La tragedia del Grossglockner que sacude al alpinismo: ¿negligencia o fatalidad?

El alpinista acusado de homicidio tras rechazar un rescate que pudo salvar una vida.
Imagen referencial de una persona practicando alpinismo. /  Pixabay
Imagen referencial de una persona practicando alpinismo. / Pixabay

La montaña no perdona, y a veces tampoco lo hace la justicia. Thomas Plamberger, alpinista austríaco de 36 años, afrontará un juicio por homicidio por negligencia grave tras la muerte de su pareja, Kerstin Gurtner, durante una ascensión invernal al Grossglockner. Según informa El País, el 18 de enero ambos quedaron atrapados en la arista suroeste, una vía compleja y expuesta en pleno invierno. En un tramo decisivo, la progresión se detuvo, llegó la noche… y con ella la tragedia.

Las luces de sus frontales activaron los servicios de rescate, que enviaron un helicóptero pasadas las diez de la noche. Contra todo pronóstico, Plamberger rechazó la extracción aérea, alegando que ambos estaban bien. Pero poco después, Kerstin mostró signos de agotamiento extremo. Continuaron ascendiendo, aferrados a la idea de alcanzar la cima para descender por terreno más sencillo. La ventisca, sin embargo, los sentenció: ráfagas de 70 km/h y sensación térmica de –20ºC.

La Fiscalía de Innsbruck sostiene que la muerte fue consecuencia directa de una cadena de errores. Plamberger no respondió a llamadas ni mensajes, supuestamente porque tenía el móvil en silencio. Cuando finalmente pidió auxilio, a las 00:30, ya no era posible un nuevo vuelo. Kerstin murió a pocos metros de la cumbre, sin abrigo de emergencia, expuesta al viento y cargada con una mochila excesiva. Su compañero la dejó a las dos de la madrugada para buscar ayuda en un refugio distante.

El equipamiento de la fallecida desconcierta a los investigadores: llevaba botas blandas de snowboard y transportaba una tabla, material totalmente inadecuado para una arista alpina. Para la Fiscalía, esto demuestra que Plamberger —más experimentado— permitió una actividad muy por encima del nivel de su compañera y en condiciones meteorológicas adversas. En alpinismo, quien más sabe es responsable de quien menos. Y, según la acusación, falló en cada decisión crítica.

La defensa, sin embargo, apela al azar trágico: una concatenación de circunstancias, no una negligencia sistemática. ¿Tomaron las decisiones de forma consensuada? ¿Por qué Kerstin no usó su teléfono para pedir ayuda? ¿Cuál era realmente su experiencia previa? Preguntas sin respuesta que los tribunales deberán resolver en febrero. Sea cual sea el fallo, el caso ya marca un antes y un después en la ética de las cordadas y en la responsabilidad penal en la montaña. @mundiario

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