Primarias en Chile: una disputa decisiva en la izquierda en la antesala de una derecha fragmentada
Entre la socialdemócrata Carolina Tohá y la comunista Jeannette Jara se libra una contienda que revelará si el progresismo apostará por la moderación o por un giro más ideológico en su intento por frenar el avance de la derecha,
Las primarias de la coalición oficialista Unidad por Chile no solo eligen a un candidato: serán un termómetro de la vitalidad electoral de la izquierda tras el desgaste del Gobierno de Gabriel Boric. Con cuatro postulantes en competencia, el duelo se ha polarizado entre Carolina Tohá, exministra del Interior y rostro de la centroizquierda institucional, y Jeannette Jara, exministra del Trabajo y figura emblemática del Partido Comunista. La pugna entre ambas refleja una batalla de fondo por el alma del progresismo chileno en un contexto regional marcado por el auge de fuerzas reaccionarias.
El resultado tendrá implicaciones más allá del Palacio de La Moneda. A diferencia de sus rivales de derecha, que han optado por inscribirse directamente en la papeleta de noviembre sin pasar por primarias, la izquierda llega a esta cita con un proceso democrático que puede consolidar liderazgos, movilizar base social y reforzar su legitimidad. Pero también se juega su cohesión: una participación menor a 1,5 millones de personas podría ser interpretada como un síntoma de desafección, mientras que superar los dos millones abriría la puerta a una campaña en segunda vuelta más competitiva.
Tohá encarna la opción de continuidad institucional y experiencia política. Con décadas de trayectoria en la extinta Concertación, respaldo de figuras socialistas, liberales, cristiano demócratas y radicales, y una narrativa de moderación, busca representar una izquierda capaz de captar votantes del centro político y frenar a la extrema derecha desde la institucionalidad. Sus defensores la ven como la única con credenciales suficientes para detener al líder del Partido Republicano de extrema derecha José Antonio Kast en una segunda vuelta, apelando a un proyecto integrador y maduro.
Jara, en cambio, plantea una alternativa más ideológica, asentada en los principios del PC y en su experiencia en conquistas sociales como la reducción de la jornada laboral. Su discurso conecta con sectores populares y jóvenes desencantados del centrismo, y ha introducido un tono más fresco en la campaña comunista, distanciándose de figuras polarizantes como Daniel Jadue. Si gana, supondría un hito histórico: sería la primera vez que el Partido Comunista lidera el bloque progresista de cara a una elección presidencial.
Ambas han prometido lealtad al resultado, pero sus diferencias evidencian dos modelos de izquierda en disputa: uno que busca ampliar por el centro; otro que intenta movilizar desde los márgenes.
Winter y Mulet, los rezagados
Gonzalo Winter, del Frente Amplio, representa al relevo generacional que en 2021 llevó a Gabriel Boric a La Moneda. Aunque tercero en las encuestas, su campaña ha sido coherente con el ideario del autonomismo y ha buscado reafirmar una identidad progresista moderna, menos ligada a estructuras partidarias tradicionales. Su desempeño servirá como termómetro del respaldo real al proyecto del presidente saliente.
Jaime Mulet, por su parte, ancla su propuesta en el regionalismo y el ecologismo, con un enfoque descentralizador que ha tenido poca visibilidad, pero que puede ser relevante para medir la sensibilidad verde en el electorado.
Un tablero fragmentado en la derecha
Mientras la izquierda se alinea en una primaria con reglas claras, la derecha chilena llega a esta etapa con una oferta dispersa y sin un liderazgo consolidado. Evelyn Matthei, de la centroderecha tradicional (coalición Chile Vamos), y Kast, de la extrema derecha (Partido Republicano), compiten en paralelo por un electorado que aún no define si quiere un giro de tuerca o una derecha moderada. A ellos se suma Johannes Kaiser, con un discurso libertario que ha perdido impulso, pero que puede condicionar la segunda vuelta si decide declinar su candidatura.
El dilema es estratégico: si gana Tohá, más moderada, Kast ve amenazada su narrativa confrontacional. Si triunfa Jara, el PC se convierte en un blanco más cómodo para una derecha que apelará al miedo a la radicalización, lo que podría favorecer tanto a Matthei como a Kast, dependiendo de la dirección del voto centrista.
Lo que está en juego el 29 de junio
La primaria no definirá solo una candidatura, sino también la correlación de fuerzas dentro del progresismo. Un triunfo de Tohá reposicionaría a la coalición del Socialismo Democrático como columna vertebral del bloque oficialista, reforzando la tesis de una izquierda dialogante. Un eventual triunfo de Jara, en cambio, abriría la puerta a una hegemonía comunista que podría dificultar pactos más amplios, pero galvanizar a votantes jóvenes y descontentos.
Además, el resultado influirá directamente en la configuración del Congreso. Las elecciones parlamentarias, que se celebran junto con la presidencial, podrían ver arrastrar candidaturas legislativas más radicales si Jara gana, o más institucionales si lo hace Tohá. Los partidos de derecha, conscientes de este efecto dominó, ya calculan cuál escenario les conviene más, no solo para la presidencial, sino para evitar una legislatura inmanejable.
Este domingo se sabrá si la izquierda chilena es capaz de movilizar, entusiasmar y presentar un proyecto competitivo de cara a noviembre. El desafío no es solo ganarle a la derecha, sino decidir qué tipo de izquierda quiere enfrentarla. Una que mire al centro sin perder el alma, o una que se reivindique desde sus bases populares sin temor a las etiquetas.
Sea cual sea el resultado, la clave será la unidad. La fragmentación solo beneficiará a una oposición que, aunque dividida, podría consolidar su poder si la izquierda no logra hablar con una sola voz. En un país donde el voto será obligatorio en la elección general, el termómetro de este domingo definirá no solo al candidato, sino la posibilidad real de volver a gobernar. @mundiario





