Besteiro admite que conocía desde octubre las acusaciones contra José Tomé

El PSdeG afronta una crisis con impacto institucional. Su líder rectifica la versión inicial de su equipo, mientras la dimisión del presidente de la Diputación de Lugo abre una etapa de inestabilidad política y tensiones internas en el partido.
José Ramón Gómez Besteiro. / PSdeG
José Ramón Gómez Besteiro. / PSdeG

El secretario general del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, ha reconocido que conocía desde octubre pasado las acusaciones de presunto acoso sexual contra José Tomé, hasta esta semana presidente de la Diputación de Lugo y uno de sus colaboradores. La admisión llega dos días después de que estallara la crisis y supone una rectificación de la versión sostenida inicialmente por su equipo, que había negado que la dirección del partido tuviera conocimiento previo de los hechos.

Besteiro explicó que la información le llegó a través de una tercera persona, no de la presunta víctima, y que trasladó las acusaciones a Tomé, quien las negó. Según el líder socialista, también fueron informadas la vicesecretaria general del PSdeG, Lara Méndez, y la secretaria de Organización del partido en Lugo. A juicio de Besteiro, su actuación fue “correcta” en función de los datos de que disponía en ese momento.

Las explicaciones se produjeron en un contexto de fuerte desgaste político para el socialismo gallego, que atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. A la derrota en las elecciones autonómicas de 2024 y a las tensiones internas acumuladas en los últimos meses se suma ahora una crisis que combina una dimensión ética, orgánica e institucional, con especial impacto en la provincia de Lugo.

La dimisión de Tomé como presidente de la Diputación, anunciada tras hacerse públicas las acusaciones, no ha cerrado el conflicto. El dirigente lucense ha abandonado el PSOE, pero mantiene la alcaldía de Monforte de Lemos y su acta como diputado provincial, ahora como no adscrito. Esa decisión altera de forma sustancial el equilibrio de poder en la institución provincial, gobernada hasta ahora por una coalición de PSOE y BNG.

Tomé sigue siendo clave

Sin Tomé, la izquierda empata a escaños con el PP en la Diputación de Lugo, lo que convierte cada votación en un ejercicio de aritmética incierta y deja la estabilidad del gobierno provincial en manos del propio exdirigente socialista. La líder del BNG, Ana Pontón, reclamó públicamente que entregue su acta de diputado “por ética y por respeto” a la institución, mientras crece la presión para evitar que continúe condicionando la acción de gobierno.

La situación es especialmente sensible en Monforte, el segundo municipio más poblado de la provincia, donde Tomé gobernaba con mayoría absoluta. Su paso al grupo de no adscritos junto a todos sus concejales ha dejado sin representación al PSdeG en el ayuntamiento, una circunstancia que complica las opciones de socialistas y nacionalistas de revalidar el control de la Diputación en las municipales de 2027.

Este viernes fue un día de alta tensión política en Lugo. Tomé formalizó su renuncia a la presidencia de la Diputación, aunque esta no será efectiva hasta el pleno ordinario del 30 de diciembre. Hasta entonces, continúa en funciones. Antes de presentar la dimisión, presidió la junta de gobierno, una reunión que los representantes del BNG decidieron boicotear. El vicepresidente provincial, Efrén Castro, pidió la convocatoria de un pleno extraordinario para acelerar el relevo y evitar que Tomé permanezca en el cargo durante casi tres semanas más. Al plante del BNG se sumó el socialista Xosé María Arias, alcalde de Castroverde.

En paralelo a la crisis institucional, el caso ha reactivado las tensiones internas en el PSdeG. Las declaraciones del alcalde de Ames, reclamando responsabilidades también para quienes no actuaron pese a tener conocimiento de los hechos, fueron interpretadas como un mensaje dirigido a la dirección gallega. Su proximidad política a José Manuel Lage Tuñas, antiguo dirigente orgánico y figura clave en el ascenso de Besteiro, añade complejidad a un escenario marcado por equilibrios frágiles y liderazgos en revisión.

Lage Tuñas, apartado de la ejecutiva tras las autonómicas, conserva influencia en el ámbito municipal, especialmente en A Coruña y Lugo, donde se percibe un aumento de las críticas soterradas al rumbo del partido. En ese contexto, también han llamado la atención las intervenciones públicas de la alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, integrante de la ejecutiva federal del PSOE, a quien algunos sectores señalan como una figura con recorrido si decidiera dar un paso adelante en la política orgánica gallega.

La dirección del PSdeG ha anunciado la creación de una comisión gestora en Lugo como primer paso para recuperar el control del partido en la provincia y ganar tiempo ante un escenario abierto. El relevo de Tomé reaviva además la pugna interna entre quienes respaldaron su liderazgo desde 2019 y el sector que ya le disputó el control del partido en las primarias de abril, encabezado por Iván Castro.

En el centro de la crisis se sitúa ahora el propio Besteiro. Hasta el momento, su liderazgo se había evaluado principalmente en términos electorales. La gestión del caso Tomé y sus consecuencias políticas miden ahora su capacidad para ejercer autoridad interna, recomponer una organización dividida y ofrecer una respuesta creíble ante un episodio que ha erosionado la imagen del socialismo gallego. Más allá de Lugo, el desenlace marcará el rumbo inmediato del PSdeG. @mundiario

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