El solitario camino de Evelyn Matthei: la derecha tradicional chilena renuncia a las primarias

La renuncia de Chile Vamos a organizar primarias presidenciales marca un antes y un después en la carrera de la aspirante mejor posicionada de la derecha tradicional, cuya candidatura aparecerá directamente en la boleta en primera vuelta.

Evelyn Matthei, candidata presidencial de Chile. / @evelynmatthei
Evelyn Matthei, candidata presidencial de Chile. / @evelynmatthei

La decisión de Evelyn Matthei y su coalición Chile Vamos (UDI, RN y Evópoli) de prescindir de las elecciones primarias para las presidenciales de noviembre representa mucho más que una jugada táctica: es el reflejo de una derecha fragmentada, sin rumbo común ni capacidad de articulación frente a un adversario —la izquierda— que, aunque dividido en varias candidaturas, ha optado por enfrentar sus diferencias en un proceso abierto y participativo.

Durante meses, Matthei insistió en la necesidad de realizar primarias amplias, incluso con la participación de los partidos de ultraderecha. Su objetivo era claro: legitimar su liderazgo a través del voto popular y llegar fortalecida a primera vuelta con una derecha unificada. Sin embargo, tanto José Antonio Kast como Johannes Kaiser, líderes del Partido Republicano (PR) y el Partido Nacional Libertario (PNL), se negaron a participar desde el primer momento. El resultado ha sido la imposición de candidaturas unilaterales, sin el respaldo de un proceso interno democrático que refuerce su legitimidad.

La improvisación fue evidente. Chile Vamos intentó montar una primaria alternativa con nombres poco competitivos y sin coordinación real. La incorporación de figuras como Rodolfo Carter, Francisco Chahuán o Luciano Cruz-Coke más bien evidenció el desconcierto de la coalición que la capacidad de organización. Cuando incluso estos aspirantes se retiraron o enfrentaron polémicas legales, Matthei se vio obligada a cerrar la puerta de las primarias y asumir su candidatura directa a primera vuelta.

El mensaje ha sido claro, aunque políticamente riesgoso: si no hay unidad en la derecha, no será por falta de voluntad de Matthei, sino por la negativa del sector más extremo a pactar. Esta narrativa busca aislar a Kast y Kaiser como responsables del debilitamiento del bloque opositor. Pero el daño ya está hecho.

Soledad en campaña y desgaste anticipado

Matthei lleva ya cuatro meses en campaña, desde que renunció a la Alcaldía de Providencia, y le quedan aún siete por delante. En condiciones normales, un calendario tan largo requiere planificación, respaldo político sostenido y renovación discursiva constante. Sin una primaria que la mantenga en el foco público ni rivales que le sirvan de contraste, la candidata de la Unión Demócrata Independiente (UDI) podría enfrentarse a un desgaste prematuro, justo cuando más necesitará energías para competir.

Mientras tanto, la izquierda se alista para unas primarias que, aunque con múltiples candidaturas, le garantizarán semanas de exposición mediática, debates y movilización territorial. Jeannette Jara (Partido Comunista), Carolina Tohá (Partido por la Democracia), Paulina Vodanovic (Partido Socialista) y Gonzalo Winter (Frente Amplio, partido del presidente Gabriel Boric) ocuparán el espacio público durante junio, mostrando ideas, alianzas y liderazgos. La derecha, por su parte, se limita a una figura en solitario, sin contrapesos internos ni visibilidad orgánica.

A todo esto, se suman señales preocupantes para Matthei en los sondeos. En la encuesta Cadem ha bajado tres puntos; en la Criteria, seis. Las razones no son solo tácticas, sino también discursivas. Sus recientes declaraciones sobre el golpe de Estado de 1973 —sobre las muertes ocurridas durante los primeros años de la dictadura— han generado un fuerte rechazo tanto desde la izquierda como desde sectores moderados. El presidente Boric la contradijo de forma tajante, reforzando una visión sobre el pasado que puede ser decisiva en la contienda electoral.

Matthei corre el riesgo de quedar atrapada entre dos frentes: la izquierda, que crece en visibilidad y propuestas, y la extrema derecha, que consolida un electorado fiel sin necesidad de acuerdos con Chile Vamos. Sin una primaria que la legitime ni una narrativa nueva que la distinga, su liderazgo podría diluirse justo cuando más necesitaba consolidarse. @mundiario

Comentarios