Mohamed VI llama a emprender reformas en Marruecos, presionado por las protestas de la generación Z

El monarca alauí da un toque de atención al Parlamento y al Gobierno a reforzar la “justicia social y territorial” a través de un “cambio de mentalidad” que permita reformas estructurales en sanidad, educación y empleo juvenil.
Mohamed VI, rey alauí de Marruecos. / @DiplomaciaM
Mohamed VI, rey alauí de Marruecos. / @DiplomaciaM

Vestido con la tradicional chilaba amarilla de la realeza alauí, Mohamed VI apareció este viernes ante el Parlamento marroquí para pronunciar un discurso de fuerte carga social y política. Con un tono solemne y una voz serena, el monarca hizo un llamamiento a la “justicia social y territorial” como eje estratégico del país, en medio de la mayor ola de protestas ciudadanas desde las Primaveras Árabes. Su mensaje, dirigido tanto al Gobierno como al Legislativo, llega tras dos semanas de intensas movilizaciones de la llamada Generación Z marroquí, que exige reformas estructurales, transparencia institucional y un reparto equitativo de los recursos nacionales.

No se trata de un lema vacío o de una prioridad de momento, sino de una orientación estratégica (de la monarquía a los poderes públicos) que requiere de todas las energías y en la que todos deben implicarse”, subrayó el monarca desde el hemiciclo, en un discurso que fue seguido con expectación dentro y fuera del país.

El movimiento GenZ 212, impulsado a través de las redes sociales, suspendió sus protestas durante la jornada “por respeto a Su Majestad”, aunque advirtió que mantiene sus demandas. Los jóvenes piden la dimisión del primer ministro Aziz Akhannouch, a quien acusan de corrupción y de priorizar la construcción de estadios e infraestructuras vinculadas al Mundial de Fútbol de 2030 —que Marruecos organizará junto a España y Portugal— en detrimento de servicios públicos esenciales como la educación o la sanidad.

Las manifestaciones comenzaron a finales de septiembre en Agadir, ciudad símbolo del malestar social tras la muerte de nueve mujeres embarazadas en un hospital público. El incidente, atribuido a negligencias médicas, encendió la indignación popular y provocó una ola de protestas que se extendió por todo el país, dejando tres manifestantes muertos y más de un centenar de detenidos. Pese al silencio inicial del Ejecutivo, el discurso de Mohamed VI se interpreta como un intento de contener la creciente desafección social sin recurrir a medidas represivas directas.

El rey pide “justicia social y territorial”

El rey evitó referirse explícitamente a las protestas o a las demandas políticas, pero sí hizo hincapié en la necesidad de reformas en la sanidad y la educación, sectores duramente cuestionados por los jóvenes. También subrayó la urgencia de crear empleo para las nuevas generaciones y de atender al desarrollo de las zonas rurales, especialmente en el Alto Atlas, afectado por el devastador terremoto de 2023. “Nuestro país está forjando un camino firme hacia una mayor justicia social y territorial. Nos comprometemos (…) a garantizar que los hijos de un Marruecos unido disfruten de los mismos derechos políticos, económicos y sociales”, dijo.

En otro pasaje, el monarca advirtió de que no debe existir “rivalidad entre los grandes proyectos nacionales y las políticas sociales”. La frase fue interpretada como una defensa del Gobierno frente a las críticas por el gasto en infraestructuras deportivas, aunque también como una advertencia al Ejecutivo para mejorar la comunicación y la gestión pública. “Debe prestarse especial atención al apoyo ciudadano y a la comunicación sobre las iniciativas de las autoridades públicas, así como sobre las diversas leyes y decisiones, en particular las directamente relacionadas con los derechos y libertades”, insistió.

La respuesta del soberano refleja un delicado equilibrio entre autoridad y concesión, propio de su estilo político desde que ascendió al trono en 1999. En lugar de confrontar directamente a los manifestantes, Mohamed VI ha buscado reafirmar su papel como árbitro supremo del sistema, deslindando su figura de la impopularidad del Gobierno. Sin embargo, las palabras del rey también se leen como un reconocimiento de la profundidad del descontento social.

Los servicios básicos frente a los estadios de fútbol

La Generación Z marroquí, que representa casi una cuarta parte de la población, ha roto el silencio político tradicional del país con una organización digital inédita. Su movimiento, más horizontal y autónomo que los tradicionales partidos o sindicatos, ha puesto en el centro del debate nacional la desigualdad, la precariedad laboral y la corrupción, denunciados en plataformas como Discord, TikTok y X (antes Twitter).

En el plano político, los analistas recuerdan que el monarca no puede destituir directamente al primer ministro, aunque sí tiene la facultad de disolver el Parlamento y convocar elecciones anticipadas. Esa posibilidad se ha comenzado a debatir en medios marroquíes, ante la pérdida de legitimidad del Gobierno y el creciente aislamiento del liberal Aziz Akhannouch, quien tampoco ha respondido personalmente a las demandas de los manifestantes ni a los familiares de las víctimas.

La intervención del rey se produce, además, en un momento de gran exposición internacional para Marruecos, que se prepara para albergar la Copa Africana de Naciones en diciembre y el Mundial de Fútbol de 2030. El desafío del monarca consiste ahora en reconciliar la imagen de modernización económica y apertura al mundo con las crecientes tensiones internas por la desigualdad y la falta de oportunidades.

Mohamed VI concluyó su discurso apelando al compromiso colectivo y a la necesidad de transformar la gestión pública. Pero, como dejaron patente muchos jóvenes en redes sociales, las palabras ya no bastan. El verdadero desafío para la monarquía alauí será traducir este discurso en cambios reales, antes de que la distancia entre el palacio y la calle se vuelva irreparable. @mundiario

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