¿Qué está sucediendo en A Coruña para que (casi) todo se venga abajo?
Ha pasado de ejercer un claro liderazgo político y económico a languidecer, sin rumbo, sin ideas y sin líderes. La facturación de Inditex maquilla las cifras del PIB y mantiene el peso de A Coruña en la economía gallega pero no deja de ocultar los problemas de fondo, que tienden a agravarse. Por algo es una de las ciudades donde menos se reduce el paro.
Si reviviese en A Coruña probablemente Tony Judt volvería a escribir –ilusionante– Algo va mal. Un título traído aquí, al periódico GALICIA de MUNDIARIO, como deseo de un futuro mejor, especialmente para las generaciones más jóvenes y la gente más comprometida. Que, por fortuna, la hay.
El columnista senior José Luis Méndez Romeu ha escrito un artículo en MUNDIARIO sobre la desaparición del Museo de Arte Contemporáneo de A Coruña que ya está entre los más vistos en este periódico. Naturgy, que lleva dentro la antigua Fenosa –¡qué tiempos aquellos!–, es la responsable de la decisión. El cierre del MACUF sella el fracaso de la pérdida de Fenosa y de alguna manera certifica la desaparición del imperio de Pedro Barrié de la Maza, que sus herederos no supieron administrar. Galicia pone los recursos hidráulicos y los catalanes y los vascos los explotan; tanto, que no dan para proveer de energía –a un precio razonable– a las contadas industrias de este pequeño país atlántico.
También en MUNDIARIO, la joven Eva Martínez Acon ha escrito otro artículo, titulado Alcoa somos todos, que lleva el mismo camino que el anterior. En este caso es Alcoa la responsable de otra mala noticia para A Coruña y su área metropolitana. Como bien dice esta autora, el cierre de Alcoa indigna y preocupa. E indigna –explica con buen criterio– porque los americanos no han invertido ni un euro en mejora de tecnología operativa que les permitiese ser más eficientes en competencia, ciñéndose solo a la obtención de rendimientos económicos, exprimiendo al máximo las ayudas y beneficios obtenidos.
Estas cosas antes no pasaban. O al menos no pasaban en A Coruña, que en los últimos años llegó a ser la ciudad de España con más milmillonarios, fruto de grandes desarrollos empresariales. Sí, milmillonarios en euros, que se dice pronto. Esa Coruña no se ha evaporado pero la que viene trae los peores augurios. No parece casual que sea una de las ciudades donde menos se reduce el paro en esta fase de recuperación económica, ya ralentizada.
¿Qué está sucediendo entonces en A Coruña para que (casi) todo se venga abajo? ¿Se ha convertido A Coruña en una ciudad solo para mayores aburguesados? ¿Qué futuro tienen los jóvenes que no sean diseñadores de Inditex? Algo va mal. En realidad, la ciudad ha pasado de un claro liderazgo político y económico a languidecer, sin rumbo, sin ideas y sin líderes. Ni en el Ayuntamiento. Ni en los lobbies. Ni siquiera en el Deportivo, que ahora es de Segunda. Es verdad que la cuantiosa facturación de Inditex maquilla las cifras del PIB y mantiene el peso de A Coruña en la economía gallega, pero no deja de ocultar los problemas de fondo, que son cada vez más graves.
En A Coruña ha dejado de funcionar el sector público con un ayuntamiento sin peso político en Galicia –ni siquiera se han acometido grandes obras, similares a las que ya están terminadas en otras ciudades gallegas–, una diputación vilega que compra voluntades a la antigua usanza de los mejores caciques provinciales, un gobierno autónomo receloso –lo fue casi siempre– con esta ciudad, y un Gobierno central –ausente– donde lo mejor que hay es una ministra nacida en A Coruña, lo cual puede no querer decir nada si detrás no hay estrategia política. Por no hablar de una Universidad pública tan discreta que ni se nota que existe. O de una Universidad privada solo incipiente, que precisa darse a conocer.
¿Es un problema de recursos o de personas? Más bien parece lo segundo. Con todos sus defectos, que los tenían, incluso –en algunos casos– con todas sus sombras, cuesta comparar los niveles políticos y profesionales de Fernando González Laxe, Francisco Vázquez –Paco–, Augusto César Lendoiro, José Luis Meilán Gil, José Luis Méndez López, José Luis Méndez Romeu, Pablo González Mariñas, Enrique Marfany, Domingo García Sabell o la Condesa de Fenosa –doña Carmela– con los de quienes andan ahora por ahí dando vueltas; por decir algo. Y los resultados están a la vista de todos los que quieran verlos. Hasta el extremo –anecdótico pero revelador– de que A Coruña ha pasado de ser una ciudad limpia, con jardinería de alta escuela, a convertirse en una ciudad sucia, llena de pintadas. Con pocas luces, menos neones en el centro y demasiados centros comerciales en la periferia.
