Ryan Wedding, el exolímpico convertido en el Pablo Escobar moderno

El FBI difunde una nueva imagen del mayor narcotraficante de Canadá; EE UU ofrece 15 millones de dólares por capturar al exolímpico.
Ryan Wedding. /  @USEmbassyMEX
Ryan Wedding. / @USEmbassyMEX

La caza de Ryan Wedding, antiguo snowboarder olímpico y hoy considerado uno de los mayores narcotraficantes del planeta, entra en una fase crítica. El FBI ha publicado una nueva imagen tomada el pasado verano en México, un indicio de que el fugitivo continúa moviéndose con habilidad para burlar a las autoridades. Wedding, de 44 años, figura entre los diez delincuentes más buscados de Estados Unidos y ha sido comparado con “el Pablo Escobar moderno”.

Según el director del FBI, Kash Patel, el canadiense fue “responsable de diseñar un programa de narcotráfico y narcoterrorismo sin precedentes”. Su organización, altamente sofisticada, movía toneladas de cocaína y empleaba métodos extremos para blindarse. Los federales alertan además de que el fugitivo cambia constantemente su apariencia: color de pelo, rasgos faciales y cualquier detalle que le permita desaparecer entre la multitud.

Estados Unidos quiere atraparlo con urgencia. Tanto es así que ofrece 15 millones de dólares por información que conduzca a su arresto, una cifra reservada para amenazas de altísimo nivel. Mientras, el FBI continúa desmantelando su red: el mes pasado fue detenido su lugarteniente Rasheed Pascua Hossain, acusado de tráfico de cocaína y lavado de dinero. El cerco se estrecha, pero Wedding sigue libre.

El caso adquirió tintes aún más oscuros cuando la fiscal general Pam Bondi afirmó que Wedding orquestó el asesinato de un testigo federal. Pagó 7.000 dólares por imágenes del declarante para que fueran publicadas en un portal de noticias falsas, exponiéndolo deliberadamente. Tres meses después, ese testigo fue asesinado en Medellín. Para la justicia estadounidense, la conexión es directa y devastadora.

Wedding no solo está acusado de narcotráfico. También enfrenta cargos por lavado de dinero, manipulación e intimidación de testigos y asesinato. De deportista olímpico en Salt Lake City 2002 a uno de los fugitivos más peligrosos del mundo, su trayectoria es un descenso a los infiernos digno de un thriller criminal. Y aunque la persecución avanza, el “nuevo Escobar” aún no ha caído. @mundiario

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