¿Paparazzis, exceso de velocidad o encargo?: la verdad detrás de la muerte de Lady Di

Funeral de la Princesa Diana. / Revista Hola
Funeral de la Princesa Diana. / Revista Hola

Dos décadas después del fallecimiento de Diana de Gales, la verdad sobre su muerte continua despertando pasiones.

¿Paparazzis, exceso de velocidad o encargo?: la verdad detrás de la muerte de Lady Di

La muerte de Diana de Gales conmocionó al mundo entero hace 20 años. Aquel fatal 31 de agosto de 1997, en el que un accidente automovilístico apagó la vida de la querida princesa, marcó un antes y un después en la historia de la corona británica. En torno al trágico hecho se levantaron una infinidad de teorías conspirativas, que apuntaban directamente hacia la Casa de Windsor, la Reina Isabel II y el heredero al trono, el príncipe Carlos. Pero también se señaló a los paparazzis como culpables e incluso se atribuyó la tragedia al estado de ebriedad de Henri Paul, quien conducía el auto aquella noche.

Dos décadas después del fallecimiento de Lady Di, la verdad sobre su muerte continua despertando pasiones, aun cuando las exhaustivas investigaciones oficiales que se han desarrollado tanto en Francia como en Reino Unido, han arrojado el mismo resultado taxativo y contundente: Diana de Gales murió a causa de un accidente automovilístico totalmente fortuito y sin que haya habido “conspiración para asesinar a ninguno de los ocupantes del vehículo”.

Así lo sentenció un juez en el 2008, basándose principalmente en la intensa investigación oficial de Scotland Yard, la Policía Metropolitana de Londres, que durante dos años estudió minuciosamente el accidente en el que murieron Diana y su pareja, el multimillonario egipcio Dodi al Fayed. Tan rigurosa fue la cruzada por acabar con las dudas en torno al siniestro que los agentes encargados llegaron incluso a reconstruir en un laboratorio británico el coche destrozado, cuyos restos fueron repatriados desde Francia, según apunta el diario El País.

Al final el análisis concluyó lo mismo que otras indagaciones anteriores: “El conductor del coche estaba en estado ebrio y bajo el efecto de medicamentos incompatibles con alcohol. No estaba en posición de mantener el control del vehículo”. Entonces la culpa recayó sobre Henri Paul, quien no era ni siquiera conductor, sino el director del hotel Ritz, y uno de los hombres de confianza de los Al Fayed y que también murió aquella noche de agosto.

¿Los paparazzis también tuvieron la culpa?

Según la famosa historia, la madre de los pequeños William y Harry falleció a causa de un accidente de tránsito provocado al intentar huir del asedio de los paparazzis. No es un secreto que Lady Di era una de las personas más populares de su época y que los medios se morían por fotografiar cada uno de sus movimientos, sobre todo cuando estos daban luz sobre su turbulenta vida amorosa. Pero, ¿realmente tuvieron los fotógrafos alguna responsabilidad criminal en el fatal siniestro? Las autoridades determinaron que no. Aquellos que perseguían a la pareja quedaron libres de todo cargo tras el proceso judicial desarrollado entre 2003 y 2004, y solo tres de ellos fueron obligados, en 2007, a cancelar una pena simbólica de un euro por  “violar el derecho a la intimidad al tomar fotografías del accidente”.

Desde entonces la delgada barrera entre lo ilícito y lo licito por conseguir una primicia para los medios comenzó a tomar otro sentido. En aquel tiempo, el Conde Spencer, hermano de Diana, aseguró que “los directores y propietarios de los medios de comunicación tienen las manos manchadas de sangre”.  Ya había advertido la conocida Princesa del Pueblo alguna vez que su relación de amor-odio con los medios sería su perdición, sin imaginar tal vez la magnitud mortal que alcanzaría su predicción.

¿Paparazzis, exceso de velocidad o encargo?: la verdad detrás de la muerte de Lady Di