Flamingo: el misil de largo alcance de Ucrania para llevar la guerra a Rusia
La confirmación de la existencia del misil de crucero FP-5 Flamingo marca un punto de inflexión en la estrategia militar ucraniana. En medio de un conflicto prolongado y mientras sus aliados internacionales debaten sobre garantías de seguridad, Kiev avanza con un desarrollo propio que promete alterar el equilibrio del campo de batalla.
El Flamingo ha sido diseñado y fabricado por la empresa ucraniana Fire Point, conocida por su papel en la producción de drones de combate. Se trata de un misil de largo alcance capaz de volar a 950 km/h, portar una ojiva de hasta 1.000 kilos y alcanzar objetivos a más de 3.000 kilómetros de distancia, lo que sitúa bajo amenaza prácticamente a toda Rusia europea. Su rango multiplica por diez el alcance del misil ucraniano Neptune y supera al de sistemas occidentales como los Storm Shadow, SCALP-EG o ATACMS, hasta ahora clave en las operaciones ucranianas.
En palabras del presidente Volodímir Zelenski, el arma ha superado con éxito sus pruebas iniciales: “El misil ha pasado pruebas exitosas. Es actualmente nuestro misil más exitoso”, afirmó en conferencia de prensa, antes de adelantar que la producción en masa podría comenzar en diciembre y, a más tardar, en febrero.
La compañía Fire Point ha confirmado que la fabricación ya está en marcha. Según su directora técnica, Iryna Terekh, actualmente producen un misil por día, con la meta de aumentar a siete diarios para octubre, lo que representaría hasta 210 unidades mensuales. Esta capacidad de producción en masa es considerada por analistas como el verdadero factor disruptivo: un volumen sostenido de misiles permitiría a Kiev ejecutar ataques coordinados por oleadas contra objetivos rusos estratégicos como bases aéreas, centros de mando, nudos ferroviarios o infraestructura energética.
Más allá de su nombre inusual —surgido como una broma interna por el color rosa inicial en la punta del proyectil y como guiño al papel de las mujeres en la industria armamentística—, el Flamingo coloca a Ucrania en una nueva categoría militar: la de un país con capacidad autónoma de diseñar y producir misiles de largo alcance. Esto reduce la dependencia de autorizaciones externas, que, hasta los últimos meses del mandato del presidente estadounidense Joe Biden, limitaban el uso de armas occidentales contra el territorio ruso.
La comparación más directa es con el misil Kalibr ruso, empleado extensivamente desde buques y submarinos. El Flamingo ofrece a Ucrania una potencia similar, pero con una ventaja política crucial: su fabricación nacional le da libertad de uso en cualquier escenario. Hasta ahora, los ataques a larga distancia se limitaban a drones de baja carga explosiva o a la adaptación de modelos soviéticos obsoletos.
No obstante, el misil presenta vulnerabilidades. Al ser subsónico y no contar con tecnología furtiva, puede ser interceptado por sistemas antiaéreos rusos como los S-300 y S-400. Sin embargo, combinado con drones señuelo o lanzado en salvas masivas, podría saturar las defensas rusas y abrir brechas devastadoras. Esta estrategia ya ha sido empleada con eficacia por Kiev en ataques recientes.
❗ Zelensky: Ukraine has successfully tested the “Flamingo” missile and is launching its mass production
— NEXTA (@nexta_tv) August 21, 2025
At a meeting with journalists on August 20, the President of Ukraine called the Flamingo the most successful Ukrainian development. By the end of the year or in early 2026,… pic.twitter.com/lg92VJ4lhn
Su presentación llega en un momento en el que Ucrania refuerza su producción militar interna: más del 40% de las armas empleadas en el frente ya son de fabricación nacional, incluyendo más del 95% de los drones, según el propio presidente. La incorporación del Flamingo representa un salto tecnológico que podría redefinir la guerra a largo plazo.
El Flamingo no solo es un nuevo misil de largo alcance. Es, sobre todo, una señal política y militar de independencia: Ucrania ha logrado dotarse de un sistema capaz de golpear profundamente en territorio ruso sin depender de los vaivenes diplomáticos de Occidente. La verdadera incógnita ahora es si podrá producirlo en suficiente cantidad para cambiar el rumbo de la guerra. @mundiario


