en 2021, así como con los 539.000 obtenidos por el Frente Amplio en las municipales de 2024. Un resultado débil confirmaría el ocaso del proyecto que encarnó Apruebo Dignidad y abriría el camino a una nueva configuración del espacio progresista.
Una derecha en ascenso
Independientemente del resultado, el domingo por la noche será decisivo. Tanto la ganadora como la perdedora deberán enviar señales de unidad en sus discursos. En un oficialismo tensionado por diferencias estratégicas, ideológicas y personales, el riesgo de dispersión tras la primaria es real. Se espera que el presidente Boric intervenga activamente para evitar fracturas y garantizar una transición ordenada dentro del bloque. Su legado político también está en juego.
En caso de que gane Jara, el oficialismo enfrentará un reto adicional: convertirla en una candidata viable frente a una derecha en ascenso. Aunque su candidatura no ha sido la más competitiva según las encuestas, el respaldo del PC y una eventual renuncia formal al partido —como gesto hacia el electorado más moderado— podrían servir como punto de partida para ampliar su base. La posibilidad de atraer al centroizquierdista Partido Demócrata Cristiano (PDC) u otros sectores de centro dependerá, en gran medida, de la flexibilidad política que demuestre en los próximos meses.
Las primarias de la izquierda chilena son mucho más que un trámite electoral. Son el escenario donde se redefine la identidad, la estrategia y el liderazgo del bloque progresista en un contexto adverso. La sucesión de Boric se entrelaza con una pregunta mayor: ¿puede la izquierda renovarse y rearticularse para seguir siendo una alternativa real de poder en Chile? Este domingo comienza a escribirse esa respuesta. @mundiario





