A Coruña, una ciudad con problemas de seguridad, transporte, limpieza, basuras y ruido

Puerto de A Coruña / Mundiario
Puerto de A Coruña / Mundiario
Parece que la imagen de la ciudad ante sus propios vecinos no importa. Las intervenciones que se efectúan aparentan ser proyectos incompletos.
A Coruña, una ciudad con problemas de seguridad, transporte, limpieza, basuras y ruido

El abandono de A Coruña es visible. Seguridad, transporte, limpieza, recogida de basuras, ruido..., todo lo que tiene que ver con el espacio público que utilizan todos los vecinos parece que no interesa en A Coruña.

Durante los últimos meses la prensa local recoge con frecuencia quejas de vecinos de distintos barrios sobre carencias básicas en su entorno. Son contestadas con displicencia por el Ayuntamiento remitiéndose a estadísticas, cifras de inversiones o listados de actuaciones. Pero evitando el diálogo directo y, por lo que parece, el conocimiento de primera mano de los problemas. 

Los ciudadanos no forman su opinión sobre las estadísticas sino sobre la percepción subjetiva de los problemas. Si los índices de delincuencia en la ciudad son menores que en otras ciudades españolas y si la media española es mejor que la media europea, no por ello deja de sufrir el vecino de uno u otro barrio el trapicheo de drogas, la delincuencia de baja intensidad, los locales donde se producen peleas, los pisos ocupados ilegalmente, los tirones en la vía pública o el hurto en los establecimientos. En vano busca con la mirada la presencia policial en el entorno. Suele producirse a posteriori de los hechos pero no preventivamente.

Algo similar ocurre con la limpieza. Es habitual ver contenedores desbordados a media tarde o insuficientes en áreas muy comerciales. Así como suciedad de las vías públicas, descuido de zonas verdes, abandono del mobiliario urbano. Parece que la imagen de la ciudad ante sus propios vecinos no importa. Las intervenciones que se efectúan aparentan ser proyectos incompletos. Así en la Marina se altera la circulación para que un restaurante abra una terraza pues nadie más utiliza el nuevo espacio. Por otra parte el Ayuntamiento resucita el clasismo entre el vecindario. En la calle Compostela se utilizan materiales nobles pero en Alcalde Marchesi, cemento pintado.

Planta de Nostián, en A Coruña. / Mundiario
Planta de Nostián, en A Coruña. / Mundiario

Nostián y Punta Herminia

La planta de Nostián, proyecto estrella en su día, está en crisis y su volumen de rechazos ha llegado ya al debate en el Parlamento de Galicia. La recogida selectiva de plásticos y envases todavía no se conoce en la ciudad. El parque de Punta Herminia presenta signos de abandono y no es el único.

La situación del transporte público es consecuencia de la obcecación de la Xunta. No ha sido posible integrar los servicios urbanos y metropolitanos, lo que deriva en aumento de autobuses en circulación y peor servicio al usuario. En contra de lo que ocurre en numerosas ciudades europeas, el tranvía ha sido anulado e incluso se ocultan las vías, pues parecen recordar otras épocas más dinámicas. La estación intermodal prosigue su lenta marcha por los despachos entre acusaciones tan frecuentes como inútiles.

Y algo similar acontece con el ruido nocturno en las zonas de ambiente, con las terrazas fuera de control, ni siquiera estético, con los carriles-bici que parecen ignorar incluso las normas de seguridad vial… La calle, el espacio público que todos compartimos, parece abandonado a su suerte.

Una ciudad sin visión global

Se hacen muchas cosas. Pero son iniciativas singulares, localizadas, que no parecen apoyarse en un diseño general, como si nadie tuviese una visión global de las necesidades, o de la situación en ciudades de tamaño similar. Los miembros de la corporación evitan cualquier pronunciamiento global y se limitan a anunciar pequeñas actuaciones.

Mientras, cualquiera que visite Vigo o Santiago –también gobernadas por el PSdeG - PSOE– mota una gran diferencia nada más pisar la calle. No hace mucho tiempo, la situación era inversa. En los grandes proyectos, hoy ausentes en A Coruña, pero sobre todo en los pequeños, los que conforman la opinión ciudadana. Que los plenos municipales duren hoy más horas que nunca no es sinónimo de preocupación por la gestión. La evidencia es que los asuntos básicos de la ciudad, los que comparten todos los vecinos y definen la convivencia, son hoy sorprendentemente ignorados. @mundiario

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