Netanyahu no recalibrará la estrategia de Israel: niega que provoque hambruna en Gaza
La declaración oficial de hambruna en la Franja de Gaza por parte de Naciones Unidas marca un punto de inflexión en el conflicto palestino-israelí. Según la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (CIF), cerca de 514.000 personas —una cuarta parte de la población— ya padecen hambre extrema, con previsiones que podrían elevar esa cifra a más de 640.000 antes de que finalice septiembre. Se trata de la primera vez que Oriente Próximo registra una hambruna de esta magnitud en los registros de la ONU.
Pese a la gravedad de la crisis, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha dejado claro que no modificará su estrategia militar en Gaza. En una entrevista concedida a Sky News Australia, aseguró que la ofensiva contra la capital de la Franja seguirá adelante incluso si Hamás acepta un alto el fuego. “Bueno, lo vamos a hacer de todos modos. No hay duda de que no vamos a dejar a Hamas allí. Creo que el presidente Trump lo ha expresado muy bien. Dice que Hamas tiene que desaparecer de Gaza. Es como dejar a las SS en Alemania. Ya sabes, limpias la mayor parte de Alemania, pero ¿qué haces, dejar Berlín con las SS y el núcleo nazi allí? Por supuesto que no”, dijo el primer ministro israelí.
Las declaraciones se producen en paralelo a las advertencias de la comunidad internacional. El alto comisionado de Derechos Humanos de la ONU, Volker Türk, responsabilizó directamente a Israel de la crisis alimentaria, calificando la hambruna como “resultado directo de las medidas adoptadas por el Gobierno israelí”. Türk advirtió además que usar el hambre como método de guerra podría constituir un crimen de guerra. Desde la Oficina de Asuntos Humanitarios, Tom Fletcher recalcó que “se trata de una hambruna totalmente provocada por el hombre”, subrayando que la ayuda internacional permanece bloqueada en las fronteras.
Lejos de asumir estas acusaciones, Netanyahu rechazó la responsabilidad y comparó las críticas internacionales con las “calumnias medievales” contra el pueblo judío. Aseguró que Israel ha facilitado la entrada de alimentos y medicinas en Gaza, acusando a Hamás de apropiarse de la ayuda para revenderla a precios exorbitantes. “Ahora dicen que Israel mata de hambre a los niños palestinos. ¿Qué mentiras?”, exclamó durante la entrevista.
El ministro de Defensa amenaza con destruir Ciudad de Gaza
La posición de Netanyahu se ha visto reforzada por su propio gabinete. El ministro de Defensa, Israel Katz, advirtió que la Ciudad de Gaza podría tener el mismo destino que Rafah y Beit Hanoun, urbes devastadas durante fases anteriores de la ofensiva. En un mensaje publicado en la red social X, Katz aseguró que “pronto las puertas del infierno se abrirán sobre las cabezas de los asesinos y violadores de Hamás en Gaza, hasta que acepten las condiciones de Israel para poner fin a la guerra, la principal de las cuales es la liberación de todos los rehenes y su desarme”.
Los datos en el terreno, sin embargo, dibujan un escenario cada vez más dramático para la población civil. Una investigación conjunta de The Guardian, +972 Magazine y Local Call reveló que, según estadísticas internas del ejército israelí, el 83 % de las 53.000 muertes registradas en Gaza hasta mayo corresponden a civiles. Solo 8.900 combatientes habrían muerto en los bombardeos, lo que refleja una proporción de víctimas civiles que supera a la de otros conflictos recientes.
La presión internacional para lograr un alto el fuego crece a medida que se intensifican los ataques. Solo en la última semana, más de un centenar de gazatíes han muerto en Ciudad de Gaza, incluidos niños y familias enteras refugiadas en escuelas y campamentos.
La situación plantea un dilema global: la ONU habla de hambruna inducida por decisiones políticas y militares, pero Israel insiste en que su ofensiva es una necesidad estratégica para garantizar su seguridad. Entre estas narrativas contrapuestas, la población civil de Gaza enfrenta lo peor de ambos mundos: bombardeos constantes y una crisis alimentaria sin precedentes. @mundiario





