El alcalde de Ourense acusa al Athletic de xenofobia y desata un terremoto
Gonzalo Pérez Jácome, alcalde de Ourense, decidió cruzar un límite que pocas veces se había sobrepasado en el debate futbolístico español. En directo, y con absoluta naturalidad, calificó la filosofía del Athletic Club como “una discriminación intolerable” y aseguró que tiene “paralelismo con la xenofobia”. La tormenta, como era previsible, estalló en cuestión de minutos en redes, tertulias y despachos.
El contexto fue el sorteo de Copa que emparejó al Ourense con el Athletic, al que Jácome definió primero como “pedrea” y después directamente como “el Bilbao”, una frase que abrió otro foco de tensión. El regidor alegó desconocer cuál es el “nombre correcto”, enarbolando una retórica provocadora que conecta con su estilo mediático, basado en el impacto y la confrontación pública.
Ya en el terreno jurídico y social, el alcalde insistió en que la política de jugadores del Athletic podría ser incluso ilegal, amparándose en legislación laboral y contrataciones. El paralelismo que estableció con la xenofobia generó rechazo y abrió un viejo debate sobre tradición, identidad vasca y límites legales. Para él, es evidente que restringir por origen equivaldría a discriminación.
El Athletic, cuyo modelo es histórico y ampliamente aceptado en el panorama futbolístico mundial, ha defendido siempre que su filosofía no excluye culturas sino promueve las raíces y el desarrollo local. Una interpretación opuesta a la lectura política ofrecida por Jácome, que coloca en la diana a una institución centenaria reconocida por formar y potenciar talento propio.
En plena Copa, el fútbol se vuelve escaparate de debates mucho más profundos —identidad, legalidad, convivencia cultural— que superan la mera competición. La salida de tono del alcalde de Ourense abre un nuevo capítulo en la eterna discusión sobre qué significa pertenecer a un club y dónde termina la tradición y empieza la exclusión. El balón, esta vez, bota fuera del césped. @mundiario


