Carlos III toma una decisión para desplazar al príncipe Harry y su hermano Andrés
Carlos III ha tomado una decisión con respecto a su familia. Con la salida del príncipe Harry de la monarquía y la verguenza que causan acciones del pasado por parte del príncipe Andrés, el Rey ha pedido cambiar la ley al Parlamento británico para aumentar el número de monarcas interinos que puedan sustituirle cuando esté indispuesto o ocupado para ejercer sus funciones.
En concreto, Carlos III solicita alargar la lista para incluir a sus hermanos: la princesa Ana y el príncipe Eduardo. Las actuales leyes de Regencia, disponen que los capacitados para sustituirle son la reina consorte y los cuatro primeros herederos mayores de 21 años. En la larga rama familiar que deja Isabel II, esto quiere decir que quienes pueden sustituirle serían su esposa, Camilla; sus hijos, los príncipes Guillermo y Harry; su hermano Andrés y su sobrina, la princesa Beatriz.
Dos de estos nombres son un gran problema. Primero está Harry, que ahora vive en EE UU y no cumple con funciones oficiales debido a que dejó la monarquía. Y segundo, está el gran elefante de la habitación, que sería el príncipe Andrés. El duque de York ha quedado relegado dentro de la familia debido a los escándalos que ha enfrentado por su amistad con el pedófilo Jeffrey Epstein. Antes de fallecer, Isabel II se habría encargado de pagar una suma millonaria a Virginia Giuffre, que demandaba al duque por abuso sexual.
No es nada sorprendente que Carlos no quiere como "consejeros de la Corona" a Harry y Andrés, cuyas imágenes no hacen ningún bien a la monarquía. Los consejeros no solo acuden a actos oficiales en representación de la monarquía y causas que apoyan, también pueden acudir a la apertura de las sesiones parlamentarias, asistir a las reuniones del consejo privado, firmar documentos o recibir credenciales de embajadores.
Carlos no retirá de forma definitiva a Andrés y a Harry, sino que decide alargar la lista basándose en que su hijo y hermano ya no cumplen con deberes oficiales. Su acción no solo evita la polémica, también es un paso natural para ofrecer la mano a quienes más confía. La relación de Carlos y Harry se enfrió tras su marcha a EE UU, mientras que con Andrés siempre ha tenido una relación complicada por el favoritismo que tenía Isabel II con él. Muy distinta es su relación con Ana, a quien se acerca más en edad o con Eduardo, su hermano más joven, y que hasta ahora no ha enfrentado ninguna polémica que apene a la monarquía.
El movimiento de Carlos III se vio empujado por insistencia del Parlamento, que hace solo un mes ya discutía el tema en la Cámara de los Lores y donde se dejó clara la preocupación de que en algún momento Andrés o Harry representen al país en ausencia del monarca.
“Para garantizar la continua eficiencia de los asuntos públicos cuando no estoy disponible, como cuando estoy desempeñando funciones oficiales en el extranjero, confirmo que me satisfaría, si el Parlamento lo considera conveniente, que el número de personas que pueden ser llamadas a actuar como Consejeros de Estado según los términos de las leyes de Regencia de 1937 a 1953 incluya a mi hermana y a mi hermano, la Princesa Real y el Conde de Wessex y Forfar, quienes ya anteriormente asumieron este papel”, expresa el mensaje del monarca.
La aprobación podría llegar a finales de año, tomando en cuenta que Carlos y Camilla se preparan para la coronación en mayo y que los príncipes de Gales, Guillermo y Kate, afrontarán una gira por el territorio estadounidense en 2023. Quedarán a cargo la Princesa Real y el conde de Wessex, quienes parecen contar con la confianza del monarca. @mundiario