Otras ciudades, como Bilbao o Valencia, acometieron –mediante consorcios– transformaciones históricas de sus zonas portuarias pero A Coruña, que tiene por delante una oportunidad similar, no es capaz de articular siquiera una herramienta institucional ad hoc. Es cierto que a la Marea Atlántica gobernante le ponen trabas –dabondo–, pero no lo es menos que carece de experiencia política y de estrategia para gobernar una de las ciudades que encabeza una de las principales áreas metropolitanas de España. El alcalde Xulio Ferreiro, que parece una buena persona, tiene que hacérselo ver, a riesgo de que la gente –incluida la del común– se dé cuenta de que por el camino que va no se llega a ninguna parte.
En el puerto –sin barcos– hay una gestión nefasta, tolerada por los presidentes de la Xunta y del Gobierno, y ensalzada por medios de comunicación que cobran por decir que el presidente de la Autoridad Portuaria es poco menos que un dios, cuando en realidad es un rey desnudo. Pero si en el puerto no hay transparencia y estuvieron a punto de hacer desfeitas como la de privatizar el complejo de ocio de la Solana, tampoco mejoran las cosas cuando se trata de ver en qué manos está el suelo en A Coruña y quiénes "mandan" realmente en el ladrillo. Tocará también hablar de eso –a fondo–, aquí en el nuevo GALICIA de MUNDIARIO.
Hay gente –sin duda, bienintencionada– que contrapone a todos los problemas de A Coruña la existencia de Inditex, una grandísima compañía para Amancio Ortega y su familia, que ahora reparten algunas limosnas. Veremos qué pasa el día que Amancio no esté y qué decisiones se toman con los servicios centrales. De entrada, la considerada heredera trasladó su residencia a Madrid. Y de todos es conocida la ilusión que les hace a Pablo Isla y a otros ejecutivos llegados de Madrid a Arteixo vivir fuera de su peculiar ambiente capitalino... Lo cierto –todo hay que decirlo– es que de momento residen en su mayoría en Oleiros, el concello de mayor renta de Galicia, donde Mercedes y BMW son marcas de uso corriente; especialmente los fines de semana cuando afloran por sus calles flamantes modelos de Ferrari, Lamborghini o Maserati.
Más allá de las grandezas de Inditex, que las tiene, ninguna ciudad importante depende solo de una empresa. Ni siquiera Atlanta con la Coca-Cola. La excesiva dependencia de Inditex podría entrañar, por ejemplo, riesgos para el empleo a medio plazo, no solo en Inditex sino también en su corte de proveedores, que ahora son pequeñas multinacionales dependientes de un cliente global. Todo ello explica que haya gente en A Coruña que se pregunte si esta ciudad se ha convertido en una urbe para mayores y qué futuro tienen los jóvenes que no sean diseñadores de Inditex. "Yo vivo muy bien aquí pero mis hijos se han tenido que ir", resumía esta misma semana un relevante arquitecto de la ciudad.
¿Alternativas? Las hay, tanto económicas, como políticas. La cuestión será gestionar con acierto y elegir bien.
En la economía, hay proyectos interesantes en la moda, la banca –con marca propia–, las bebidas y otros servicios. Probablemente no haya ninguna ciudad europea con el ratio de diseñador por habitante de A Coruña. Otra cosa es que a los diseñadores de Arteixo no les dejen firmar y a los de Milán sí, de ahí que algunos, a determinadas edades, se vayan de aquí. Pero A Coruña es una cantera impresionante en ese sentido, mundialmente reconocida.
Actividades como la logística, la tecnología y el cine adquieren a su vez una singular relevancia. En desarrollo tecnológico, A Coruña es una referencia mundial en varias áreas. Y, en la reconfiguración de su fachada marítima, producto del traslado de instalaciones del puerto interior al exterior de Punta Langosteira, también habrá oportunidades; máxime si se adopta un modelo de gestión profesional –público/privado– como en el Gran Bilbao. Si allí construyeron la Torre Iberdrola seguramente en A Coruña Manolo Jove no va a ser menos... Juan Carlos Rodríguez Cebrián y Pepe Collazo también saben mirar desde lo alto, y en ambientación cinematográfica parece difícil ganarle a la productora Emma Lustres Gómez.
En la política, el PP de Beatriz Mato –y Diego Calvo– tiene una clara alternativa al gobierno de la Marea Atlántica –sus concepciones son diametralmente opuestas– y está por verse si el PSdeG - PSOE vuelve a ser una fuerza decisiva en A Coruña, donde gobernó la mayor parte del tiempo de democracia o si, por el contrario, asume el mero papel de muleta de la Marea, lo cual no casaría ni con su historia ni –en el fondo– con su proyecto socialdemócrata. Iremos viendo... @J_L_Gomez